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La estrategia europea ‘De la Granja a la Mesa’ genera dudas en el campo español

REVISTA ECA AGRI HORIZONTAL

La estrategia “De la Granja a la Mesa” presentada por el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, ofrece luces y sombras para el campo español a tenor de las reacciones de las organizaciones agrarias Asaja, Coag y UPA.

Entiende que parte de unos objetivos que, en parte valoran. sin embargo, tanto la forma, como algunos de los asepctos de esta estrategia no son compartidas por los colectivos que representan a los agricultores y ganaderos españoles.

Desde Asaja entienden que las estrategias “De la granja a la mesa” y la “Biodiversidad en el Horizonte 2030” supone una grave amenaza y una honda preocupación para todo el campo andaluz que se ha visto obligado a reaccionar ante el intento, por parte de las más altas instancias comunitarias, de maniatar y limitar el desarrollo del sector agrario más innovador y productivo al que se quiere privar del empleo, de los nutrientes y las medicinas necesarias para garantizar la salud de los animales y los cultivos y limitar la producción y las ayudas al sector ganadero.

Ricardo Serra, presidente de Asaja Andalucía, en una carta enviada al presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, instandole a que frene las propuestas europeas, señala que “estas dos estrategias contempladas en el marco del Pacto Verde Europeo plantean que al menos un 25% del total de la superficie agraria de la Unión Europea sea ecológica para el año 2030, que el 10% de las tierras agrarias se destinen a elementos no productivos, que el uso de abonos se reduzca en un 20%, que el uso de fitosanitarios se recorte en un 50%, así como que se abra la posibilidad de incrementar hasta un 30% las zonas incluidas en Red Natura 2000, con las limitaciones que de ello se derivan para la actividad agrícola y ganadera”.

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En la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag)  tildan de “contradictoria” la estrategia de la Comisión Europea. “Resulta incoherente exigir más compromisos a los agricultores y ganaderos, con el consiguiente aumento de costes de producción, sin reforzar el presupuesto comunitario de la PAC y sin cuestionar los tratados comerciales para acometer la transición verde”, argumentan los representante del campo

El Secretario General de Coag, Miguel Blanco comenta que “si los políticos de Bruselas quieren lucir escaparate tiene que haber recursos en la trastienda, y eso pasa por reforzar el presupuesto para las políticas agrarias y exigir los mismos estándares de calidad y seguridad alimentaria, sanidad vegetal y bienestar animal, a las importaciones agrarias de terceros países”.

Desde Coag se reclama a la UE que, antes de implementar la estrategia “de la Granja a la Mesa”,  se revisen todo los acuerdos comerciales de libre comercio con terceros países, se refuerce el control de las importaciones, es establezcan políticas de preferencia comunitaria y se apueste de forma decidida por la potenciación del modelo social y profesional de agricultura para garantizar la soberanía alimentaria de Europa. De ahí, que Coagcoincida con la comunicación presentada por la Comisión, a la hora de resaltar que la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de “un sistema alimentario robusto y resistente que siga funcionando en todas las circunstancias, capaz de garantizar el acceso a un suministro suficiente de alimentos asequibles para los ciudadanos”. Al tiempo que comparte que “la sostenibilidad”, incluida la capacidad del campo para garantizar la seguridad alimentaria, se basa en nuestra capacidad de cumplir simultáneamente con los objetivos ambientales, económicos, de salud y sociales del Pacto Verde Europeo.

Por su parte, en el campo, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) considera que la estrategia tiene “ideas interesantes y positivas”, pero también algunas “invenciones e incongruencias”, que deberán pulirse.

Entre lo más positivo, a juicio de UPA, está el hecho de que la estrategia pone “en el centro” a los agricultores y ganaderos como protagonistas de la cadena agroalimentaria y trabajará para mejorar sus condiciones y evitar los abusos. En esa línea, se promoverán los canales cortos de comercialización y se trabajará con la idea de lograr un “comercio justo” de los alimentos. Algo que coincide con la histórica reivindicación de “precios justos” que los productores llevan años reclamando.

La estrategia también suscitará un cambio en el etiquetado de los alimentos más transparente y que acerque a consumidores y productores, algo que UPA “lleva mucho tiempo” exigiendo. Sin embargo, esto choca con las mínimas exigencias a los productos que se importan de fuera de la UE en el marco de acuerdos comerciales denunciados como injustos para los agricultores europeos.

“La apuesta por la sostenibilidad, la lucha contra el cambio climático y contra el desperdicio alimentario es algo loable y urgente y contra lo que no cabe crítica alguna”, aseguran desde UPA. Aunque Europa debe tener en cuenta que la sostenibilidad tiene tres ejes: el medioambiental, el económico y el social, y “no tiene sentido impulsar uno de ellos olvidando los otros”.

Entre las notas negativas que ve esta organización, muestra sus dudas sobre las intenciones de la Comisión Europea de promover la reducción del uso de productos fitosanitarios y antibióticos en unos porcentajes muy importantes. “Compartiendo el objetivo de la reducción, la UE no debe olvidar que esos productos se usan porque son necesarios y siempre que su uso sea seguro y esté autorizado por las autoridades europeas y nacionales. No se puede prohibir sin dar alternativas –y compensaciones– a los afectados”, sentencian. “Y sobre todo cuando luego se da entrada a productos de fuera con requisitos mucho menos restrictivos”.

Una de las ideas más “peregrinas” de esta estrategia y que más molesta en UPA es la intención de promover una menor producción de carne. Algo que no tiene sentido en España, donde la producción ganadera es una actividad sostenible e integrada en el territorio, con una enorme importancia socioeconómica y en muchos casos un alto valor ambiental. Este tema debe ser, a su juicio, “desterrado de inmediato de la estrategia”, dado que además el consumo de carne no es en absoluto excesivo según las autoridades

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