MĆ”s de 6.000 agricultores, ganaderos y cooperativistas de toda AndalucĆa se han sumado al acto de protesta convocado por ASAJA, COAG y Cooperativas Agro-alimentarias de AndalucĆa en la Puerta del Puente de Córdoba. Hasta allĆ han llevado el malestar de todo el campo espaƱol, aprovechando la celebración de la reunión de ministros de Agricultura europeos, que desde el pasado domingo se ha venido celebrando en Córdoba dentro del marco de la presidencia espaƱola de la Unión Europea este semestre. Bajo el lema āLos agricultores y ganaderos, hartos de los ataques al sectorā, el campo ha dejado claro su rechazo al menosprecio que se viene haciendo desde Bruselas y a la desidia y entrega a ciertos lobbies que actĆŗan contra el mundo rural.
Con esta multitudinaria protesta, que puede ser sólo la primera de otras movilizaciones si no cesan los ataques y cambia el rumbo que ha tomado la polĆtica agraria europea, el sector agrario ha exigido la defensa del modelo social y profesional de agricultura, amenazado por las polĆticas de la UE, asĆ como soluciones polĆticas coherentes en materia de cambio climĆ”tico y seguridad alimentaria, y como respuesta al debilitamiento de la agricultura y la ganaderĆa andaluzas a consecuencia del encarecimiento de los costes de producción, la sequĆa, la falta de rentabilidad y la creciente competencia desleal de terceros paĆses. Una suma de factores que pone en jaque la soberanĆa alimentaria de la agricultura andaluza y el futuro de la principal región agraria espaƱola.
El campo andaluz ha aprovechado la celebración en Córdoba de la reunión de los ministros de Agricultura europeos, que han contado con la asistencia del comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Janusz Wojciechowski, y dentro del marco de la Presidencia espaƱola del Consejo de la Unión Europea, para reclamar un cambio en los planteamientos comunitarios que permita proteger el tejido productivo andaluz -y el europeo-, asĆ como la seguridad alimentaria del conjunto de la ciudadanĆa.
El sector agroalimentario andaluz acumula dos años de estrechos mÔrgenes como consecuencia del encarecimiento de los inputs, que se ha visto agravado por la guerra en Ucrania. El incremento del precio de fertilizantes, fitosanitarios, plÔsticos, gasoil o electricidad, entre otros inputs, provocó un aumento de los costes de producción superior al 35% en 2022, según datos de Eurostat. Si bien este ascenso se tradujo en un incremento del valor de los alimentos en su origen (por encima del 25%), la realidad es que agricultores, ganaderos e industrias cooperativas continúan trabajando en una situación ruinosa, que ha empujado a muchos de ellos a abandonar sus actividades productivas.
Por otro lado, la sequĆa persistente desde el aƱo 2017, otro de los ‘ataques’ indirectos, estĆ” provocando una caĆda de la productividad del campo andaluz ante la ausencia de una polĆtica hidrológica adecuada a la situación climĆ”tica.
La pĆ©rdida de cosecha por la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas es especialmente preocupante en sectores como el aceite de oliva, que en un solo ejercicio llegó a disminuir su producción en un 49% -al pasar de los 1.151 millones de toneladas molturados en la campaƱa 2021-2022 a las 587.000 toneladas, en la 2022-2023-. O en sectores como el de los cereales, en el que se estima una pĆ©rdida del 52% de la cosecha, y la ganaderĆa, donde se han disparado especialmente los costes de producción ante la falta de pastos para alimentar a los animales y el encarecimiento de las materias primas por el conflicto bĆ©lico.
En este contexto, mientras el sector productor busca la fórmula para mantener la rentabilidad de sus explotaciones, agricultores, ganaderos e industrias cooperativas asisten indefensos, en estos ataques, a una entrada indiscriminada de alimentos procedentes de paĆses terceros, con normativas medioambientales y laborales mĆ”s laxas a las que estĆ”n sujetos los productores europeos. Una llegada de productos que viene, ademĆ”s acompaƱada de sucesivas alertas sanitarias, encontrĆ”ndose ya en el canal de comercialización alimentos que no cumplen las normas de seguridad europeas y que son consumidos inevitablemente por la población debido a unos sistemas de control deficitarios.
Por ello, el campo andaluz ha reclamado a los ministros europeos de Agricultura las mismas exigencias para producciones europeas y para las de terceros paĆses. En concreto, ha demandado a los representantes que sean coherentes con sus normas del juego e intensifiquen los controles en frontera para garantizar la entrada de alimentos producidos bajo las mismas exigencias fitosanitarias, laborales y de calidad a las que estĆ”n sometidos agricultores, ganaderos y cooperativistas comunitarios, requisitos que, sin embargo, son totalmente etĆ©reos en un mercado globalizado, seƱalan las organizaciones convocantes.
Asimismo, han recordado que la inestabilidad en la que se encuentra el sector agroalimentario andaluz se ve agravada con el nuevo marco normativo de la PolĆtica Agraria ComĆŗn (PAC), forzando un proceso de desestructuración para el que el sistema agrĆcola no estĆ” preparado. AsĆ, las teorĆas verdes de la āDe la granja a la mesaā o la reducción de fitosanitarios y materias activas priman sobre los criterios productivos. Se trata de unas polĆticas que se aprobaron a espaldas de la principal región productora del territorio espaƱol, restando, de esta forma, recursos económicos al campo andaluz, e incrementando la burocracia -en contra de las demandas del sector-, lo que ha supuesto un mayor coste económico y emocional para agricultores y ganaderos.
Ante esta realidad, las organizaciones agrarias y las cooperativas lamentan tambiĆ©n que la ausencia de una polĆtica hidrológica nacional con criterios tĆ©cnicos y dotada de presupuesto suficiente para modernizar la red de suministro ponga en jaque un sector que aporta cerca del 10% del Producto Interior Bruto del paĆs.
Por todo ello, antes los ataques que consideran, y ante la situación de desamparo del campo andaluz, han reclamadoĀ a los mandatarios europeos un viraje en las polĆticas agrarias y han exigido que la alimentación, procurada por nuestro sistema productivo, construido sobre la seguridad y la calidad, se convierta en una cuestión de mĆ”xima prioridad para la Unión Europea.
La protesta en Córdoba ha finalizado con el compromiso de continuar las acciones reivindicativas si no se aprecian cambios en la polĆtica de Bruselas.