La reforma de la PAC, que lleva más de tres años negociándose en las instancias comunitarias, ha dado un paso importante para su adopciĂłn en los acuerdos alcanzados en TrĂlogos (reuniones tripartitas entre Consejo, Parlamento Europeo y ComisiĂłn) y posteriormente en su ratificaciĂłn por el Consejo de Agricultura de la UE con el que se finaliza la presidencia portuguesa. En opiniĂłn de ASAJA, posiblemente, el hecho más significativo sea precisamente el hecho de haber alcanzado este acuerdo, en el que ve más ideologĂa que agronomĂa, que cierra una etapa y da paso a las negociaciones nacionales para el diseño y aprobaciĂłn de los Planes EstratĂ©gicos nacionales que implementarán la PAC en cada paĂs.
ASAJA siempre se ha mostrado reticente a muchos de los preceptos que se establecĂan en las propuestas de la ComisiĂłn, asĂ como en el desarrollo de las negociaciones en el Parlamento Europeo y el Consejo AgrĂcola, ya que consideramos que se aleja de las verdaderas necesidades del sector frente a un mundo globalizado, unos mercados cada vez más volátiles y unas condiciones de competencia internacional cada vez más duras.
Los compromisos medioambientales y climáticos han marcado, desde el principio, las negociaciones de la nueva PAC, si bien se han visto fuertemente alteradas tras la publicación de las Estrategias de la Granja a la Mesa y Biodiversidad del Pacto Verde Europeo y la pretensión del Parlamento y especialmente del vicepresidente Timermans, apoyado por los sectores medioambientalistas más radicales, de imponer  unos objetivos, en principio meramente orientativos, como obligatorios sin que tuvieran base legal, ni estudio de impacto que lo avale.
Lamentablemente, la ambición ambiental y climática, que todos podemos compartir, no se ve en absoluto acompañada de su correspondiente mayor dotación presupuestaria, sino que deberán ser los propios agricultores y ganaderos los que tengan que asumir nuevas y más rigurosas prácticas bajo el paraguas de los llamados ecoesquemas, si aspiran a percibir un nivel de pagos equivalente al actual.
La otra gran novedad de la futura PAC reside en el papel que van a desarrollar los Estados miembros a la hora de diseñar y ejecutar los objetivos de la PAC en cada paĂs a travĂ©s de sus Planes EstratĂ©gicos. Si bien, hasta ahora, se han venido desarrollando trabajos exploratorios de análisis, determinaciĂłn y priorizaciĂłn de necesidades dentro de los distintos objetivos especĂficos que la UE marca en sus reglamentos, ahora se abre, una vez conocido y delimitado el marco donde nos debemos mover, la fase de desarrollo de estos Planes, que necesariamente el ministerio de Agricultura deberá consensuar con las comunidades autĂłnomas y los principales implicados en la reforma, los agricultores y ganaderos.
Es precisamente en esta fase nacional donde se deberán definir y aclarar muchos aspectos de vital importancia para nuestros agricultores y ganaderos, tales como el futuro de los derechos de la PAC; la determinaciĂłn del nĂşmero de regiones productivas; la convergencia interna y sus periodos de aplicaciĂłn; el control de las superficies que tendrán derecho a pagos en la futura PAC; los sectores e importes que podrán beneficiarse de pagos acoplados a la producciĂłn; los lĂmites que se impongan a estos pagos o el tratamiento que se vaya a dar a las primeras hectáreas; el complemento necesario para apoyar la incorporaciĂłn de jĂłvenes a la actividad agraria (tanto en el primero como en el segundo pilar) y por supuesto, diseñar el modelo de arquitectura verde, a travĂ©s de los ecoesquemas en el primer pilar y las medidas agroambientales y otras inversiones, dentro del segundo pilar. Estos y otros muchos aspectos quedan todavĂa por definirse en lo que será el futuro Plan EstratĂ©gico para España.
Es precisamente en el diseño, elaboraciĂłn y puesta en marcha de este Plan EstratĂ©gico español donde de verdad se completa la reforma de la PAC. Es por tanto, necesario, descender de la literatura que contiene una importante carga ideolĂłgica, como hemos podido comprobar, a la realidad de la situaciĂłn de las explotaciones agrĂcolas y ganaderas en España, con su inmensa diversidad productiva y distintas estructuras a nivel de explotaciĂłn, donde deben primar los criterios tĂ©cnicos y agronĂłmicos para asĂ lograr mejorar la rentabilidad, viabilidad y competitividad de los profesionales agrarios españoles.