Cuatro de las once plagas citrícolas llegadas a nuestro territorio en los últimos años estaban ya presentes en Sudáfrica

NEW HOLLAND Q4 2018 – ESP

LA UNIÓ de Llauradors alerta que hasta cuatro de las once plagas citrícolas foráneas introducidas desde el año 2000 estaban presentes ya en Sudáfrica cuando se confirmó su detec­ción en nuestro territorio. La organización agraria recuerda este dato -referente al país que es pri­­­mer proveedor no comunitario de cítricos de la UE y que acapara el mayor número de inter­cep­­taciones en frontera por motivos fitosanitarios- aho­ra que está pendiente por parte de Bru­­selas la aceptación de las nuevas medidas que las au­to­ri­dades sudafricanas han planteado para miti­gar el ries­­­go de contagio en sus exportaciones de otras dos plagas de cua­rentena no pre­­­sentes en nuestra agricultura, la polilla Thau­matotibia leu­cotreta y el hongo que produce la ‘Mancha Negra’.

Los pla­­nes presentados por Sudáfrica resultan para La UNIÓ “in­suficientes”, en especial el re­­ferido a la Tahumatotibia leuctreta ya que se basan en un supuesto tra­ta­miento de frío du­rante la tra­vesía que no ha sido probado ni es reconocido por la comunidad internacional. De ahí que LA UNIÓ re­clame al nuevo ministro de Agri­cul­tura, Luis Planas, que haga valer en la UE el “estatus fi­to­sa­nitario” es­pañol y no ceda a las pre­siones sudafricanas.

Un estudio realizado en 2015 por investigadores de la Univer­si­dad Poli­téc­ni­ca de Valencia/Instituto Agroforestal del Mediterráneo y la Univer­si­dad de Ste­­­­­­­llenbosch (Sudáfrica) analizó el ADN del insecto Cotonet de les Valls, detectado en Valencia en 2009 y confirmó que coincidía con el de la zona de Limpopo (Su­dáfrica). Dada la expansión en este país de la Toxoptera citricida –un pul­gón que trans­­­mite las cepas más severas del virus de la tristeza y que fue localizado en Asturias en 2004- y su iden­tificación previa en 1994 en la isla lusa de Madeira, la co­­­­munidad científica tiene fundadas sos­­pechas de que pudiera haber llegado también en algún ve­getal (frutos o material para injertar) ori­­gi­na­rio de Sudáfrica.

En idéntico sentido, un pro­yecto del Instituto Nacional de Investigaciones Agra­rias (INIA), coordinado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) trata de acreditar genéticamente que la psila afri­cana Trioza erytreae detectada en Portugal y Galicia es también ori­­ginaria del país su­dafricano. No en vano, como en el caso del pulgón ya citado, antes de aparecer en Tenerife en 2002, lo hizo también en 1994 en Madeira, para más re­­­cien­te­men­te (2015) lo­ca­lizarse en zonas próximas a los dos principales enclaves portuarios por­­­tu­gue­ses, de Lisboa (Setúbal) y Oporto, por donde cada año se importan decenas de miles de toneladas de cítricos su­da­fricanos.

Los parasitoides contra el insecto vector de la especie más agresiva de la tristeza de los cítricos y contra el que transmite el Citrus Greening, enfermedad citrícola más de­vastadora del planeta, han llegado también desde Sudáfrica.

El cuarto insecto foráneo cuyo origen podría ser también sudafricano sería el ácaro Eu­te­­tranychus orientalis, identificado en Málaga en 2002 pero cuya presencia está constatada en aquel país desde 1990.

LA UNIÓ denuncia que la constante entrada de plagas y enfermedades foráneas cuesta ca­da año a las autoridades españolas -que, en su caso, deben de aplicar medidas de cuarentena y financiar nue­vos proyectos de investigación- y a los citricultores -que asumen las con­si­guientes mer­mas productivas y los costes de nuevos tratamientos- decenas de millones de eu­ros.

Según un estudio de la UPV, en lo que llevamos de siglo se han in­troducido 11 pla­gas no existentes en el Mediterráneo (ver gráfico en el que faltaría el Trip del Té ya en proceso de erradicación en la comarca de la Vega Baja), y hasta 20 si se amplía el periodo desde 1968.

LA UNIÓ considera que tal fenómeno parece guardar una relación di­recta con la evolución de las          im­por­taciones eu­ro­­peas en con­traestación, procedentes del he­misferio sur. El caso de Su­dá­fri­ca es pa­radigmático: en 1995 sus exportaciones de cítricos a la UE eran sólo de 246.266 to­neladas (Tm) pero en 2017 esa cifra se elevó a 742.575 toneladas. En el plano fitosanitario, entre 2005 y 2017 Sudáfrica vi­ene repitiendo como el país tercero que sis­te­má­ticamente lidera el número de inter­cep­ta­ciones portuarias por ra­zones fi­to­sa­ni­tarias (en 8 ocasiones ha sido el que más rechazos ha acumulado por presentar sus cítricos pa­tógenos de cuarentena y en los cinco años restantes ha sido el segundo).

Por todo ello, La UNIÓ exige a la UE que reclame mayor rigor a los protocolos que Sudáfrica pre­­­senta para garantizar la fitosanidad de sus naranjas y mandarinas. Con respecto a los planes para las dos plagas de cuarentena en cuestión, cabe señalar que en la pasada campaña au­men­taron también las interceptaciones procedentes de territorio sudafricano por parte de la UE, tanto del hongo de la Mancha Negra (Citrus Black Spot, CBS) -con 24 rechazos- como de la polilla Thau­ma­totibia leucotreta -con 14-.  LA UNIÓ también solicita a la Unión Europea que se unifiquen los criterios aduaneros y que haya un cuerpo de inspectores de la UE en origen.

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