El cambio climático aumenta la población de insectos vectores y contribuye a la expansión de plagas agrícolas

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Por Fernando Martínez de Toda.

El aumento de la temperatura en aproximadamente 2ºC de media, el rápido aumento en la concentración de CO2 y el aumento de la sequía y episodios de clima extremo pueden tener consecuencias impredecibles sobre las plagas y enfermedades de los cultivos. Los hemípteros, vectores de aproximadamente el 70% de los patógenos de plantas transmitidos por insectos, son muy susceptibles a cambios de temperatura ya que generalmente tienen un ciclo biológico muy corto y requieren de una gran capacidad para dispersarse, reproducirse y adaptarse a nuevos hábitats. Desde 1960 se ha producido un desplazamiento de más de seiscientas plagas y enfermedades hacia los polos a una media de 2,7 km/año; en el caso de los hemípteros, ese desplazamiento ha resultado ser mucho mayor (13,7 km/año).

El impacto del cambio climático en la biología y poblaciones de las plagas y su control protagoniza parte del Encuentro Internacional Desafíos de la Sanidad Vegetal ante el Futuro: Marco Legal Europeo y Cambio Climático, que se celebra el 13 y 14 de junio en Valencia y está organizado por Phytoma-España con la colaboración de la Consellería de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana y LINCGlobal, Laboratorio Internacional en Cambio Global. El objetivo es presentar las últimas investigaciones sobre el impacto del cambio climático en este campo y las estrategias a seguir para la adopción de medidas de adaptación y mitigación, así como analizar el próximo marco legal que regulará la sanidad vegetal dentro de este contexto.

Los principales grupos de insectos vectores de virus tales como los pulgones, moscas blancas y trips son muy susceptibles a cambios de temperatura, viento y precipitación. Por ejemplo, un incremento en la temperatura media invernal incrementa la tasa de crecimiento poblacional de muchos de estos insectos vectores, expandiendo sus poblaciones a nuevas áreas y adelantando sus vuelos migratorios en primavera. “Las previsiones indican que ante el nuevo escenario de cambio climático los vuelos primaverales de pulgones se adelantaran una media de ocho días en los próximos cincuenta años.

Todo ello irá previsiblemente acompañado de una mayor incidencia de virus transmitidos por pulgones, como es el caso de los potyvirus y los luteovirus, muchos de ellos causantes de enfermedades graves en varios cultivos. El aumento de 2ºC de temperatura también desplazaría la mosca blanca Bemisia tabaci hacia mayores latitudes, afectando especialmente a países de clima mediterráneo”, advierte el entomólogo Alberto Fereres, profesor de investigación del Instituto de Investigación de Ciencias Agrarias ICA-CSIC y uno de los directores científicos de este encuentro, además de ponente.

El cambio climático inducirá alteraciones en la morfología y fisiología de los cultivos que tendrán implicaciones en la durabilidad y nivel de resistencia genética frente a vectores de virus. “Previsiblemente, aparecerán con mayor frecuencia virosis emergentes transmitidas por vectores que se expandirán a nuevas áreas y resultará más difícil aplicar medidas de control debido a las dificultades para predecir la respuesta de los vectores y virosis frente a los nuevos escenarios de cambio climático”, subraya Fereres, al que acompañarán en el bloque dedicado a plagas el entomólogo Alberto Urbaneja, profesor de Investigación del Centro Protección Vegetal y Biotecnología del IVIA; James Bell, del centro de investigaciones agrarias Rothamsted Research (Reino Unido); Enrique Quesada, del Departamento de Ciencias y Recursos Agrícolas y Forestales de la Universidad de Córdoba; y Pablo Bielza, catedrático de Entomología Agrícola de la Universidad Politécnica de Cartagena y presidente de la Sociedad Española de Entomología Aplicada.

Este encuentro analizará, además, la repercusión del cambio climático en las enfermedades de los cultivos y en las poblaciones de malas hierbas, el uso sostenible de productos fitosanitarios cinco años después de la entrada en vigor de los Reales Decretos 1702/2012 y 1311/2012, la comercialización de medios de defensa y producción y el nuevo Reglamento Europeo sobre fertilizantes y bioestimulantes.

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