El olivar entra en la fase decisiva de la campaña con la aceituna ya formada en la mayoría de las provincias productoras. Así lo explica Eduardo Prieto de Castro, ingeniero agrónomo de BALAM Agriculture, quien confirma que el cultivo avanza con buen ritmo fenológico: “La aceituna ya está formada en casi todas las provincias, excepto Granada, que va un poquito más tardía”.
Aún no ha comenzado el endurecimiento de hueso, un momento crítico en el que el árbol no debe sufrir estrés hídrico, lo que marca el inicio de las primeras decisiones de manejo.
Los olivares de riego han comenzado a regarse, mientras que los de secano “tirarán de la reserva de agua de este invierno, que ha sido importante”. La campaña arranca, por tanto, con un punto de partida favorable, sin restricciones en la disponibilidad de agua, pero sí por los daños que las lluvias del invierno han dejado en algunas infraestructuras de riego.
Un invierno de lluvias intensas que deja efectos desiguales
Las precipitaciones han sido abundantes y, en algunos casos, excesivas para la capacidad de drenaje de las fincas. “Ha habido fincas muy encharcadas durante bastante tiempo, sobre todo aquellas próximas a ríos que se han desbordado”, explica Prieto. Los olivares adultos han respondido bien, aunque en algunas explotaciones ha sido necesario aplicar tratamientos para recuperar raíces y vigor. En plantaciones jóvenes, el impacto ha sido mayor y ha obligado a intervenciones específicas vía suelo y vía foliar.
A pesar de ello, la floración ha sido excelente, nos confirma el técnico. Este buen arranque permite pensar en una producción superior a la del año pasado, aunque con prudencia: el verano será decisivo y aún quedan riesgos por delante.
Plagas y enfermedades: un año marcado por el Prais y el repilo
El Prais vuelve a ser protagonista, con una incidencia muy variable según zonas. En Córdoba sur y en áreas de Jaén, el ataque ha sido más intenso, incluso en la tercera generación de la plaga. “Ahora se hace un tratamiento para evitar que las larvas eclosionen y luego haya caída de fruto en septiembre”, explica Prieto. Sevilla y Huelva también han registrado presión notable.
En enfermedades, el repilo ha marcado la campaña. Las lluvias continuadas dificultaron los tratamientos en el momento adecuado, lo que elevó la presencia del hongo. “Ha habido mucho repilo debido a las lluvias. Actualmente está casi controlado”. También se ha detectado repilo plomizo, corregido con los tratamientos de primavera.
Con la llegada de junio, la atención se desplaza hacia la mosca del olivo, especialmente en aceituna de verdeo, y hacia otras plagas como la chicharra.
Nutrición: equilibrio entre sólido, fertirrigación y bioestimulación
El manejo nutricional ha sido especialmente complejo este año por la imposibilidad de entrar en muchas fincas durante febrero y marzo. Prieto detalla su estrategia: “La mitad del abonado se realiza en sólido y luego, a partir de mayo, empiezo con fertirrigación para aportar el resto de unidades NPK”. Este enfoque mixto permite asegurar un arranque fuerte en floración y cuaje, y ajustar después según necesidades.
Los bioestimulantes se integran también en las recomendaciones de Balam agriculture como herramienta para reducir unidades químicas y mejorar la disponibilidad de nutrientes bloqueados en el suelo. “Usamos bacterias vía foliar y vía suelo que ayudan a descomponer nutrientes bloqueados y así poder asimilarlos mejor la planta”. Con ello, se optimiza el plan de abonado y se avanza hacia un manejo más eficiente y sostenible.
Transformación del olivar: más alta densidad, más mecanización
La tendencia es clara: el olivar intensivo o de alta densidad sigue creciendo, impulsado por la necesidad de mecanizar la recolección ante la escasez de mano de obra. “No podemos depender de la mano de obra para recolectar una aceituna con un periodo corto y óptimo”, señala Prieto. En zonas con orografía más compleja, como Jaén, la transformación avanza más lentamente, pero también se está produciendo.
BALAM Agriculture asesora tanto en olivar tradicional como en intensivo, adaptando el manejo a cada sistema y a cada finca, con visitas semanales o quincenales, sistemas de trampeo, monitorización y certificación en producción integrada.
Y es que, en un año marcado por contrastes, con una abundante floración, un cuaje prometedor y, al mismo tiempo, desafíos técnicos que exigirán precisión, el papel de BALAM Agriculture se vuelve determinante.
Su modelo de asesoramiento, que integra desde la planificación de la plantación, el sistema de riego, programa técnico de manejo y recolección, permite acompañar al agricultor en cada decisión clave del ciclo. Como recuerda Eduardo Prieto, “todos los procesos suman”, y es precisamente esa visión completa la que convierte a BALAM Agriculture en un aliado capaz de transformar el potencial del olivar en una campaña sólida, eficiente y con garantías.

