España mantiene el mayor viñedo del mundo, con 924.000 hectÔreas, el 13% del total mundial. Una cifra que impresiona, pero que convive con un riesgo creciente: los viñedos españoles no tienen suficientes jóvenes para sostener su cultivo.
- Las explotaciones gestionadas por jóvenes son, de media, mÔs productivas, en gran parte porque quienes las dirigen cuentan con mayor formación agraria y trabajan con un nivel de digitalización mÔs alto que las generaciones anteriores.
Por Julia Ćlvarez GarcĆa, periodista
Desde 2010, EspaƱa encabeza el envejecimiento agrario en Europa. En la viticultura, tres de cada cuatro explotaciones estĆ”n gestionadas por personas mayores de 50 aƱos, y en comunidades como Galicia, Castilla y León o AndalucĆa, mĆ”s del 40% supera los 65 aƱos.
Según el estudio publicado por Afi para la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), el sector necesita incorporar al menos 22.600 jóvenes si quiere asegurar su continuidad en los próximos años y evitar el cierre de miles de explotaciones.

En este contexto minoritario aparece el perfil de Paula NuĆ©valos GarcĆa, viticultora de 27 aƱos en Utiel (Valencia) conocida en Instagram como @agropauli. āEs un sector en el que o naces dentro o te implicas desde muy pequeƱo. Si no, es difĆcil. Los precios no ayudan: antes una familia podĆa vivir con menos campo y ahora necesitas muchĆsimo mĆ”s para mantenerteā, explica.
En la Comunidad Valenciana el escenario no es tan extremo como en otras regiones, pero la presencia joven sigue siendo reducida: solo el 7,6% de las explotaciones vitĆcolas estĆ”n dirigidas por menores de 41 aƱos.
Paula apunta a los precios de origen como la causa directa de esta falta de relevo. Su diagnóstico no es aislado. La campaƱa ha cerrado con una caĆda de producción del 15%, y a la vez que viticultoras como ella alertan de la inviabilidad del cultivo, organizaciones como LA UNIĆ Llauradora han pedido a la Conselleria de Agricultura un estudio actualizado de los costes reales de producir uva de vinificación ante los āprecios ruinososā que reciben los agricultores. De momento, no hay respuesta.
āEl problema del campo es el precio, no otra cosa. Si la uva se pagara como toca, habrĆa mucha mĆ”s gente joven. Las ayudas no te pueden salvar. Hace falta un precio digno que permita vivir del trabajo y no depender de polĆticas que cambian cada aƱoā.
Modernización y capital humano son las claves para impulsar el relevo generacional
Aunque la incorporación de jóvenes sigue siendo minoritaria, el estudio señala que quienes sà acceden al sector impulsan de forma directa su modernización.
Sus explotaciones son, de media, mĆ”s productivas por hectĆ”rea y estĆ”n gestionadas por responsables con mayor formación agraria, lo que facilita un uso mĆ”s eficiente de la maquinaria y de las herramientas digitales. AdemĆ”s, las explotaciones de mayor tamaƱo ādonde se concentra buena parte de estos jóvenesā presentan mejor capital humano y un nivel de digitalización mĆ”s alto, factores que refuerzan su capacidad de gestión tĆ©cnica.
Los datos del informe demuestran:
- Mejorar la formación del responsable de la finca reduce entre 14 y 17 puntos el riesgo de falta de relevo.
- Contar con maquinaria propia baja ese riesgo entre 1 y 2 puntos.
- Introducir sistemas de gestión digital lo reduce hasta en 16 puntos.
Es decir, formación y tecnologĆa no solo mejoran la rentabilidad. Sostienen la continuidad de las explotaciones.
Paula lo vive en su dĆa a dĆa: āAhora una persona puede llevar lo que antes hacĆan cuatro o cinco. El cuaderno digital, la sensórica o el tractor que te registra los datos te facilitan mucho el trabajoā.
El estudio confirma que los menores de 41 aƱos tienen mĆ”s formación agraria o universitaria que las generaciones mayores, y que ese capital humano es una de las pocas palancas que hoy funcionan para frenar el abandono. āLa gente deberĆa formarse antes de irse al campo. No es un sector fĆ”cil. Para mĆ, que sĆ he estudiado, es incluso mĆ”s complicado que muchos otrosā, afirma.
Un futuro que depende del precio
EspaƱa arriesga perder parte de un cultivo que sostiene empleo, territorio y exportaciones. Y mientras el viƱedo envejece, las nuevas generaciones dudan entre incorporarse o marcharse a otros sectores con salarios mƔs estables.
A pesar de la incertidumbre económica, agricultoras como Paula no contemplan abandonar la viƱa, pero sĆ coinciden en que el sector necesita un cambio profundo. āNo podemos hacer lo mismo que antes, porque ni los precios ni las condiciones son las mismasā, seƱala.
Su mirada hacia los próximos aƱos no pasa por mĆ”s subsidios, sino por una estructura estable que permita vivir del cultivo: āOjalĆ” no hicieran falta ayudas y se estableciera un precio justo. Igual que cualquiera cobra unas horas a tanto, que a nosotros nos pagaran un kilo de uva segĆŗn los costes realesā.
A quienes se plantean entrar, les deja un mensaje: āEl esfuerzo lo vas a tener, pero tambiĆ©n muchas recompensas. Eres dueƱo de tu tiempo y eres libre para organizarte. Y hay que hacer cosas distintas, porque lo de siempre ya no sirveā
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