Por José Esteban Ruiz Álvarez, periodista agroalimentario.El sector hortícola protegido en los últimos años se está enfrentando a muchos retos, tanto desde el punto de vista agronómico con la presencia de nuevas plagas y enfermedades, además de un recorte en las sustancias aprobadas para combatirlas; pero también desde otros escenarios, como el climatológico o comercial. Fundamentalmente, recalca Adoración Blanque Pérez, presidenta de ASAJA Almería, “el tema de las plagas y las nuevas enfermedades es una cuestión que ha afectado muchísimo en las últimas tres o cuatro últimas campañas, al margen, claro está, de todo lo que tenemos pendiente, pues cada vez la situación se va poniendo más complicada”. Por tanto, como prioritario, en cuanto a soluciones, y por su afectación en los últimos años, el campo protegido que cultiva frutas y hortalizas demanda soluciones y herramientas determinantes para hacer frente a plagas como el Trips parvispinus o la araña roja, que está generando muchas incidencias en las plantaciones de los invernaderos, principalmente en el sureste español. “Debemos contar con armas suficientes para luchar contra las plagas. Y vuelvo a insistir, hay que confiar, por un lado, en la lucha integrada y el control biológico, pero no podemos olvidarnos de que debemos tener productos fitosanitarios compatibles con los insectos auxiliares que se utilizan en ese método para que ayuden al agricultor”. El registro de materias activas habilitadas, y por tanto fitosanitarios disponibles se ha ido reduciendo progresivamente en la Unión Europea y el agricultor, asegura la presidenta de ASAJA Almería, “se ha ido quedando solo y, exclusivamente, con la lucha integrada, y creo que es necesario, en determinados momentos, contar con alternativas viables para que el éxito para el control de plagas sea excepcional y que las cosechas no se vean afectadas”. Además de productos, es crucial para el sector hortícola, añade Adoración Blanque Pérez, “acompañarlos de protocolos que cuiden la sanidad vegetal, que el sector se los tome en serio, no solo el agricultor, ojo, todos los agentes que forman parte de la actividad hortofrutícola”. Se refiere a un entramado efectivo, por ejemplo, de herramientas para el tratamiento de los restos vegetales, tanto espacios, como su desarrollo adecuado en tiempo y forma. Todo ello para reducir los riesgos y se evite que las plagas se expandan por los cultivos. “Desde el invernadero, hasta el tratamiento final de los residuos, se deben cumplir unos protocolos de manera exhaustiva”. En estos protocolos, también se incluyen como esenciales, prácticas dirigidas a mantener limpio el entorno en el campo, que debe ser cumplido por todos, señala la dirigente. Un segundo reto, pero no menos importante, es el tema del agua. Disponer de agua suficiente en todo el sistema hortícola, un recurso que sea de calidad y a un precio razonable. Es una de las grandes asignaturas de este sector, que no podemos olvidar que es, sino el que más, de los que logran ser más eficientes en la utilización del agua. En los últimos años, recuerda Blanque Pérez, se han puesto en marcha infraestructuras para aprovechamientos, pero que no terminan de ser suficientes. Las desaladoras, por ejemplo, “hay que ampliarlas”, pero también construir nuevas, hacer “conducciones para poder llevar el agua donde se necesita, y todo eso muy lento”. Para el sector hortícola “es muy importante contar con una gobernanza del agua, para hacer las infraestructuras y conducciones que faltan para que llegue el agua a todos los agricultores”.

La PAC, otro reto
También desde el corazón de la Unión Europea, emana otro de los grandes retos del sector y la necesidad de encontrar soluciones. La Política Agraria Común,en toda su esencia. Porque los hortícolas no hablan de ayudas directas, o lo hacen poco, al menos en España. Pero en la PAC se engloba absolutamente todo. La presidenta de ASAJA Almería asegura, en referencia a la PAC, que “nos preocupa mucho el tema presupuestario. Un recorte de un 22 % que se va a ir a otros sectores, seguramente, como es Defensa. Y creo que no se debe de quitar la comida de la mesa para defendernos, sino que se debería hacer de otra manera”. El presupuesto, a su juicio, “no puede depender del país miembro, y ahora ese recorte parece ser que va a repercutir o a depender del país miembro, teniendo en cuenta cuál es la estructura del nuestro y la delegación de competencias que tiene, nos tememos mucho que va a depender de las comunidades autónomas, con lo cual se va a producir un agravio comparativo entre unos productores y otros, dependiendo de dónde vivan, cuando todos tienen prácticamente los mismos problemas con sus particularidades”. La soberanía alimentaria y la preferencia comunitaria, principios que rigen en la propia PAC, según Blanque Pérez “se están desvaneciendo con el acuerdo comercial con terceros países. Y estamos viendo que hay una tendencia a desmantelar el sector en beneficio de sectores que vienen de fuera o de productos que llegan de fuera”.
La mano de obra
Otro de los retos a los que encontrar soluciones en este sector es la problemática que se tiene de mano de obra. Cada vez es más complicado el poder mantener una plantilla y el lograr mano de obra suficiente para recoger las cosechas. Además, el sector se está enfrentando constantemente a una creciente subida de los costes de producción, que en algunos tipos de explotaciones está haciendo que no sea viable y que realmente, se precisan actuaciones que reconduzcan la situación.¡Error! El id de elemento de descarga es incorrecto.