Diciembre de 2025 cierra un año clave para el sector hortofrutícola europeo. Con la presión regulatoria en aumento, los costes energéticos aún en el punto de mira y la tecnología ganando peso en los procesos productivos y logísticos, reinventarse se ha convertido en una necesidad para afrontar un sector en constante cambio. En ese sentido ser sostenible se convierte en un factor real de competitividad, y la tecnología empieza a marcar diferencias.
Por Julia Álvarez García, periodista
Uno de esos casos es Fruits Ràfols, recientemente reconocida con el Premio a Soluciones Tecnológicas Sostenibles de Mercabarna, entregado en el marco de la sexta edición de los premios Mercabarna Innova, en el ámbito de la comercialización. Este reconocimiento destaca el desarrollo de un sistema integral de sostenibilidad aplicado a su almacén, que supone una mejora significativa en eficiencia y compromiso medioambiental.
Un proyecto que está redefiniendo la forma de gestionar el consumo energético y el desperdicio alimentario.
Un compromiso que nace de la convicción
La compañía parte de una visión más amplia: cuidar del entorno y de las personas como una responsabilidad compartida por toda la cadena alimentaria. Bajo ese planteamiento, el almacén de Mercabarna se ha convertido en un laboratorio real de eficiencia energética y reducción del impacto ambiental.
El proyecto ha permitido reducir un 40 % el consumo eléctrico, electrificar toda la maquinaria y evitar alrededor de 45 toneladas de CO₂ anuales, lo que supone 90 toneladas de CO2 desde la puesta en marcha del parque solar y los cargadores eléctricos para el personal.
¿Cómo lo han conseguido?
Fruits Ràfols ha integrado sistemas fotovoltaicos, herramientas avanzadas de gestión energética y plasma frío, transformando la conservación y almacenamiento de fruta fresca. El plasma frío elimina el etileno, permitiendo almacenar juntas frutas climatéricas y no climatéricas, optimizando espacio, prolongando la vida útil y reduciendo mermas
Al mismo tiempo, el sistema permite medir en tiempo real indicadores que antes eran inaccesibles, como consumo energético, eficiencia de las instalaciones y desperdicio de producto. Esto facilita planificar la carga de maquinaria eléctrica en los momentos de mayor generación solar, optimizando costes y recursos. Así, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta estratégica de eficiencia y toma de decisiones logísticas.
La gran pregunta que surge tras estas innovaciones es: ¿qué podemos esperar en los próximos diez años?
Con la vista puesta en la próxima década, Fruits Ràfols apunta a la digitalización avanzada, el análisis de datos mediante inteligencia artificial y la automatización como ejes de evolución del modelo mayorista. El reconocimiento recibido en Mercabarna no supone un punto de llegada, sino la confirmación de una dirección clara: cuando la sostenibilidad se integra en el sistema productivo, deja de ser un coste para convertirse en valor. En un sector sometido a tensiones constantes, esa puede ser la verdadera ventaja competitiva del futuro.