La producción potencial de aceituna de mesa en España podría alcanzar las 638.490 toneladas durante la campaña 2026/27. La estimación supone un crecimiento del 26,9 % respecto a las 503.000 toneladas contabilizadas como referencia en la temporada anterior y supera en un 37,3 % la media de las cuatro últimas campañas, situada en 465.140 toneladas.
Así lo recoge el segundo avance del aforo elaborado para la Organización Interprofesional de la Aceituna de Mesa (Interaceituna), a partir de los muestreos realizados sobre el terreno durante la segunda quincena de agosto.
La cifra dibuja una clara recuperación productiva, pero todavía no puede interpretarse como el volumen definitivo que será procesado por las industrias. El informe se refiere a producción potencialmente verdeable, es decir, a la aceituna que actualmente presenta posibilidades de destinarse a mesa. Su evolución agronómica, el calibre alcanzado y la climatología de las próximas semanas determinarán qué cantidad termina siendo recolectada para aderezo y qué parte puede desviarse a molino.
Una buena carga de fruto bajo presión climática
Las precipitaciones registradas durante el otoño y el invierno favorecieron la recuperación de los acuíferos, los embalses y las reservas hídricas del suelo. Esta disponibilidad de agua mejoró el estado fisiológico de los árboles y permitió que el olivar llegara bien preparado al desarrollo de la cosecha.
El escenario cambió a finales de febrero. Desde entonces, las lluvias han sido prácticamente inexistentes y el cultivo ha soportado temperaturas persistentemente elevadas, además de cinco olas de calor.
El impacto no está siendo homogéneo. Las parcelas de regadío y los árboles con una carga más moderada mantienen una mejor respuesta, mientras que en otras explotaciones comienzan a observarse síntomas de agostado en la arboleda y en los frutos. Las situaciones más comprometidas afectan principalmente a parcelas de secano, fincas con riego deficitario o árboles con una elevada cantidad de aceituna.
Esta falta de humedad puede limitar el crecimiento del fruto y dificultar que alcance los calibres comerciales demandados por las industrias entamadoras. Por ello, una cosecha abundante en el árbol no garantiza por sí sola un volumen equivalente de aceituna destinada finalmente a mesa.
La llegada, intensidad y distribución de las próximas precipitaciones serán decisivas para recuperar parte del fruto, mejorar su hidratación y concretar el resultado de la campaña de verdeo.
Hojiblanca y manzanilla concentran la previsión
La hojiblanca se perfila como la variedad con mayor producción, con una previsión de 283.070 toneladas. El volumen representa un crecimiento del 12,5 % respecto a la campaña anterior y del 15,6 % frente a la media de los cuatro últimos ejercicios.
El aforo describe una cosecha favorable, aunque irregular entre zonas, parcelas y edades de los árboles. Parte del fruto presenta un calibre considerable, pero también se han detectado aceitunas con síntomas iniciales de asurado que necesitarían precipitaciones para recuperar su potencial verdeable.
La manzanilla ocuparía la segunda posición, con 214.240 toneladas. La previsión aumenta un 52,4 % respecto a la campaña precedente y cerca de un 65 % sobre el promedio de las cuatro últimas.
La carga es elevada en buena parte de sus comarcas productoras, especialmente en el Aljarafe y la Vega sevillana. Sin embargo, la abundancia de fruto está dificultando que algunas parcelas alcancen por ahora el tamaño necesario para su entrada en las industrias de aderezo. La evolución de las lluvias antes de la recolección tendrá una influencia directa en el resultado final de esta variedad.
Fuerte recuperación de la carrasqueña
La carrasqueña protagoniza el mayor incremento porcentual del aforo. Su producción podría situarse en 57.370 toneladas, frente a las 14.140 de la pasada campaña. La comparación parte, no obstante, de un volumen anterior especialmente reducido.
En Tierra de Barros, principal zona productora de esta variedad, el olivar presenta una cosecha relevante y un elevado potencial de frutos aptos para verdeo.
La estimación para la gordal asciende a 33.010 toneladas, un 41,2 % más que en la campaña anterior. El informe aprecia una buena producción y calidad comercial, aunque advierte de la presencia de azofairón o pelotín en determinados árboles y parcelas, una circunstancia que dificulta precisar la cantidad aprovechable.
La cacereña es la única de las principales variedades que presenta una evolución negativa. El aforo calcula 33.750 toneladas, un 28,4% menos que en la campaña pasada. Tras la elevada producción precedente, los árboles muestran una menor carga, aunque el fruto presenta buen calibre y potencial para mesa. A la producción tradicional del norte de Cáceres se suman, además, las nuevas plantaciones intensivas y superintensivas desarrolladas en Andalucía y Extremadura.
El resto de las variedades aportaría alrededor de 17.050 toneladas, un 35 % menos que un año antes.
Una previsión elevada que aún debe confirmarse
Las 638.490 toneladas estimadas superan también en un 13,4 % la media de las campañas comprendidas entre 2018 y 2021, que alcanzó 562.930 toneladas. Esta comparación permite contextualizar la recuperación: la previsión no solo mejora los registros recientes, muy condicionados por la sequía, sino que se sitúa por encima de un periodo anterior con mayores disponibilidades productivas.
Sin embargo, el segundo avance continúa siendo una fotografía provisional del cultivo. La producción real dependerá de la respuesta del fruto durante las semanas previas a la recolección, de las precipitaciones y de los criterios de calibre aplicados por las industrias.
La campaña 2026/27 comienza así con una disponibilidad elevada de aceituna en campo, pero también con una diferencia todavía abierta entre la cosecha potencial y la cantidad que finalmente podrá comercializarse como aceituna de mesa.