El cultivo del cerezo atraviesa una etapa de transformación marcada por la necesidad de mejorar la eficiencia de las explotaciones, mantener la rentabilidad y adaptarse a unas condiciones climáticas cada vez más exigentes en lo referente a temperaturas estivales.
En España, segundo productor de cereza de Europa y primer exportador, la innovación se apoya en tres pilares fundamentales: las variedades, los portainjertos y los sistemas de conducción del cultivo.
La mejora genética ha permitido ampliar calendarios de producción mediante nuevas variedades más precoces o más tardías, de mejor calibre de fruto, con menores necesidades de frío y la mayoría auto fértiles. Paralelamente, los sistemas de formación evolucionan hacia plantaciones con árboles de menor volumen y estructuras bidimensionales o en pared que facilitan el acceso al fruto, mejoran la eficiencia de las labores y favorecen la futura mecanización de numerosas operaciones.
Sin embargo y al contrario de otras especies de fruta dulce, la mayoría de plantaciones son en vaso de volumen medio con portainjertos de vigor medio-alto como el Adara o el SL-64.
Esta evolución responde también a una necesidad económica. La recolección representa alrededor del 60 % de los costes de producción de una plantación de cerezo, por lo que cualquier avance que permita mejorar la eficiencia de la mano de obra tiene un impacto directo sobre la rentabilidad del cultivo.
En este escenario, el portainjerto se ha convertido en una herramienta estratégica. Además de controlar el vigor del árbol, influye en aspectos tan importantes como la entrada en producción, la productividad, la adaptación a distintos tipos de suelo o la tolerancia a factores ambientales adversos.
Sin embargo, muchos de los portainjertos que han impulsado la intensificación del cerezo en regiones del norte de Europa, Alemania o Chile, como es el caso de GiSelA®5 y GiSelA®6 presentan limitaciones en las condiciones mediterráneas, caracterizadas por suelos calizos, pH elevados, altas temperaturas estivales y una progresiva reducción del frío invernal.
Con el objetivo de ofrecer nuevas alternativas surge la serie Corette®, desarrollada por la Michigan State University (MSU-US). Está formada por cinco portainjertos: Cass, Clare, Clinton, Crawford y Lake, obtenidos a partir de cruzamientos interespecíficos de diversas especies del género Prunus que incorporan material genético procedente de diferentes especies de cerezo de origen euroasiático.
Estos materiales ofrecen una gama de vigor reducida, inferior a la de patrones ampliamente utilizados en España como SL-64 o Adara, y también menor que GiSelA®6.
Aunque la selección de estos portainjertos se realizó entre los años 2000 y 2010 en diferentes condados de Oregón (US) , su evaluación en Europa es mucho más reciente. Para conocer su comportamiento en condiciones reales de cultivo se inició en el año 2023 un red experimental coordinada por Agromillora y CDB, con ensayos iniciados en Mequinenza (Zaragoza), Albalate de Cinca (Huesca) y Cabrero (Valle del Jerte, Cáceres).
Posteriormente, la red se amplió en 2024 a tres localidades de Italia y a la red europea de investigación EUFRIN, en la que participan centros de investigación de 18 países, con una metodología común de evaluación.
Los primeros resultados muestran un comportamiento especialmente interesante de algunos materiales de la serie. Clare y Crawford han destacado por su buena adaptación a climas mediterráneos cálidos, un crecimiento equilibrado y una rápida entrada en producción. Además, determinadas combinaciones con la variedad Sweet Aryana® han superado las 13 t/ha en el tercer año de plantación, resultados que han despertado un notable interés dentro del sector.
Más allá de las cifras productivas, el interés de Corette® reside en su potencial para acompañar la evolución de los nuevos modelos de cultivo. Los sistemas de conducción en pared o 2D facilitan la recolección peatonal o semipeatonal, permiten incorporar herramientas de mecanización para operaciones como la poda o el aclareo y preparan las plantaciones para futuras aplicaciones de digitalización y robotización.

Estos sistemas pueden mejorar significativamente la eficiencia en el uso de la mano de obra y en definitiva de las plantaciones con respecto a modelos tradicionales. Además, abren las puertas a la producción en invernadero para avanzar la fecha de recolección de una forma más sostenible por el control del vigor.
La combinación de nuevas variedades, portainjertos adaptados y sistemas de conducción más eficientes en el uso de insumos, será clave para desarrollar una nueva generación de plantaciones de cerezo más competitivas, resilientes y preparadas para los desafíos de la fruticultura del futuro.
Artículo publicado en la revista ECA Fruits Ed. 30
