Esta evolución ha reducido significativamente el monocultivo de la fresa y ha impulsado el crecimiento de las exportaciones hacia mercados europeos como Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, al tiempo que se exploran nuevas oportunidades comerciales en Oriente Medio, Latinoamérica y Asia, con China como uno de los destinos estratégicos más relevantes.
Cuando se habla de berries, la fresa sigue siendo el producto más reconocido por los consumidores. Sin embargo, en los últimos años otras frutas como el arándano y la frambuesa han ganado presencia en los hogares españoles, impulsadas por su imagen saludable y por una mayor disponibilidad en los puntos de venta.
Consumo en los hogares españoles
En cuanto al consumo alimentario, los hogares españoles continúan mostrando una clara preferencia por los productos frescos. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el gasto total en alimentación y bebidas alcanzó los 119.667,6 millones de euros en 2024, de los cuales el 70% correspondió al consumo doméstico. Dentro de esta cesta de compra, las frutas y hortalizas frescas representan una de las categorías con mayor peso.
Evolución del consumo de frutos rojos
El consumo nacional de frutos rojos durante el periodo enero-julio de 2025 alcanzó las 115.253 toneladas, lo que supone un incremento del 5,7% respecto al mismo periodo de 2024 y un crecimiento del 2,0% sobre la media de los últimos cinco años. Datos facilitados por el último informe de consumo de Mercasa.
La fresa continúa siendo, con diferencia, el principal fruto rojo consumido en España. Entre enero y julio de 2025 se consumieron 108.434 toneladas, un 5,2% más que en 2024, situándose prácticamente en línea con la media de los últimos cinco años (-0,2%). Este comportamiento confirma la estabilidad y madurez de su demanda, consolidando a la fresa como el motor del consumo de berries en el mercado nacional. Además, su precio medio alcanzó en 2025 un máximo histórico de 4,34 €/kg.
Por su parte, la frambuesa registró un consumo de 694 toneladas, lo que supone un descenso del 12,8% respecto a 2024 y del 21,7% en comparación con la media quinquenal, evidenciando una menor presencia de este producto en la cesta de compra de los hogares españoles.
El caso más destacado es el del arándano, cuyo consumo alcanzó las 6.124 toneladas durante los siete primeros meses de 2025. Esta cifra representa un crecimiento del 20,2% respecto al año anterior y un espectacular aumento del 75,7% frente a la media de los últimos cinco años, confirmando la fuerte expansión de esta fruta en el mercado nacional. Además, es el fruto rojo cuyo precio ha mostrado una evolución más moderada, favoreciendo su incorporación progresiva a los hábitos de consumo.
En conjunto, estos datos reflejan una tendencia positiva para el mercado de frutos rojos en España, donde la fresa mantiene su liderazgo mientras que el arándano emerge como el producto con mayor potencial de crecimiento, impulsando la diversificación y el desarrollo de una categoría cada vez más relevante tanto para el consumo interno como para la exportación.