No se trata de sacar beneficio a una situación que todos lamentamos, ni vamos a entrar en analizar la situación política, pero la propuesta de la Comisión Europea de proponer la suspensión de parte de las preferencias comerciales con Israel podría reducir las importaciones agroalimentarias desde este país, generando un espacio que el sector hortofrutícola español está en condiciones de aprovechar.
La Unión Europea importó en 2024 alrededor de 0,8–1,0 mil millones de euros en productos agroalimentarios procedentes de Israel, con un peso destacado de frutas, hortalizas y frutos secos. Aunque esta cifra representa un volumen mínimo del comercio agroalimentario total de la UE, los productos israelíes compiten en campañas clave con producciones mediterráneas, entre ellas las de España.
Tras el anuncio de ayer miércoles de la Comisión Europea de proponer la suspensión del acceso preferencial de Israel al mercado comunitario, se introduce un giro que puede convertirse en una oportunidad estratégica para el agro español.
Según ha publicado la Comisión Europea “la suspensión afecta a las principales disposiciones del Acuerdo relacionadas con el comercio y, en la práctica, significa que las importaciones procedentes de Israel perderán su acceso preferencial al mercado de la UE. Por lo tanto, a estas mercancías se les aplicarán derechos al nivel aplicado a cualquier otro tercer país con el que la UE no tenga un acuerdo de libre comercio”.
Más hueco en el mercado comunitario
Israel ha sido tradicionalmente proveedor de productos como cítricos, patatas o tomates, con destino principalmente a Alemania y Países Bajos, por cuyos puertos entran estas producciones, y de ahí, se distribuyen a toda la UE. Una posible suspensión de beneficios arancelarios, aún por ratificar por los Estados Miembros, encarecería estas importaciones, obligando a distribuidores europeos a buscar alternativas competitivas y fiables.
Ahí es donde España tiene mucho que decir. Con una posición consolidada como primer exportador hortofrutícola de la UE, nuestras producciones de cítricos, patatas y, hortalizas de invernadero están en condiciones de cubrir la posible reducción de envíos israelíes, reforzando la presencia nacional en destinos clave.
Pero ojo, no todo son “ventajas”
Y es que Israel es potencia mundial en innovación en riego, en plástico, con una horticultura puntera en tecnología y maquinaria. Mucha de ella hoy plenamente empleada en España y Europa, con empresas filiales que dependen de las importaciones de sus materias primas.
¿Qué va a pasar con estos suministros? Tendremos que ver qué entablado legal se establece para aquellas empresas que, siendo españolas, dependen de la importación de tecnología israelí y que aportan valor a nuestras producciones.
En definitiva, una vez más, cuestiones geopolíticas ponen sobre la mesa cambios para el sector agro. No serán inmediatos, pero habrá que estar pendiente de ellos.