Entrevistamos a Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien desgrana las prioridades estratégicas para los próximos años, centradas en garantizar la sostenibilidad del sector, facilitar el relevo generacional, impulsar la incorporación de la mujer, fomentar la innovación y la digitalización, y reforzar la sanidad animal y vegetal. Un contexto marcado por las recientes movilizaciones del sector agrario, que reflejan la preocupación por lograr una PAC más equilibrada y adaptada a la realidad española.
Por: Bárbara Aguayo Martínez, periodista agroalimentaria
Han pasado dos años desde su nombramiento como secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, una figura de reciente creación dentro del MAPA. ¿Qué balance hace de este tipo tiempo al frente del cargo? ¿Qué objetivos se marcó al asumir el cargo y cuáles considera que se han alcanzado hasta el momento?
Llegué al ministerio de Agricultura con un único objetivo, trabajar para mejorar la vida de las personas y creo que poco a poco ese trabajo va dando sus frutos. Siempre es ilusionante pisar el territorio y conocer, en primera persona, el resultado del esfuerzo y el compromiso.
Aún no puedo hacer balance ni hablar de objetivos cumplidos, eso llegará en otro momento, por ahora solo puedo decir que las bases construidas por este Gobierno son sólidas. Vamos por el buen camino, aunque somos conscientes de que queda mucho por avanzar.
La satisfacción de ver que las inversiones y decisiones que tomamos impactan directamente en la vida de las personas es lo que da sentido a este cargo y nos motiva a seguir impulsando un sector agroalimentario más fuerte, sostenible y competitivo.
Las recientes movilizaciones del sector agrario reflejan la preocupación por lograr una PAC más equilibrada y adaptada a la realidad española. ¿Cómo está trabajando el MAPA para defender una posición que asegure una PAC justa y favorable para nuestros agricultores y ganaderos?
Desde el Gobierno de España lo tenemos claro, debemos blindar la Política Agraria Europea, por eso trabajamos para cambiar el rumbo propuesto por la Comisión. Y, para ello, contamos con algo fundamental como es el respaldo y el apoyo de las comunidades autónomas y del sector. Tenemos el mismo objetivo: defender el campo. Pero a este apoyo tan importante, necesitamos sumar otros. Un solo país no puede ni bloquear ni cambiar esta propuesta.

El Marco Financiero Plurianual tiene que ser aprobado o denegado por unanimidad de los 27 estados miembros en el Consejo, además de la aprobación del Parlamento Europeo. Por eso, necesitamos encontrar aliados y aliadas.
La propuesta debe cambiar, porque necesitamos que cambie, porque el mundo rural nos lo está pidiendo a gritos.
Las instituciones europeas saben mejor que nadie que la PAC es el sostén del sector agrario. Por eso, no podemos consentir que se juegue con ella. Lo que Europa necesita es una Política Agraria Comunitaria fuerte y justa, con un presupuesto a la altura de los retos actuales.
El sector hortofrutícola español continúa siendo uno de los motores de nuestras exportaciones agroalimentarias. ¿Cuál es la visión del MAPA sobre su situación actual y qué perspectivas manejan para mantener o reforzar su liderazgo en los mercados internacionales?
El sector hortofrutícola español continúa siendo uno de los motores de nuestras exportaciones agroalimentarias, siendo fundamental para España principalmente por dos motivos: su gran capacidad exportadora y su fuerte arraigo territorial.
En 2024, el sector superó los 20.000 millones de euros en exportaciones, situando a España como el principal país de la Unión Europea en el abastecimiento continuo, durante todo el año, de frutas y hortalizas de una calidad excepcional. Este sector no solo actúa como motor económico a nivel nacional e internacional, sino que también es un pilar fundamental en el desarrollo rural, fijando población al territorio y potenciando las economías locales.
Uno de sus principales puntos fuertes es su gran habilidad para adaptarse a los cambios. Un ejemplo de ello es el importante proceso de modernización e innovación que atraviesa, el cual le permite afrontar grandes retos, como el cambio climático, la mejora de la competitividad y el relevo generacional.
Para ello, el sector cuenta con herramientas de apoyo de la Unión Europea, entre las que destacan los programas operativos. Actualmente, el 90 % de las Organizaciones de Productores y Asociaciones de Frutas y Hortalizas reconocidas en España ejecutan estos programas, percibiendo fondos europeos por valor de 310 millones de euros.
Además de los programas operativos, el sector impulsa la innovación a través de los grupos operativos, equipos multidisciplinares formados por productores, investigadores, empresas y otros agentes del sector. Estos grupos desarrollan proyectos concretos orientados a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la competitividad, contribuyendo así a mantener y reforzar el liderazgo de España en los mercados internacionales.
La sostenibilidad es uno de los grandes ejes de la política agraria europea. ¿Cómo se está trabajando desde el MAPA para lograr un equilibrio real entre sostenibilidad ambiental, rentabilidad y competitividad en el sector agroalimentario?
Lo primero, me gustaría dejar claro que el sector agrario de nuestro país está firmemente comprometido con el medio ambiente y lo demuestran diariamente. Además, no podemos olvidar que el modelo europeo de producción se desarrolla bajos unas normas muy exigentes y diferenciales, únicas en el mundo.
Por nuestra parte, las administraciones tenemos que ponérselo fácil a los profesionales del sector agrario: ayudarles, acompañarles y asesorarles siempre que lo necesiten.
En el ministerio contamos con herramientas clave para hacer que este proceso sea mucho más sencillo. Una de ellas es el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a través del cual se han destinado 307 millones de euros a distintas actuaciones, como la modernización de las infraestructuras de regadío, la mejora de la eficiencia energética de las explotaciones, el aprovechamiento energético de subproductos ganaderos y de la biomasa agrícola, así como el fomento de la agricultura de precisión, entre otras.
Entrevista publicada en
También podemos destacar aquí el sistema ECOGAN, desarrollado por el ministerio, y que permite registrar las mejores técnicas disponibles (MTDs) aplicadas en la granja y estimar las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero y el consumo de recursos a nivel de explotación.
Por otro lado, en relación con los suelos agrarios, disponemos del Real Decreto de Nutrición sostenible, cuya finalidad es conseguir una fertilización eficiente de los cultivos, que compatibilice el objetivo de productividad y conservación del suelo.
Todo esto se basa en la innovación, en el conocimiento científico y en su divulgación, y es que el futuro del sector agrario no podrá entenderse sin la ciencia.
La innovación y la digitalización son claves para el futuro del sector. ¿Qué iniciativas destacaría en materia de transformación digital y apoyo a la modernización de las explotaciones?
Para el ministerio, la digitalización y la innovación son dos ejes esenciales, ya que son dos herramientas clave para impulsar la transformación del sector agroalimentario. Ambas permiten avanzar hacia un modelo más sostenible, moderno y competitivo, capaz de adaptarse a las necesidades actuales, garantizando al mismo tiempo la seguridad alimentaria y la rentabilidad de las explotaciones.
Si hablamos de actuaciones concretas, el mes pasado publicamos la segunda convocatoria para servicios de asesoramiento para la transformación digital de empresas, cooperativas y profesionales del sector agroalimentario y forestal. Destinamos más de 4,7 millones de euros para mejorar sus resultados económicos, reducir la brecha digital en el medio rural y favorecer nuevos modelos de negocio vinculados a la digitalización y la Industria 4.0.
Contamos con el respaldo y el apoyo de las comunidades autónomas y del sector. Compartimos un mismo objetivo: defender el campo.
La convocatoria que publicamos este pasado año 2025 contó con la mayor dotación presupuestaria de la historia de esa ayuda, con más de 46,5 millones de euros destinados al desarrollo y ejecución de proyectos innovadores de interés general, que tengan como objetivo mejorar la productividad, sostenibilidad, digitalización y resiliencia del sector primario.
Y, por último, me gustaría mencionar el órgano de coordinación para el sistema de conocimiento e innovación en la agricultura (sistema AKIS o SCIA), cuyo objetivo es mejorar el sector agroalimentario en todas sus facetas mediante la colaboración entre agricultores, investigadores, asesores, empresas e instituciones públicas.
De cara al futuro, ¿cuáles son las prioridades estratégicas que marcarán la hoja de ruta del ministerio y de la secretaria de Estado en los próximos años?
Tenemos por delante muchos retos y desafíos para asegurar el futuro del sector agroalimentario español.
Quiero dejar una cosa clara, el campo sí tiene futuro. Pero ese futuro depende, en gran medida, de las decisiones que se tomen en las instituciones regionales, nacionales y europeas. Hay que legislar, sí, y tenemos que hacerlo de la mejor manera: apostando por el sector, apoyando a las y los profesionales, protegiendo la agricultura familiar. Además, este es el mejor camino que existe para mantener vivo el mundo rural y nuestro ecosistema.
Creemos en las ganaderas y agricultores, en la PAC, en la innovación y digitalización, en la seguridad alimentaria y en el sector primario español. Por eso, nuestras prioridades estratégicas en los próximos años estarán centradas en garantizar la sostenibilidad del sector, facilitar el relevo generacional, impulsar la incorporación de la mujer, fomentar la innovación y la digitalización, y fortalecer la sanidad animal y vegetal.
Seguiremos trabajando con los profesionales del sector, escuchando sus necesidades, apoyando sus proyectos y asegurando que las políticas públicas respondan a la realidad que demanda el territorio.
En definitiva, nuestra hoja de ruta se basa en apoyar, proteger y potenciar el sector agroalimentario español, porque un campo fuerte y sostenible es la base de un futuro próspero para España y Europa.