La inteligencia artificial y el Internet de las Cosas (IoT) se han convertido en los fenómenos más transformadores a nivel social y económico de este siglo. Apostar por tecnología innovadora también se ha convertido en una prioridad en el mundo de la agricultura. Un sector estigmatizado por su cariz tradicional pero que paulatinamente ha digitalizado procesos para optimizar el rendimiento de los cultivos, ahorrar costes y basarse en datos técnicos para tomar las mejores decisiones.
Alguien que se ha subido al barco del progreso tecnológico es Julio Bacete Gómez, agricultor y productor de ajos y cebollas en Las Pedroñeras (Cuenca) que desde hace dos campañas recurre a las estaciones meteorológicas Sencrop. Las tiene instaladas en sus fincas y le permiten monitorizar de forma milimétrica la humedad de sus plantas en cada momento.
“Es tener información precisa de algo que antes ni siquiera contemplabas o trabajabas más a ojo”, asegura a eComercio Agrario. Dice que está satisfecho con la inversión que realizó hace dos años porque, en definitiva, le ayuda a desarrollar su trabajo con más garantías que antes y evitar el riego innecesario en su parcela, ya que ahora puede comprobar continuamente en el dispositivo la humedad exacta de su finca.
La importancia del pluviómetro
Ensalza sobre todo el pluviómetro que incluye la estación meteorológica. “Saber exactamente cuánta lluvia ha caído en la parcela te ayuda a decidir si tienes que regar o no. A veces piensas que ha llovido poco, pero el pluviómetro te indica que ha caído suficiente agua y gracias a eso hemos ahorrado riegos”.
Pero no se olvida de que el termómetro también es un apoyo fundamental para su cosecha. “El termómetro es muy útil para las heladas. A lo mejor en el pueblo no se habla de helada, pero en la parcela, que está a 12 km, ves que la temperatura ha bajado a -3º grados y así entiendes por qué se han tostado las hojas”, indica el agricultor conquense.
Incluso, en sólo un par de campañas ya ha empezado “a presumir” de sus estaciones de Sencrop. “Yo llevo los ajos a una cooperativa y lógicamente se puede presumir de que trabajamos con riego por goteo y tecnología para medir la humedad del suelo”, dejando claro que cualquier tipo de ayuda externa es bienvenida en un sector muy sacrificado y que se enfrenta a retos tan complejos como el cambio climático o la falta de mano de obra.
Aunque no ha medido todavía con cifras exactas su rentabilidad desde la adquisición de los dispositivos, Julio aclara que su apuesta por la tecnología es rentable porque “las cebollas están bien y eso significa que estás gestionando bien el regadío”.
Campaña afectada por las olas de calor
La última campaña de ajo no ha sido especialmente buena por la acumulación de olas de calor durante la primavera, factor que ha tenido un impacto en los cultivos de ajos y cebollas. “Las olas de calor nos afectan bastante, la planta se vuelve loca”, señala. Eso sí, recalca que los ajos han tenido mucha calidad, pero que no han podido producir la cantidad esperada.
Este es un ejemplo de que la IA o la tecnología más sofisticada no es la solución a todos los problemas, ni tampoco un reemplazo de los profesionales del campo. Es únicamente un ayuda para que los agricultores puedan trabajar con más información que antes y tengan más posibilidades de sacarle rentabilidad. Si después llueve poco o hace demasiado calor, no depende de las estaciones meteorológicas, de ellas sólo depende el tener la capacidad de informar con rigor de lo que está pasando en la finca.