La organización agraria ASAJA anticipa que la producción final de aceite de oliva en la actual campaña serÔ inferior a las estimaciones iniciales, en un contexto marcado por las adversidades climÔticas y el aumento de los costes de producción.
SegĆŗn ha analizado su Sectorial de Aceite de Oliva y Aceituna, el principal factor detrĆ”s de este ajuste a la baja ha sido el tren de borrascas registrado entre enero y febrero. Las lluvias persistentes, acompaƱadas en muchos casos de fuertes vientos, han dificultado las labores de recolección, especialmente en AndalucĆa, principal zona productora.
Estas condiciones han provocado la caĆda de una parte significativa de la aceituna antes de su recogida. En algunos casos, ademĆ”s, el exceso de precipitaciones ha derivado en inundaciones en explotaciones, agravando las pĆ©rdidas. La aceituna caĆda, en muchos casos, no ha podido ser recolectada por la falta de mano de obra, lo que ha reducido aĆŗn mĆ”s el potencial productivo y ha afectado a la calidad.
A cierre de febrero, la campaƱa se encuentra prĆ”cticamente finalizada en la mayor parte del paĆs. En regiones como Castilla-La Mancha, Levante y Extremadura, las almazaras ya han concluido su actividad, mientras que en AndalucĆa apenas quedan parcelas por recolectar. No obstante, habrĆ” que esperar a finales de marzo para conocer los datos definitivos.
Los datos provisionales de la Agencia de Información y Control Alimentarios reflejan una producción acumulada de 1,19 millones de toneladas hasta febrero, lo que supone un descenso del 14 % respecto a la campaña anterior en el mismo periodo.
Pese a esta menor producción, el mercado muestra un comportamiento contradictorio. Las salidas de aceite estĆ”n siendo dinĆ”micas, con mĆ”s de 624.000 toneladas comercializadas, y las existencias totales se sitĆŗan en torno a 974.000 toneladas. De mantenerse este ritmo, el enlace entre campaƱas podrĆa ser mĆnimo.
Sin embargo, los precios en origen han registrado una tendencia a la baja en las Ćŗltimas semanas, una evolución que desde ASAJA consideran difĆcil de justificar ante un escenario de menor oferta y buena comercialización.
A esta situación se suma la creciente presión sobre los costes. La inestabilidad internacional, especialmente por el conflicto en Oriente Medio, estÔ elevando el precio del gasóleo y de los fertilizantes en plena fase de preparación del olivar. Este encarecimiento de insumos clave anticipa un aumento significativo de los costes de producción, lo que añade mÔs incertidumbre a la rentabilidad del sector.
En conjunto, el olivar afronta una campaña marcada por menores volúmenes, precios a la baja y mayores costes, un equilibrio complejo que pone en tensión la viabilidad económica de muchas explotaciones.