En el marco del 25º aniversario del Hub de Excelencia de Barcelona, Larrieu analiza la transformación de Bayer hacia un modelo de soluciones integrales que fusionan biotecnología, diseño de moléculas a la carta y agricultura regenerativa.
En un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica y una presión demográfica sin precedentes —con una previsión de 10.000 millones de personas para 2050 y un 20% menos de suelo cultivable—, Bayer ha reafirmado su liderazgo en España durante la Presentación de Resultados 2025. Pese a la salida del mercado europeo de productos icónicos como Movento, la división de Crop Science ha demostrado su resiliencia con un crecimiento del 5% en su portfolio estratégico, impulsado por una inversión anual en I+D que supera los 25 millones de euros en suelo español.
Bajo la dirección de Pierre Larrieu, la compañía está liderando una transformación histórica: el paso del «monoproducto» a las «soluciones agronómicas completas». Esta estrategia integra genética de vanguardia —como el lanzamiento mundial del maíz de baja estatura Preceon—, herramientas digitales como FieldView y ResiYou, y un firme compromiso con la agricultura regenerativa.
Además, Bayer avanza con paso firme hacia la sostenibilidad real, con hitos como la reducción del 40% de sus emisiones de CO2 en España y la inminente descarbonización total de su planta en La Felguera.
En esta entrevista, Pierre Larrieu desgrana cómo la tecnología y la innovación son las llaves para garantizar la soberanía alimentaria y la competitividad del agricultor en un mundo en constante cambio.
¿En qué está priorizando Bayer actualmente al diseñar su estrategia de soluciones para la agricultura, especialmente en zonas estratégicas como Almería, Murcia o Sevilla?
Pierre Larrieu: Nuestra priorización comienza por definir en qué cultivos queremos centrarnos. Una vez identificados, buscamos entender sus necesidades específicas bajo un enfoque puramente agronómico, que es lo que realmente demanda el agricultor.
En Almería y Murcia, por ejemplo, nuestro foco está en los vegetales, trabajando sobre la base genética con nuestras marcas De Ruiter o Seminis. Por otro lado, Sevilla es nuestro hub internacional de biológicos y de protección de cultivos (Crop Protection), donde realizamos ensayos de futuras moléculas y soluciones biológicas.
En el resto de España, desplegamos todo nuestro portfolio y trabajamos en base a las necesidades del mercado.
Ha mencionado los productos biológicos, un segmento en auge por la demanda de sostenibilidad. ¿Qué papel juegan hoy en Bayer y qué tendencia esperan para el futuro?
P.L.: Los biológicos están creciendo rápidamente, impulsados especialmente por factores de sostenibilidad y regulación, creando un mercado de 30Bn para 2035. No obstante, sería un error pensar que todo va a pasar exclusivamente por lo biológico; para nosotros, la clave es la asociación. El biológico viene a complementar la química y la genética. Por eso seguimos invirtiendo fuertemente en i+D química, a la vez que expandimos nuestras capacidades trabajando en un ecosistema de innovación abierta con socios líderes en sus áreas
También hemos cambiado nuestra forma de descubrir moléculas: ya no hacemos un simple screening de lo que hay en la naturaleza, sino que diseñamos lo que el agricultor y el medio ambiente necesitan. Es lo que llamamos el concepto CropKey. En este proceso, estamos intercambiando tecnologías que Bayer ya utiliza en su división de Pharma para crear moléculas más dirigidas y específicas, garantizando innovaciones para los próximos diez años.
El objetivo final es que el agricultor tenga un abanico completo —biológico, químico, genética y digital— para producir de forma sostenible y rentable.
La Unión Europea está reduciendo progresivamente el uso de materias activas. ¿Cómo afecta esto a Bayer y qué visión tienen para solventar estas restricciones en España y Portugal?
P.L.: Es un reto importante porque, además de la exigencia ambiental, existe la necesidad de que el agricultor produzca y mantengamos la soberanía alimentaria. España es un país clave en agricultura para toda Europa. Tener menos soluciones disponibles nos pone más presión para innovar.
Nuestra respuesta son las soluciones agronómicas completas y la nueva generación de productos químicos derivados de la tecnología CropKey y la Inteligencia Artificial. De hecho, en los próximos cuatro o cinco años lanzaremos el primer producto nacido de esta tecnología, lo que marcará un hito en la disponibilidad de moléculas mucho más específicas y eficientes.
¿Qué nuevos lanzamientos podemos esperar en las diferentes áreas, tanto en cultivos intensivos como extensivos?
P.L.: Estamos en un ritmo de innovación constante. En biológicos, acabamos de lanzar Velsinum para nematodos, que complementa al químico Velum. También tenemos novedades como Serenade Soil y la ampliación de usos de productos clave como Sivanto.
En herbicidas de cereal, este año lanzamos Mateno Duo y en cuanto a genética, lanzamos entre cinco y ocho híbridos de maíz cada año para mantener un portfolio sano. Un ejemplo disruptivo es el sistema Preceon, elque combina la genética de un maíz de baja estatura con la herramienta digital Field View y asesoramiento agronómico personalizado para lograr un cultivo más productivo, rentable y de mejor calidad, incluso para silo en alimentación animal.
La agricultura regenerativa es un concepto cada vez más presente. ¿Cómo lo está integrando Bayer en su operativa diaria?
P.L.: Para nosotros, la agricultura regenerativa consiste en producir más con menos, protegiendo al mismo tiempo el suelo y los recursos. Esto incluye desde la gestión de intercultivos en extensivo y el manejo de residuos de cosecha hasta la gestión de las coberturas de suelo y el carbono.
Queremos que este concepto sea concreto, no solo teórico. Por ello, estamos lanzando en Iberia siete fincas demostrativas representativas de la agricultura española donde trabajaremos estos conceptos mano a mano con los agricultores durante los próximos dos o tres años.
También han hablado del impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la cadena de valor. ¿Cómo se aplica esto tanto internamente como para el agricultor?
P.L.: Lo dividimos en dos vertientes, internamente, la IA permite que nuestros empleados dediquen menos tiempo a tareas de bajo valor y más tiempo en el campo con los clientes. Externamente, estamos lanzando herramientas como ResiYou o nuevos conceptos como Experto, que facilitan a distribuidores y agricultores el acceso a datos y recomendaciones de forma mucho más ágil.
La IA nos ayuda a interpretar resultados masivos rápidamente, permitiéndonos ser mucho más ágiles en toda la cadena de valor sin necesidad de estructuras pesadas.
Existe cierta preocupación por la entrada de insecticidas genéricos, especialmente de origen chino. ¿Cómo afecta esto a la seguridad alimentaria y a la proyección de empresas como Bayer?
P.L.: En primer lugar es importante destacar que el sistema regulatorio europeo es el más seguro y exigente del mundo, lo que garantiza la seguridad alimentaria de todos los productos que llegan a la mesa del consumidor. Por lo tanto, si un insecticida está registrado, el producto es seguro, independientemente de su origen.
La competencia de genéricos a precios reducidos puede impactar, pero la respuesta de Bayer es la innovación: traer nuevas moléculas que aporten un valor diferencial. Lo que sí nos preocupa es la «zona gris»: productos que se venden como biofertilizantes o abonos pero que podrían actuar como fitosanitarios sin estar regulados como tales. Es fundamental para la seguridad de toda la cadena —desde el aplicador hasta el consumidor final— que cualquier producto con acción insecticida, fungicida o herbicida cumpla estrictamente con el registro. El Ministerio es sensible a esto y el agricultor también sabe que lo que aplica debe ofrecer todas las garantías legales.

