El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR e impulsado por la UE, comenzará a aplicarse el próximo 12 de agosto, fecha a partir de la cual determinadas obligaciones, como la prohibición de venta de plásticos de un sólo uso, pasarán a ser exigibles para las empresas que ponen productos envasados en el mercado.
Su alcance va mucho más allá de la propia industria del packaging y afecta también a sectores como la alimentación, la farmacia, la cosmética, la higiene o la distribución, especialmente cuando las compañías comercializan productos bajo su propia marca y toman decisiones sobre el diseño, los materiales o el formato del envase.
Estas han sido algunas de las principales conclusiones de la jornada organizada por el Cluster de Innovación en Envase y Embalaje y el Packaging Cluster para analizar las implicaciones prácticas del PPWR y ayudar a las empresas a prepararse ante su aplicación.
La bienvenida ha corrido a cargo de Àlex Brossa, Packaging Cluster Manager, y Jesús Pérez, director del Cluster de Innovación en Envase y Embalaje, quienes han destacado la importancia de generar espacios de información, reflexión y debate que ayuden a las empresas a prepararse ante los nuevos requisitos europeos.
Nuevas responsabilidades para las empresas
Durante la sesión se ha destacado que el PPWR establece obligaciones específicas para fabricantes, productores, importadores y distribuidores, y que una misma empresa puede asumir varios de estos roles de forma simultánea. Por ello, cada agente deberá revisar su participación en la puesta en el mercado de los envases, identificar correctamente su posición dentro de la cadena de valor y determinar las responsabilidades que le corresponden en cada caso.
Uno de los cambios más relevantes afecta a las compañías que comercializan envases bajo su propia marca. Tal y como han explicado los expertos, cuando una empresa decide sobre elementos como los materiales, el formato, el logotipo o los colores corporativos, puede ser considerada fabricante y asumir la responsabilidad de garantizar la conformidad del envase, aunque su producción física corresponda a un proveedor externo.
La jornada también ha profundizado en la Declaración de Conformidad UE, una de las cuestiones que pasa a cobrar especial relevancia desde el 12 de agosto. Para elaborarla, las empresas deberán clasificar los envases que ponen en el mercado, identificar sus materiales y componentes y disponer de la documentación técnica necesaria.
El principal reto, según los expertos, será desarrollar envases reciclables sin comprometer su funcionalidad, la protección del producto ni su vida útil. Aun así, las empresas ya están trabajando y avanzando en ecodiseño, reducción de materiales y validación de nuevas estructuras.