La propuesta persigue adaptar el sistema europeo de semillas y material vegetal a los retos actuales del sector agrario, reforzando la biodiversidad, impulsando la innovación y garantizando la disponibilidad de material vegetal de alta calidad, fiable y adaptado a las condiciones climáticas y medioambientales de Europa.
Las nuevas normas tienen como objetivo incrementar la diversidad biológica agrícola, apoyar variedades locales y de nicho, y ofrecer mayor flexibilidad tanto a obtentores como a operadores profesionales y no profesionales en el uso del material de reproducción vegetal. Asimismo, buscan facilitar una respuesta más ágil a desafíos como el cambio climático, las plagas y las enfermedades, favoreciendo la rápida adopción de variedades más resilientes.
El ministro de Alimentación, Agricultura y Pesca de Dinamarca, Jacob Jensen, ha subrayado la importancia del acuerdo alcanzado: “El acuerdo que hemos alcanzado hoy nos permite avanzar hacia un marco moderno, coherente y preparado para el futuro. Con este mandato estamos listos para colaborar con el Parlamento Europeo para desarrollar normas que apoyen la innovación, refuercen la biodiversidad y proporcionen a los agricultores europeos el material de alta calidad que necesitan para afrontar los retos venideros”.
Uno de los cambios más relevantes de la propuesta es la sustitución de diez directivas sectoriales vigentes por un único reglamento armonizado, lo que permitirá una aplicación más homogénea en todos los Estados miembros. El nuevo marco normativo busca simplificar las reglas, reducir divergencias en su aplicación y garantizar condiciones de competencia equitativas en el mercado interior.
Entre los principales objetivos del nuevo reglamento destacan:
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La simplificación y clarificación de las normas en toda la UE.
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El apoyo al progreso científico y tecnológico, incorporando herramientas digitales, técnicas biomoleculares y métodos modernos de mejora vegetal.
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La reducción de la carga administrativa mediante procedimientos armonizados y documentación digital.
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El impulso a la producción ecológica y a la conservación de recursos fitogenéticos, con requisitos más flexibles para determinadas variedades.
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Una mayor coherencia con la legislación europea en materia de fitosanidad y controles oficiales, reforzando la trazabilidad del material vegetal.
Aunque se mantienen los dos pilares fundamentales del sistema actual —el registro de variedades y la certificación del material de reproducción vegetal—, el Consejo ha introducido ajustes para que la normativa resulte más práctica y menos gravosa. Entre ellos, se establece la obligatoriedad del examen del valor para el cultivo y el uso sostenibles en especies agrícolas, patata y vid, con algunas excepciones.
Además, se han introducido exenciones específicas en los controles oficiales para evitar trámites innecesarios y se han reforzado las salvaguardias en el intercambio de semillas y el uso no profesional, incluyendo una cláusula de revisión que permitirá evaluar su aplicación cinco años después de la entrada en vigor del reglamento.
Las negociaciones entre la Presidencia del Consejo y el Parlamento Europeo comenzarán previsiblemente a principios del próximo año, con el objetivo de alcanzar un acuerdo definitivo que siente las bases de un sistema de material de reproducción vegetal más innovador, sostenible y adaptado al futuro de la agricultura europea.