Investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) están estudiando el potencial de la tedera (Bituminaria bituminosa) como leguminosa forrajera para sistemas ganaderos extensivos mediterráneos, como la dehesa, en un esfuerzo por alargar la disponibilidad de alimento verde durante el verano y reducir la dependencia de piensos y heno.
En este tipo de explotaciones, existe un bache alimenticio entre finales de primavera, cuando el pasto natural se seca, y otoño, cuando los primeros rebrotes tras la lluvia permiten retomar el pastoreo. Durante este periodo, los ganaderos deben suplementar con alimento comprado, lo que aumenta notablemente los costes y afecta la rentabilidad de las explotaciones.
La búsqueda de soluciones ha llevado a la comunidad científica a centrarse en especies perennes, resistentes a la sequía, capaces de prolongar la oferta de forraje de calidad en verano. La alfalfa, aunque útil, no se adapta bien a suelos ácidos, limitando su uso en gran parte de España, y especialmente en la dehesa.
En este contexto, la atención se ha dirigido hacia la tedera, leguminosa autóctona de la cuenca mediterránea y la región macaronésica. Investigadores australianos, liderados por Daniel Real (Australian Department of Primary Industries and Regional Development), en colaboración con científicos españoles, han desarrollado un programa de mejora utilizando variedades de la Península Ibérica y de las Islas Canarias, dando lugar a la nueva variedad Lanza©.
Para evaluar su rendimiento en sistemas ganaderos del sur de España, un equipo de la UCO formado por Jesús Fernández, Tom Vanwalleghem, José Ramón Leal y Pilar Fernández, junto con Daniel Real, llevó a cabo un ensayo de campo de tres años en el Campus de Rabanales. El objetivo era comprobar si Lanza© podía alimentar al ganado durante el periodo de bache alimenticio mediante pastoreo directo.
Los resultados muestran que la tedera puede ser igual o más productiva que la alfalfa en secano y que, de media, alarga la oferta de alimento verde un mes respecto a los pastos naturales. En el primer año del ensayo, la planta mantuvo hojas verdes durante todo el verano, favorecida por las lluvias de junio y julio.
Sin embargo, los investigadores han identificado limitaciones importantes: la tedera tiene baja tolerancia a las heladas (a partir de -1 °C) y su rendimiento se reduce en presencia de vegetación espontánea competitiva. Fernández Habas señala que “a pesar de los resultados prometedores, hay obstáculos importantes, como las limitaciones de adaptación a zonas de heladas frecuentes y la competencia con especies adventicias, que aún deben resolverse”.
Otro aspecto clave es el manejo del pasto. La planta tiende a desarrollar tallos gruesos si no se consume con regularidad, lo que disminuye su valor forrajero. Según los investigadores, la estrategia más adecuada sería permitir su crecimiento en invierno y primavera, y pastorearla de forma frecuente durante la sequía, evitando la lignificación y asegurando alimento de calidad y persistencia de la planta.
Entre los próximos pasos, el equipo de la UCO planea llevar los ensayos a suelos de dehesa, probar una nueva variedad más resistente al frío (Palma©) y profundizar en los esquemas de manejo, con el objetivo de ofrecer a los ganaderos una herramienta práctica y sostenible para cubrir el déficit de alimento durante el verano.
La tedera se perfila como una alternativa prometedora para la ganadería extensiva mediterránea, capaz de mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de las explotaciones, reduciendo la dependencia de piensos y heno en los meses críticos del año.