¿Es determinante la poda del pistachero?. Áurea Ponce, tecnico de BALAM Agriculture en Castilla La Mancha, nos describe los pasos que debemos dar para realidad la poda de formación, y las beneficios que podemos obtener al hacerlo correctamente.
La poda de formación del pistachero constituye una de las prácticas agronómicas más determinantes en el diseño productivo y de longevidad del cultivo. Aunque su repercusión no se traduce en un retorno económico inmediato, una buena formación si condiciona de manera decisiva su futura entrada en producción, sus producciones futuras y la vida útil de la plantación.
Se intentará plantar antes de la primavera (de octubre a febrero) para que el plantón tenga las suficientes horas frío su y así en la primavera-verano el desarrollo deseado. En la plantación se intentará poner un tutor para asegurar la verticalidad del pistachero, se despuntará el plantón e intentaremos buscar tener un eje central fuerte.

El segundo año se intentará seleccionar las ramas estructurales que formarán la copa, para ello seleccionaremos 3 ramas principales que deben de estar bien distribuidas en el espacio, eliminaremos las ramas mal orientadas y competidoras con el eje central.

El tercer y cuarto año se consolidará la forma definitiva del árbol, eliminando las ramas muy verticales, ya tendremos estructurado el árbol y daremos forma a las ramas secundarias en forma de pisos y sin mucha distancia entre ellas.
El pistachero es un árbol de crecimiento vigoroso, con tendencia a desarrollar estructuras desordenadas, por eso es importante intervenir adecuadamente durante los primeros años.
Con la poda de formación vamos a crear una estructura equilibrada, resistente y bien iluminada, capaz de soportar cosechas elevadas sin comprometer la sanidad ni la longevidad del árbol.
Las decisiones que se toman en los cinco primeros años de vida del pistachero son irreversibles y marcarán su comportamiento productivo durante toda su vida y si nos toca rectificar cuando son adultos nos supondrá perder años de producción.
Una correcta poda de formación permite; Optimizar la apropiación de la luz, favoreciendo mayores producciones y mayor sanidad. Distribución adecuada de la carga productiva, reduciendo el estrés fisiológico del árbol. Facilitar la aireación de la copa, disminuyendo la incidencia de enfermedades y mejorando la calidad del fruto y adaptar la arquitectura del árbol al sistema de recolección.
Un aspecto muy importante de la poda de formación es la influencia en el envejecimiento prematuro del árbol y entrada en producción futura, una poda de formación correcta permite que el pistachero desarrolle ramas principales bien insertadas y con ángulos abiertos, lo que mejora la circulación de la savia y la diferenciación de yemas florales, lo que se traduce en mayor superficie productiva efectiva, producciones más homogéneas y estables y menor vecería.
En contra una poda deficiente en los primeros años genera árboles desequilibrados, con zonas sombreadas y ramas mal posicionadas que limitan el potencial productivo durante toda su vida.
Si con una mala poda provocamos un envejecimiento del árbol, provocamos acumular madera improductiva, mayor incidencia de enfermedades por lo que tendremos que hacer podas más severas de adultos lo que provocará reducir la producción y acortar la vida productiva.
Una buena poda de formación retrasa el envejecimiento fisiológico, permitiendo renovaciones suaves de madera y prolonga la vida útil, mejorando la rentabilidad a largo plazo.
Por todo ell,o la poda de formación es una inversión estratégica en el cultivo del pistachero. Una poda planificada y coherente con el marco de plantación es clave para garantizar explotaciones rentables y sostenibles en el tiempo.