La fruta de hueso gana terreno a la de pepita en España

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Las estadísticas oficiales actuales sobre superficie cultivada de fruta del propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) son significativas acerca de la actual situación del sector. La fruta de pe-pita ha perdido 25.285 ha de cultivo en los últimos quince años y en contraposición la de hueso ha ganado 2.594 ha. Artículo por J.Sanchís.

Frutas de pepita

En el año 2002 el Ministerio contabilizaba a través de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de cultivos 44.674 ha de manzano. En 2017, la misma Encuesta rebaja la producción a 29.080 ha, a las que hay que sumar otras 4.124 ha como manzanos no comerciales. En lo que llevamos de siglo se ha perdido un tercio de la superficie cultivada de manzano y además más de 8.000 de las hectáreas que existen en la actualidad se destinan a la elaboración de sidra.

En el caso del cultivo del peral ha ocurrido prácticamente lo mismo. En 2002 había 32.355 ha plantadas y el año pasado únicamente se contabilizaban 19.898 ha. El descenso ha sido menos relevante en el níspero: de 3.215 ha en 2002 se pasa a las 1.775 ha de la actualidad.

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Frutas de hueso

En la fruta de hueso las cifras son diferentes, salvo en el ciruelo que baja sensiblemente y en el cerezo que lo hace ligeramente. De albaricoqueros existía en 2002 una cantidad de 23.314 ha y en 2007 un total de 24.998, ligero aumento pues; de ciruelo 20.402 ha en 2002 y en la actualidad 12.871, importante des-censo, y en cuanto a melotonero/ nectarina de 71.624 ha en 2002 hemos llegado a las 80.305 ha del pasa-do año, un incremento relevante. En cerezos las cantidades son muy parecidas: 33.143 ha en 2002 por 32.906 ha en 2017.

La fruta de pepita ha perdido 25.285 ha en los últimos quince años y la de
hueso ha ganado 2.594 ha.

Estas cifras de aumento de hectáreas en la fruta de hueso, y sobre todo en la producción de melocotonero/nectarina, pone de manifiesto un desequilibrio por una situación continuada de sobreoferta. El nivel óptimo de comercialización podrían ser 1,4 millones de toneladas y en 2017 por ejemplo se comercializaron 1,66 millones, mientras que en 2014 fueron 2 millones de toneladas.

Otros datos importantes para observar la progresión de la fruta de pe-pita y la de hueso es el del estado de la producción. De acuerdo los datos disponibles del MAPA, en manzano sólo hay 3.480 ha en plantación de primer año y joven y en peral 2.503 ha; mientras que de albaricoquero hay 7.874 ha y de melocotonero/ nectarina 20.960 ha, poco más o menos la producción de peral existente.

Lleida, la provincia frutícola más importante de España, es un caso significativo. Ha abandonado en quince años más de 9.200 ha de fruta de pepita y por el contrario ha aumenta-do la de melocotonero/nectarina en más de 6.200 ha.

La fruta de pepita pierde así hectáreas y mercado en España, casi al mismo ritmo que la fruta de hueso suma superficie y conquista Europa, tal vez debido a la falta de adecua-ción de nuestra fruta a los requerimientos del mercado. A su vez, los consumidores encuentran cada vez más competencia en los mercados de fruta de pepita procedente de Italia, Polonia, Francia o Bélgica.

La fruta está organizada en OP, pero de pequeña dimensión

El grado de organización del sector en España es elevado, pues el 67% de la producción de fruta de hueso se comercializa a través de Organizaciones de Productores (OP) y la cifra se eleva hasta el 75 % en el caso de la fruta de pepita.

Mucha organización eso sí, pero de dimensión reducida. En fruta de hueso el valor medio de la producción comercializada es de 3 millones de euros anuales y de 2 millones de euros en fruta de pepita, frente a una media para el conjunto de las frutas y hortalizas de 11 millones de euros. La atomización es muy grande y en fruta dulce hay 217 OP de fruta de hueso y 137 OP de fruta de pepita, lo que suma un total de 584 Organizaciones de Productores, mientras que por ejemplo Italia con una producción frutícola similar a la nuestra no llega ni a la mitad, concretamente 280 OP.

Casi una de cada dos manzanas que se consume en España proviene de fuera. El
sector aboga por promocionar las nuestras.

A las Organizaciones de Productores (OP) se les achaca no hacer un uso eficaz de los instrumentos que ofrecen los programas operativos y el reglamento de la Organización Co-mún de Mercados Agrarios (OCMA) para hacer frente a situaciones de crisis como la presente, incluso cuan-do dichos instrumentos llevan consigo financiación comunitaria.

PRINCIPALES RETOS DEL SECTOR

Planificación de campañas

El sector adolece de una falta de planificación en las campañas sin que se adopten medidas suficientes para desincentivar su producción o para dirigir la reconversión hacia otro tipo de variedades, empleando para ello las posibilidades que ofrecen los pro-gramas operativos. Se reclama des-de los productores un programa de abandono de explotaciones median-te el cese de actividad que afectaría especialmente a las de personas de mayor edad y a las explotaciones más viejas. También apostarían por una limitación de nuevas plantaciones.

La crisis de precios reiterada que ha sufrido el sector en las últimas campañas ha impedido innovar como sería deseable. El plan de reconversión varietal es especialmente necesario para manzana y pera, ya que hay plantaciones con variedades que no se adaptan a las necesidades del mercado o tienen rendimientos poco competitivos. Pero también debería incluir el melocotón y la nectarina para desestacionalizar la producción (arranque de variedades de julio y agosto para reconvertirlas en variedades tempranas o tardías).

Aumentar el consumo

El consumo de fruta en los países de la Unión Europea y España, aun-que es uno de los países con mayor consumo per cápita en Europa, es muy inferior a los niveles recomendados por las Organizaciones Internacionales más importantes en materia de sanitaria. Aún es más reducido el consumo si nos vamos al segmento de la población infantil, lo que es un dato sintomático de cara al futuro.

La caída del consumo interior es especialmente patente en melocotón y nectarina, un 22 por ciento de caída en diez años frente a un aumento del consumo total de frutas de un 4% en el mismo periodo.

El caso de la manzana es aún más evidente. Diversos estudios realizados reflejan que una de cada dos manzanas que se consume en España es de importación. El consumo de peras y manzanas a nivel europeo ha crecido un 1,3 por ciento, gracias al aumento en países como Italia (+5,3 por ciento), Países Bajos (+4,3 por ciento) o Alemania (+3,1 por ciento), en España ha descendido hasta un 3,6 por ciento.

Los volúmenes de importación española en el caso de la nectarina fueron de 7.606 toneladas y en melocotón 3.777; mientras que en manzana las importaciones ascendieron a 207.287 toneladas por un valor de 203,9 millones de euros.

Manel Simon, director general de Afrucat, señala que “estamos en un momento económico crucial para la fruticultura, con una buena producción altamente competitiva; por tan-to, es el momento de promocionar lo que es nuestro como hacen en el resto de Europa”.

El comité de la fruta de pepita de Fepex también ha coincidido en pedir al consumidor que exija fruta autóctona en el punto de venta y que opte por aquellas enseñas que apoyan la producción. También han pedido más sensibilización a todas las cadenas que aún no han hecho la apuesta por apoyar las zonas de producción españolas y su economía. En cuanto a la administración se le ha solicitado que continúen en la línea en la que ya trabajan, con las estrategias de proximidad y las reuniones con las cadenas para pedirles que prioricen la producción española.

Una interprofesional del sector

La promoción es un problema porque el sector de la fruta no dispone tampoco de una organización interprofesional, tan solo algunas marcas de calidad. Una interprofesional, además de constituir un foro sectorial en el que se podrían analizar los problemas que les afectan, podría ser un instrumento de primer orden para poder realizar campañas de promoción de entidad y alcance financiadas por la Comisión Europea, máxime cuando la falta de promoción del producto es también uno de los problemas que arrastra el sector.

Nuevos mercados para compensar el veto ruso

El 94% de la fruta de hueso española se exporta dentro de la Unión Europea y de ahí que la exportación a terceros países sea prácticamente residual, por lo que se hace necesario explorar nuevos mercados potencia-les.

El cierre de las fronteras rusas a las exportaciones comunitarias por causas políticas en 2014 forzó al sector a buscar otros mercados para las 120.000 toneladas que se exportaban directamente desde España. Para paliar los efectos negativos del cierre del mercado ruso, Bruselas puso en marcha diferentes medidas de apoyo como la retirada de frutas del mercado para evitar excedentes por un volumen superior a los 30 millones de euros, insuficientes a juicio del sector.

La caída del consumo, sumado al exceso de producción en algunas producciones de fruta de hueso y a las barreras a las exportaciones han sumido al sector en una encrucijada de la cual pretende salir con el apoyo de la Admi-nistración.

Propuestas del Ministerio de Agricultura

Así, frente a las de-mandas del sector, el Ministerio de Agricultura ha lanzado una propuesta de plan de medidas de mejora. En la parte coyuntural, se ofrece una fiscalidad reducida y dos millones de euros para avalar créditos hasta un total de 40 millones de euros a un tipo de interés del 1,75% a cinco años y con uno de carencia.

No se rechaza la medida de erradicaciones, pero sin coste para el Estado y en base a los fondos que pueden manejar las propias organizaciones de productores. En relación con la petición de limitar nuevas plantaciones, Agricultura advierte que la normativa comunitaria lo impide y plantea un mayor control e in-formación desde el sector sobre las mismas.

La Administración está de acuerdo con una potenciación de las organizaciones de productores y con la constitución de la interprofesional de la fruta, así como sobre la necesidad de potenciar los contratos tipo, el fomento de la calidad de la demanda, la mejora de la cadena alimentaria, la puesta en marcha de un código de buenas prácticas y el apoyo a la exportación.

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