Toca hablar de floración y de fertilidad de la misma. Nos encontramos en la fecha, mediados de mayo, en la que el Consejo Regulador de la D.O.P. Sierra de Cazorla dispone de estos datos, ya que, en las zonas mĆ”s tardĆas, las de alta montaƱa de la Comarca de la Sierra de Cazorla, los olivares estĆ”n en plena floración y en las zonas mĆ”s adelantadas, ya estĆ” en su recta final.
Para estimar cómo se estÔ produciendo la floración en un olivar, se deben analizar tres datos principalmente: el número de inflorescencias medio por brote, la fertilidad media de las mismas y la longitud media del brote del año anterior, que a su vez es donde se van a desarrollar las inflorescencias. Los resultados obtenidos en esta fase del desarrollo de los olivares hay que tomarlos con cautela, ya que no son datos que vayan a dar de entrada una relación directa con un potencial aforo de cosecha futura, pero sà son datos que pueden arrojar una orientación de las condiciones que se darÔn para que deriven en una buena cosecha.
Pero antes es necesario destacar que las condiciones climatológicas en las que se estĆ” desarrollando la floración en la Comarca de la Sierra de Cazorla estĆ”n siendo muy buenas, porque, gracias al magnĆfico invierno de agua, los suelos presentan humedad, lo que es muy positivo para el buen desarrollo de la misma.
AdemĆ”s, la primavera y concretamente el perĆodo de floración, que va desde mediados de abril hasta el momento actual, no ha tenido temperaturas extremas que hayan propiciado daƱos en este espacio de tiempo. En los Ćŗltimos aƱos se producĆan temperaturas excesivamente altas para esta Ć©poca del aƱo, lo que en muchos casos unido a la falta de humedad producĆa daƱos en la flor; las temperaturas suaves son muy buenas para un desarrollo óptimo de la floración.
Un buen año para la floración
En el estudio que el Consejo Regulador hace en diferentes zonas de muestreo de la Comarca, se han obtenido los siguientes datos: hay una media de inflorescencia por brote que este año llega a 9,75, un dato que refleja tres inflorescencias mÔs de media que el del anterior año 2025, que fue de 6,56, y también superior al histórico de los últimos 10 años, en los que la media estÔ en 7,72 inflorescencias por brote. Es decir, estamos mÔs de dos inflorescencias por encima de la media histórica de los 10 últimos años. Esto significa que estÔ siendo uno de los mejores años en referencia a las últimas campañas.
Respecto a la fertilidad de la flor, cuando sus órganos sexuales estÔn correctamente formados y sin defectos, se puede decir que es fértil.
El olivo genera una gran cantidad de flores, ya que de cada inflorescencia se pueden desarrollar a su vez del orden de unas 10-15 flores; del estudio de las mismas se estima las que estƔn sanas y pueden terminar en fruto cuajado. Este aƱo el resultado de este cƔlculo es del 53%.
Esta cifra comparada con la del aƱo anterior, que se situaba en un 63%, es inferior, pero al haber mĆ”s inflorescencia es normal que no todas tengan un alto Ćndice de fertilidad, ya que la competencia entre ellas para desarrollarse es mayor. AdemĆ”s, la media de fertilidad de los Ćŗltimos 10 aƱos es de un 54%, por lo tanto, este aƱo la cifra estĆ” situada en la media de la Ćŗltima dĆ©cada.
Olivar de riego y de secano
Si diferenciamos entre el olivar de riego y el de secano, los datos son bastante similares, aunque con matices. Las inflorescencias por brote en olivar de secano estÔn próximas a 10 de media, y en riego en torno a 9,44; la fertilidad es similar en ambos casos aunque el secano estÔ ligeramente por encima.
No obstante, hay que señalar que las inflorescencias en secano estÔn en un tramo mÔs corto de brote y relativamente apiñadas; y en riego estÔn mÔs separadas entre sà y mejor distribuidas a lo largo de un brote con mÔs longitud.
Este hecho es importante porque cuando mƔs apiƱadas estƩn las flores, porque el brote o el retalle del aƱo anterior sea mƔs pequeƱo, la competencia entre ellas es mayor y, al final, no todas pueden llegar a buen puerto cuando cuaje el fruto en las mismas.
 Sin embargo, si estÔn lo suficientemente separadas, hace que los recursos de la planta se distribuyan de una manera mÔs equitativa, haya menos competencia entre ellas y tengan mÔs posibilidades de llegar a buen término en fruto cuajado.
Ā Proceso
Los datos que acabamos de exponer nos dan una orientación de las condiciones en las que se va a producir el cuajado del fruto. La inflorescencia es el primer escalón en lo que, finalmente, desembocarÔ en el fruto cuajado de cara a mediados de verano, en el mes de junio.
Este proceso se irÔ desarrollando paso a paso, desde mediados de mayo, y culminarÔ cuando se poliniza la flor, de la cual nacerÔ un pequeño fruto cuajado, que irÔ ganando calibre. La meta llega cuando el fruto se ha afianzado y tiene un calibre razonable, momento en el que comenzarÔ a formar el hueso. Es entonces cuando se pueden dar unos datos mÔs sólidos sobre la potencial próxima cosecha.
Ā Cuando la planta ādecideā
El siguiente paso, tras la floración, es el cuajado del fruto. No todo el fruto que cuaje saldrĆ” adelante, porque en los brotes cortos con flores muy apiƱadas, en muchos casos la propia planta eliminarĆ” buena parte de los frutos cuajados que estĆ©n muy próximos entre sĆ. Siguiendo un mecanismo de defensa fisiológica el olivo descartarĆ” los frutos que no puede desarrollar, para asĆ asegurar el desarrollo de los no descartados. Es la llamada ācaĆda de San Juanā, que se produce a finales de junio y principios de julio, en la que la propia planta hace una selección antes de que se forme el hueso.