La campaña de melón y sandía 2026 arranca con un escenario marcado por el crecimiento productivo y una mayor presión sobre el mercado. Un contexto que refleja la evolución de estos cultivos en los últimos años, pero que también obliga al sector a ajustar su estrategia en un entorno cada vez más competitivo.
Según el último boletín de situación de campaña del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, correspondiente a noviembre de 2025, y referentes a la pasada campaña, la producción de melón se situó en torno a las 641.953 toneladas, lo que supone un incremento del 8,6% respecto al año anterior. En el caso de la sandía, la producción superó los 1,3 millones de toneladas, con un crecimiento cercano al 10%.
Estos datos también apuntan a un aumento de la superficie cultivada, con incrementos del 3% en melón y del 5,7% en sandía. Una tendencia que confirma la consolidación de ambos cultivos dentro del calendario hortofrutícola español.
En paralelo, el comercio exterior según el mismo informe muestra que mantiene una dinámica positiva, con un crecimiento del 4,7% en el volumen exportado y del 7,7% en valor. Sin embargo, este escenario convive con un aumento de las importaciones, que parecen crecer a un ritmo superior, lo que seguirá añadiendo presión al mercado en esta nueva campaña.
Almería abre la campaña
Como cada año, Almería marca el inicio de la campaña de melón y sandía en España. Su producción bajo invernadero ha convertido a esta zona en el punto clave para medir el comportamiento y las tendencias de este cultivo en las primeras semanas.
En esta ocasión, el arranque ha venido condicionado no solo por la incertidumbre del mercado, sino también por el propio desarrollo del cultivo. “Iniciamos la polinización y el cuajado en bastantes fincas con algo de retraso, sobre todo en las más tempranas,”, explica el secretario provincial de COAG Almería, Andrés Góngora.
Un retraso que también se traslada al calendario comercial. “Normalmente Almería suele empezar hacia el 15 de abril, pero este año el mes de abril va a ser muy flojo. El mes fuerte será mayo y junio”, añade.
En paralelo, el comportamiento agronómico de la campaña ha estado marcado por unas condiciones especialmente complejas. Desde BASF Nunhems apuntan a que “la campaña de melón se ha diferenciado por un retraso en las fechas de trasplante, impulsado en parte por las buenas condiciones y precios de los cultivos de otoño”. A ello se han sumado factores climáticos adversos, como “vientos de levante y poniente de gran intensidad, numerosos días nublados y temperaturas inusualmente bajas para Almería”, que han condicionado tanto el desarrollo como la planificación del cultivo.
En el caso de la sandía, la situación ha seguido una tendencia similar. “La campaña está condicionada por el desplazamiento hacia trasplantes más tardíos, influido por la mayor superficie de cultivos como pimiento y pepino, así como por los altos precios al final de la campaña de otoño”, explican desde la compañía.
En paralelo, el sector ha afrontado el inicio de la campaña con cautela. “El inicio está marcado por la incertidumbre, donde la evolución de la demanda y la coincidencia de producciones serán clave”, señala Góngora.
Por otro lado, el incremento de la oferta, tanto a nivel nacional como internacional, seguirá siendo un factor clave sobre los precios en origen un año más, especialmente en las primeras fases de la campaña, donde cualquier desajuste puede condicionar su desarrollo final. A ello según traslada Góngora el aumento de los costes de producción sigue en la mesa como uno de los principales condicionantes para el agricultor. Lo que en consecuencia contribuye a reducir los márgenes de un cultivo que ya tiene de por sí una alta dependencia del comportamiento del mercado.
Castilla-La Mancha, el eje de la campaña
A medida que avanza la campaña, el protagonismo se traslada a Castilla-La Mancha, principal zona productora de melón en España y una de las más relevantes en sandía.
Este año, la campaña ha llegado con un contexto más favorable desde el punto de vista agronómico, especialmente tras varios ejercicios marcados por la incertidumbre hídrica. “Veníamos de situaciones complicadas por la falta de agua, pero este año las lluvias han cambiado el escenario y han permitido afrontar la campaña con un mejor ánimo”, explica el presidente de la Interprofesional de Melón y Sandía de Castilla-La Mancha, José Ángel Serrano.
Esta mejora en las condiciones ha dado mayor seguridad al sector en la planificación, aunque sin perder de vista la cautela. “La superficie va a ser muy similar a la del año pasado, pero ante todo hay que ser prudentes”, señala.
En una región que concentra una parte muy significativa de la producción nacional, el equilibrio entre la oferta y la demanda se sitúa como uno de los principales retos de la campaña. En este sentido, Serrano subraya que “el comportamiento del mercado será clave, especialmente en los momentos de mayor volumen, donde es necesario ajustar bien la oferta para evitar tensiones en los precios”.
Además, el consumo volverá a situarse como un factor clave en esta fase central. “La capacidad de absorción del mercado marcará la evolución de la campaña”, señalan desde la interprofesional, en un contexto en el que el aumento de la producción exige ajustar cada vez más la estrategia comercial.
En este sentido, desde la interprofesional insisten en la importancia de mantener una visión prudente y de evitar desequilibrios que puedan afectar a la rentabilidad del productor.
La elección varietal, clave para adaptarse al mercado
En este contexto, la elección varietal se consolida como una de las principales herramientas de adaptación del agricultor. Desde BASF Nunhems señalan que “los productores de melón están priorizando dos factores: producción y precocidad”. La primera, explican, es clave para garantizar la rentabilidad en un escenario de costes al alza, mientras que la precocidad permite adelantarse a otras zonas productoras como Murcia y mejorar el posicionamiento en el mercado.
En sandía, la tendencia también muestra cambios en la demanda. “Los productores están apostando principalmente por sandía rayada, aunque se aprecia un ligero repunte de la sandía negra respecto a campañas anteriores”, apuntan.
Además, más allá del volumen, otros factores agronómicos están ganando peso en la toma de decisiones. “La elección varietal se centra en la producción, pero también en resistencias específicas como al pulgón o al oídio, así como en la facilidad de cuajado”, explican, elementos que condicionan directamente las estrategias de cultivo en un entorno cada vez más exigente.
Comunidad Valenciana: de cultivo emblemático a producción residual
Por su parte al otro lado del mapa en la Comunidad Valenciana, el melón y la sandía han pasado en los últimos años de ser cultivos emblemáticos a tener un peso cada vez más reducido dentro del sector. Una evolución que, según trasladan desde AVA-ASAJA, responde principalmente a la pérdida progresiva de rentabilidad.
“El cultivo ha pasado de ser emblemático a prácticamente residual en muchas zonas”, explican desde la organización, en un contexto en el que cada vez más agricultores optan por reducir superficie o abandonar estos cultivos ante el aumento sostenido de los costes, tanto en insumos como en mano de obra. Un incremento que no siempre encuentra respuesta en los precios en origen, cada vez más condicionados por el comportamiento del mercado.
A esta situación se suma el incremento de las importaciones, ya reflejado en los datos del propio Ministerio. Un factor que, aunque contribuye a dinamizar el mercado, compite directamente con el producto nacional. “La entrada de producto de fuera añade presión sobre los precios y complica la comercialización”, apuntan desde la organización, dibujando un escenario en el que la viabilidad del cultivo depende cada vez más de factores externos.
En este contexto, y tras las primeras semanas de campaña, el sector insiste en la necesidad de avanzar hacia modelos más competitivos, donde la diferenciación y la puesta en valor del producto nacional sean determinantes. Una estrategia que no solo pasa por reforzar la calidad, sino también por mejorar el posicionamiento en el mercado y asegurar la sostenibilidad del cultivo a medio y largo plazo.
Artículo disponible en la revista Eca Fruits 29.


