Pascual Prats Sánchez, presidente de la Asociación Española del Kaki (AEKAKI), hace una valoración de la temporada de producción de esta fruta, en la que no se ha logrado estabilizar el precio, tal y como era el objetivo.

La campaña del kaki llega a su fin con una cosecha estable y sin grandes incidencias climáticas, aunque marcada por un exceso de oferta que limita la rentabilidad del sector. La campaña del kaki español encara sus últimas semanas con un balance que deja sensaciones encontradas en el sector. Según explica Pascual Prats Sánchez, presidente de la Asociación Española del Kaki, la recolección está prácticamente concluida y solo un número reducido de operadores prolongará la comercialización hasta mediados de febrero. “En términos generales, la campaña ya se está cerrando; la mayoría de las empresas y cooperativas han terminado o están a punto de hacerlo”, apunta.
Desde el punto de vista productivo, el desarrollo de la campaña ha sido satisfactorio. La cosecha ha transcurrido sin grandes sobresaltos y con una incidencia climática contenida. “Ha habido episodios de lluvia, pero sin daños relevantes ni problemas generalizados de granizo. En términos de volumen y calidad, la producción ha sido buena”, señalan desde la asociación.
En materia de precios, Pascual reconoce que la campaña ha estado marcada por una fuerte presión en el tramo central. Entre finales de octubre y principios de diciembre se concentró un exceso de oferta que presionó a la baja las cotizaciones. “Hubo unas cinco semanas con demasiada fruta en el mercado y los precios fueron bajos para las expectativas que había”, reconocen desde la asociación. Pascual Prats Sánchez, presidente de la Asociación Española del Kaki (AEKAKI), hace una valoración de la temporada de producción de esta fruta, en la que no se ha logrado estabilizar el precio, tal y como era el objetivo. “El exceso de oferta en el tramo central de la campaña impidió consolidar precios en los niveles previstos por el sector”. El objetivo de consolidar precios en torno a los 50-55 céntimos no llegó a alcanzarse de forma sostenida.
En las últimas semanas, los precios han repuntado y se sitúan en niveles más favorables, aunque con un impacto limitado al encontrarse la campaña prácticamente finalizada. Además, el almacenamiento en cámaras ha incrementado los costes y ha disminuido la rentabilidad, con un mayor volumen de fruta destinada a segundas categorías.
De cara a los próximos meses, la asociación confía en reforzar la promoción del kaki, con especial atención al mercado nacional. “La promoción clave sigue siendo Madrid, sin olvidar la visibilidad internacional en ferias como Berlín”, concluyen.