La cooperativa murciana Hortamira refuerza su posicionamiento en el mercado ecológico europeo con una estrategia centrada en la estabilidad productiva y la consolidación de mercados internacionales. Con más de dos décadas de trayectoria en el segmento bio, la organización afronta 2026 con el objetivo de mantener su volumen de comercialización y fortalecer su presencia en Europa.

“La estrategia para este año es mantener los niveles de producción y comercialización de los productos ecológicos que trabajamos, intentando afianzarnos y dar servicio a los clientes que confían en nosotros”, explica Pascual Blanco Zapata, director comercial de Hortamira.
La cooperativa ha construido su modelo en torno a una visión amplia de la agricultura ecológica que va más allá del concepto de residuo cero.
“En la agricultura ecológica lo que se busca es el bienestar de la planta, el bienestar del medio ambiente y el bienestar del propio agricultor”, señala. “De esa forma se obtiene un producto que llega al mercado sin ninguna materia activa que pueda resultar nociva para el consumo humano”.
El consumo de productos ecológicos de Hortamira se concentra principalmente en Europa occidental. Alemania, Francia y Reino Unido lideran la demanda, seguidos por los países nórdicos, mientras mercados como Polonia o República Checa comienzan a mostrar un crecimiento incipiente.
“Nuestra estrategia es mantenernos estables en los mercados consolidados e ir analizando el potencial comercial de aquellos países donde el consumo bio empieza a desarrollarse”, afirma.
En cuanto a la producción, el pimiento de primavera-verano continúa siendo el cultivo principal de la cooperativa, junto a otros productos como calabaza, calabacín durante todo el año, lechugas de invierno, brócoli, apio, col picuda y limón ecológico.
En cualquier caso, la filosofía de la cooperativa sigue siendo clara. “Lo primero es el bienestar de nuestros agricultores, después el bienestar del consumidor y, por supuesto, el bienestar medioambiental”, concluye Pascual, quien recuerda que para garantizar la viabilidad del modelo ecológico debería existir “al menos un diferencial medio del 35% respecto al producto convencional”.