La escasez de lluvias y las altas temperaturas estÔn complicando la alimentación del ganado en Euskadi. El deterioro de los pastos y la menor disponibilidad de forraje producido en las propias explotaciones han llevado a numerosos ganaderos a recurrir antes de lo habitual a las reservas almacenadas para el otoño y el invierno, aumentando asà la necesidad de adquirir alimento en el mercado.
Ante esta situación, la Mesa de Forrajes ha acordado avanzar en una compra conjunta de forrajes y otras materias primas con el objetivo de concentrar la demanda y conseguir mejores condiciones para las explotaciones afectadas.
La iniciativa supone una primera respuesta a un problema que las organizaciones agrarias venĆan advirtiendo desde julio y que adquiere especial relevancia a medida que avanza el verano. La cuestión ya no es Ćŗnicamente la disponibilidad de alimento durante las próximas semanas, sino las consecuencias que puede tener sobre las reservas necesarias para afrontar el invierno y sobre los costes de producción de las explotaciones.
Antes de concretar el volumen de la compra conjunta serÔ necesario conocer las necesidades reales de los ganaderos. Para ello se realizarÔ un sondeo entre las explotaciones que permita determinar las cantidades y los tipos de alimento demandados y dimensionar posteriormente la operación.
La intención es recurrir prioritariamente a forraje producido en Euskadi y completar las necesidades con suministros procedentes de otros territorios cuando la oferta local resulte insuficiente.
Menos pastos y mÔs presión sobre los costes
El problema comenzó a hacerse especialmente visible durante julio. ENBA solicitó el pasado 23 de julio al Gobierno Vasco y a las diputaciones forales la convocatoria de la Mesa del Cambio ClimĆ”tico y la Agricultura para analizar las consecuencias de la sequĆa.
La organización agraria advertĆa entonces de que el calor y la falta de precipitaciones estaban deteriorando las praderas y reduciendo la cosecha de forraje, una combinación que podĆa complicar la alimentación del ganado de cara al invierno.
El incremento de la demanda ya estaba teniendo consecuencias en el mercado. ENBA seƱalaba a finales de julio que numerosos baserritarras habĆan comenzado a buscar hierba, paja y otros forrajes y que se estaban registrando los primeros aumentos en los precios de estas materias.
La situación añade presión a unas explotaciones que dependen de la producción propia de alimento y del aprovechamiento de los pastos para contener sus costes. Consumir durante el verano parte de las existencias reservadas para los meses con menor disponibilidad de pasto obliga a mirar mÔs allÔ de la emergencia inmediata: cuanto mayor sea el volumen utilizado ahora, mayor puede ser la necesidad de recurrir al mercado durante el otoño y el invierno.
La evolución de las próximas semanas serĆ”, por tanto, determinante. La llegada de precipitaciones podrĆa favorecer cierta recuperación de los pastos, mientras que la continuidad del calor y de la escasez de lluvias aumentarĆa la dependencia de alimentos adquiridos fuera de las propias explotaciones.
El sector reclama mƔs medidas
Las organizaciones ganaderas consideran que la compra conjunta puede aliviar parte del incremento de los costes, pero reclaman una respuesta mĆ”s amplia ante los efectos de la sequĆa.
Entre las cuestiones planteadas se encuentran las ayudas económicas para las explotaciones afectadas y las dificultades relacionadas con el abastecimiento de agua y los abrevaderos, especialmente relevantes para la ganaderĆa que aprovecha los pastos de montaƱa.
El Gobierno Vasco tambiĆ©n ha anunciado para septiembre una Mesa del Agua para el sector agrario, en la que estĆ” previsto abordar cuestiones relacionadas con el abastecimiento, la eficiencia en el uso del recurso, la modernización de los regadĆos y la gestión del agua.
De momento, no existe una cuantificación definitiva de las pĆ©rdidas ni del nĆŗmero de explotaciones afectadas, por lo que resulta prematuro establecer el impacto económico de este episodio. Tampoco se ha concretado todavĆa el volumen que alcanzarĆ” la compra conjunta de forraje.
Precisamente el sondeo entre las explotaciones deberĆ” proporcionar una primera fotografĆa de las necesidades reales del sector. Sus resultados permitirĆ”n determinar cuĆ”nto alimento es necesario adquirir y comprobar hasta quĆ© punto la falta de pastos de este verano estĆ” comprometiendo las reservas destinadas al invierno.
La respuesta que se adopte despuĆ©s serĆ” especialmente relevante para una ganaderĆa que ya arrastra problemas de rentabilidad. Los propios datos difundidos por ENBA en julio muestran que el nĆŗmero de explotaciones de vacuno en Euskadi ha pasado de 4.349 en 2022 a 3.986 en 2026, hasta mayo, un descenso del 9 %. En este escenario, un nuevo incremento de los costes de alimentación aƱade presión sobre la viabilidad de las explotaciones.