Extremadura arranca una campaña de fruta de hueso marcada por la reducción de cosecha, especialmente en ciruela, y un retraso generalizado en la recolección. Aun así, mantiene su potencial comercial gracias a la calidad del producto y al peso del canal exterior.
La campaña de fruta de hueso en Extremadura ha comenzado con varias semanas de retraso, entre 10 y 15 días, debido a las lluvias persistentes de primavera. Esta climatología adversa ha tenido un impacto directo en el volumen de producción. Según datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, la región prevé recolectar unas 189. 163 toneladas, lo que supone un descenso del 13 % respecto a la campaña anterior, cuando se alcanzaron 217 660 toneladas.
Volumen por especie

En paralelo, la campaña de cereza del Valle del Jerte también arrastra retrasos por las lluvias durante la floración y el cuajado. A mediados de junio, los productores habían recolectado unos 10 millones de kilos, con previsiones que oscilan entre los 30 y 35 millones de kilos en total, aunque las olas de calor recientes podrían afectar a la piel del fruto en las variedades más sensibles.
A pesar de las dificultades productivas, el sector sigue confiando en las posibilidades del mercado exterior. En 2023, según datos de FEPEX, Extremadura exportó más de 115 000 toneladas de fruta de hueso, con un valor total de 183,7 millones de euros. La ciruela representó el grueso del volumen, con 51 242 toneladas y un valor de 74,5 millones de euros, seguida de la nectarina (24 381 t; 37,5 M €), el paraguayo (6 429 t; 10,2 M €), el melocotón (5 690 t; 8,7 M €) y la cereza (6 635 t; 22,2 M €).
Amenazas externas para la fruta de hueso
Esta orientación exportadora convierte al canal internacional en una tabla de salvación para los productores extremeños, especialmente en un año donde el clima ha reducido la oferta disponible. No obstante, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura advierte sobre algunas amenazas externas, como la depreciación del real brasileño, que podría frenar las ventas a Sudamérica, uno de los mercados más relevantes para la ciruela extremeña.
En el plano laboral, el sector vuelve a enfrentar los habituales problemas de escasez de mano de obra, una situación que, aunque se ha suavizado con la llegada de temporeros y trabajadores locales durante el verano, continúa siendo un reto estructural.
Con todo, el sector encara la campaña con un optimismo prudente. La calidad del fruto es alta, los calibres están respondiendo bien y la demanda en mercados internacionales sigue activa. Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura insisten en que, aunque el volumen sea menor, “la calidad comercial es excelente”, lo que podría permitir mantener la rentabilidad si se logra una buena planificación comercial.