Brasil inició la campaña cafetera 2026/2027 con una aparente contradicción: vendió más café al exterior, pero obtuvo menos ingresos. El país exportó en julio 3,03 millones de sacos de 60 kilos, un 9,9 % más que en el mismo mes del año anterior, mientras que la facturación generada por estas operaciones descendió un 13,2 %, hasta los 903,9 millones de dólares.
Los datos publicados por el Consejo de Exportadores de Café de Brasil (Cecafé) muestran que la reactivación de los envíos todavía no se traduce en una mejora económica para el sector. El menor precio medio de exportación, el retraso de la cosecha y los problemas para trasladar el producto a través de los principales puertos están condicionando la salida al mercado de la nueva producción.
Entre enero y julio, Brasil exportó 20,897 millones de sacos, un 5,9 % menos que durante el mismo periodo de 2025. La reducción fue aún mayor en términos de valor: los ingresos retrocedieron un 13,1 % y quedaron situados en 7.449 millones de dólares.
El precio medio obtenido por cada saco exportado durante estos siete meses fue de 356,45 dólares, un 7,7 % por debajo de los 386,26 dólares registrados un año antes. Esta diferencia explica que la pérdida de facturación haya sido más pronunciada que la contracción del volumen comercializado.
Una recuperación más lenta de lo previsto
El sector esperaba un avance mayor de las exportaciones en julio, coincidiendo con el comienzo del año cafetero brasileño. Sin embargo, las lluvias retrasaron la recolección del café arábica en algunas de las principales regiones productoras y limitaron la disponibilidad inmediata de grano para su comercialización.
A este factor se suman las dificultades logísticas en los puertos y en sus accesos. Cecafé advierte de que las limitaciones de la infraestructura continúan retrasando los embarques y generan costes adicionales de almacenamiento, posicionamiento previo de los contenedores y demoras en su devolución.
El puerto de Santos concentra buena parte de esta presión. Entre enero y julio canalizó 14,821 millones de sacos, el 70,9 % de todas las exportaciones brasileñas de café. El complejo portuario de Río de Janeiro ocupó la segunda posición, con 5,153 millones de sacos y una cuota del 24,7 %. En conjunto, ambas infraestructuras gestionaron más del 95 % de los envíos.
El canéfora gana terreno frente al arábica
La evolución de las exportaciones también revela un cambio relevante en la composición de la oferta brasileña. El arábica continúa siendo, con diferencia, el principal café vendido por el país, pero sus envíos disminuyeron con fuerza.
Brasil exportó 14,987 millones de sacos de arábica hasta julio, equivalentes al 71,7 % del total. La cifra supone una caída interanual del 16,6 %.
La trayectoria fue muy distinta para los cafés canéfora, categoría que comprende el conilón y el robusta. Sus exportaciones aumentaron un 73,5 % y alcanzaron 3,387 millones de sacos, el 16,2 % del volumen total. Este crecimiento está amortiguando parcialmente la menor disponibilidad y las dificultades comerciales del arábica.
El café soluble representó otros 2,486 millones de sacos, el 11,9 % de las ventas exteriores, mientras que el café tostado y molido apenas alcanzó 36.456 sacos. Brasil mantiene así un perfil exportador dominado ampliamente por el grano sin transformar.
Europa absorbe más de una cuarta parte del café brasileño
Estados Unidos conservó el primer puesto entre los compradores de café brasileño durante los siete primeros meses del año, aunque sus adquisiciones cayeron un 30,5 %, hasta 2,590 millones de sacos. El mercado estadounidense concentró el 12,4 % de las exportaciones.
La exención del café brasileño de los nuevos gravámenes estadounidenses abre ahora la posibilidad de recuperar parte del comercio perdido. Estados Unidos adquiere habitualmente alrededor de seis millones de sacos al año a Brasil, según Cecafé, por lo que la evolución de sus compras será decisiva durante el segundo semestre.
Europa también mantiene un peso determinante. Alemania importó 2,426 millones de sacos; Italia, 1,881 millones, y Bélgica, 1,577 millones. Estos tres mercados comunitarios reunieron 5,884 millones de sacos, aproximadamente el 28,2 % de todas las ventas brasileñas hasta julio. Italia incrementó sus compras un 8,3 % y Bélgica, un 14,4 %, mientras que las adquisiciones alemanas descendieron un 8,9 %.
Japón completó los cinco principales destinos, con 1,114 millones de sacos y una caída interanual del 23,6 %.
Menos salida para los cafés diferenciados
La reducción de las exportaciones fue especialmente intensa en los cafés diferenciados, categoría en la que Cecafé incluye los productos de calidad superior, especiales o certificados por sus prácticas sostenibles.
Brasil comercializó 3,498 millones de sacos de estos cafés entre enero y julio, un 26,5 % menos que un año antes. Pese a representar el 16,7 % del volumen exportado, aportaron el 19,7 % de los ingresos, con una facturación de 1.468 millones de dólares.
Su precio medio alcanzó los 419,57 dólares por saco, claramente por encima del promedio general, aunque también acusó el deterioro del mercado: los ingresos obtenidos por esta categoría disminuyeron un 27,6 %.
El balance brasileño deja así un comienzo de campaña marcado por señales contrapuestas. Los embarques mensuales vuelven a crecer y los cafés canéfora ganan presencia, pero la reducción de los precios, el retroceso del arábica y los cuellos de botella portuarios impiden que esa mejora se refleje en la facturación. La capacidad de acelerar las salidas durante los próximos meses y de recuperar las ventas a Estados Unidos determinará si Brasil consigue cerrar 2026 por encima del resultado del año anterior.
