Un cambio drástico de 2022 a 2023 con exigencias medioambientales, entre otras, sufrieron los productores agrícolas y ganaderos con la nueva PAC. Cierto es, valoran en ASAJA, esas condiciones tan rígidas de inicio, han sido flexibilizadas en algunos de los casos.
Por José Esteban Ruiz Álvarez, periodista agroalimentario
La condicionalidad, las exigencias medioambientales y los nuevos criterios establecidos a nivel interno son los principales escollos a los que los agricultores y ganaderos se han debido ir adaptando para mantener un nivel de ayudas ya recibido en anteriores periodos. Pero en algunos casos, la cuantía se quedó por debajo.
Entre los principales obstáculos que ha tenido que salvar el sector en general, figuran las exigencias medioambientales, más duras en este nuevo marco. “Con el 4% en barbecho en 2022, un productor cumplía con el pago básico y los requisitos medioambientales. Además, cumplía con lo necesario para recibir el pago verde, que era un 51%, aproximadamente de la cuantía del pago básico”, recuerdan en ASAJA.
En el nuevo marco de la Política Agraria Común (PAC) , se elimina ese pago verde y se crean los ecorregímenes, que van más allá de dejar ese 4% en barbecho. “Ahora, hay que reservar el 10% al cultivo de leguminosas, obligatoriamente para mantener la cuantía de ayudas, entre otras cuestiones, más difíciles de cumplir que en la anterior PAC”, explican desde ASAJA.
En cuento a la condicionalidad, las normas que debe cumplir el productor para recibir ayudas, “en el anterior periodo eran sencillas en su cumplimiento”. En este periodo se ha reforzado “por ejemplo en frutos secos al labrar ahora se debe dejar una cubierta para periodos sensibles de mayor erosión; o en las siembras cercanas a ríos, aunque estén secos no puedes aplicar abono; entre otras”. Son “muchas condiciones” y eso está exigiendo más a los agricultores y también ganaderos.
Menos regiones
En el grueso de actividades agrarias hay una influencia del nuevo mapa de regiones en derechos de pago básico, antes con 50 regiones. Ahora se simplifica a 20 regiones y en cada una de ellas se circunscriben producciones que poco tienen que ver de una zona a otra, según explican en ASAJA. “El sector productor de cereal por ejemplo de Almería nada tiene que ver, o muy poco, con el de Castilla La Mancha, sin embargo, figuran en la misma región”.
Las ayudas asociadas se mantienen, también en la misma dinámica. En casi la totalidad de las enmarcadas en el segundo pilar, las modificaciones han sido mínimas. Por tanto, las subvenciones que se reciben ligadas a la inversión apenas cambian. Por ello, no se ha generado un marco más perjudicial al conjunto de la actividad agraria.
En lo que se refiere al sector de la ganadería, en este nuevo marco de la PAC, destacan en ASAJA un cambio significativo, respecto a derechos especiales. Y es que, aquellos ganaderos que no tenían superficie de pastos en 2006 y 2028, el Ministerio le otorgó unos derechos especiales, de 30 euros por oveja declarada, explican en ASAJA, a modo de ejemplo. Estos derechos se eliminan con la nueva PAC. Estos ganaderos cobran ahora en caso de que, en su día, hubiesen declarado tener superficie de pastos, y pasan de 30 a 14 euros por animal.
Monitoring
Con esta nueva técnica implementada está habiendo un mayor control de las superficies en cultivo sujetas a ayudas de la PAC. En este caso, se están registrando anomalías en algunas parcelas, que no son detectadas adecuadamente por esta herramienta. Pero son en situaciones residuales.