España ha logrado un nuevo avance en la lucha contra el desperdicio alimentario: en 2024, se evitó que 51,54 millones de kilos o litros de alimentos acabaran en la basura, lo que supone una reducción del 4,4 % respecto al año anterior.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el total desperdiciado fue de 1.125 millones de kilos o litros, la cifra más baja desde que existen registros.
El ministro del ramo, Luis Planas, ha calificado 2024 como “un punto de inflexión” en este ámbito, destacando que el cambio no es coyuntural, sino estructural. “Es el resultado de políticas públicas eficaces, campañas de concienciación social y nuevos hábitos ciudadanos que empiezan a consolidarse”, afirmó. La reciente aprobación de la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario, en vigor desde este año, refuerza ese cambio: “una estrategia de país con la que ganamos todos”, según el ministro.
Un cambio ante el desperdicio alimentario liderado desde los hogares
Aunque los hogares siguen siendo el principal foco del desperdicio (el 97,5 % del total), también son el principal motor del cambio. En 2024, el desperdicio doméstico se redujo en 48,9 millones de kilos o litros respecto a 2023, alcanzando los 1.097 millones. En comparación con 2020, la reducción es del 19,5 %. El desperdicio per cápita bajó a 24,38 kilos o litros anuales.
El perfil del alimento desperdiciado en casa no ha cambiado: el 77,6 % corresponde a productos sin utilizar, especialmente frutas (32,4 %) y verduras u hortalizas (13,8 %); mientras que el 22,4 % son recetas cocinadas, encabezadas por ensaladas, verduras y platos con legumbres.
“El cambio empieza en la nevera”, subrayó Planas. “Cada kilo o litro salvado del cubo de la basura es una victoria colectiva. No hay alimento más caro que el que termina en la basura”.
Reducción histórica del desperdicio de alimentos fuera del hogar
El sector de la restauración y el consumo fuera del hogar también ha registrado una mejora significativa. En 2024 se desperdiciaron 28,03 millones de kilos o litros, un 8,8 % menos que el año anterior. Esta cifra representa solo el 2,5 % del total y marca un nuevo mínimo histórico.
Aunque el porcentaje de personas que admite desperdiciar alimentos fuera de casa se mantuvo estable (43,8 %), el desperdicio per cápita cayó cerca de 100 gramos. Los alimentos siguen siendo los más tirados (54,5 %), seguidos de bebidas (43,4 %) y aperitivos (2,1 %).
El Gobierno apuesta por que esta evolución se consolide a través de la nueva ley, presentada por el presidente Pedro Sánchez como un eje central de la acción política de este curso. La normativa introduce medidas para facilitar la donación de excedentes, fomentar el uso de envases reutilizables, mejorar la formación sobre etiquetado y reforzar la obligación de acuerdos entre empresas y entidades sociales.
«Aquí no se tira nada» ya no es solo un lema. Es una realidad que se expande desde el hogar hasta la empresa”, aseguró Planas, quien recordó que cada alimento aprovechado es también una forma de reconocer el trabajo de toda la cadena agroalimentaria: “agricultores, ganaderos, transportistas, distribuidores…”.
Pese a los avances, las autoridades advierten que aún quedan desafíos. Entre ellos, reducir el desperdicio en recetas elaboradas con vegetales que han repuntado ligeramente, mejorar el aprovechamiento de fruta fresca madura y consolidar la tendencia a la baja en hogares y restauración.
“Medir es gestionar, y concienciar es transformar”, concluyó Planas. Con una reducción acumulada del 20 % desde 2020, España avanza con paso firme hacia un modelo alimentario más eficiente, responsable y sostenible.