Las importaciones españolas de frutas y hortalizas frescas arrancaron 2026 con un crecimiento en volumen, pero sin apenas avance en valor. Según los datos de Aduanas procesados por FEPEX, España importó 751.617 toneladas entre enero y febrero, un 2,6% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que el valor se situó en 889,894 millones de euros, con una variación de apenas el 0,04%.
El dato, aunque corresponde al primer bimestre, mantiene actualidad por el debate que abre en el sector hortofrutícola español: más entrada de producto exterior, una facturación prácticamente plana y una presión creciente sobre la rentabilidad de productores y comercializadores nacionales.
El comportamiento de las importaciones refleja una evolución desigual entre volumen y valor. España compró fuera más producto fresco, pero ese incremento físico no se tradujo en un aumento económico equivalente. Esta diferencia vuelve a situar en primer plano la capacidad del sector nacional para competir en un mercado cada vez más abierto y condicionado por los costes de producción.

Las cifras del primer bimestre
- 751.617 toneladas importadas de frutas y hortalizas frescas.
- +2,6% respecto a enero-febrero de 2025.
- 889,894 millones de euros en valor.
- +0,04% de variación económica.
- 430.884 toneladas de frutas, un 7% más.
- 320.733 toneladas de hortalizas, un 2,7% menos.
Un termómetro para la campaña
La evolución de las importaciones en los próximos meses permitirá comprobar si el arranque de 2026 responde a un ajuste puntual de mercado o si confirma una tendencia de fondo en el abastecimiento hortofrutícola español. Para el sector, la lectura va más allá del dato estadístico.
El aumento del volumen importado con un valor prácticamente estable pone sobre la mesa una cuestión central: cómo defender la competitividad de la producción española en un mercado donde el consumidor exige precio, disponibilidad y calidad, mientras el productor reclama rentabilidad, seguridad jurídica y condiciones de competencia equilibradas.
En el caso de la fruta, las importaciones alcanzaron 430.884 toneladas, un 7% más que en enero y febrero de 2025, por un valor de 566 millones de euros, un 1,1% más. Las hortalizas, por el contrario, bajaron un 2,7% en volumen, hasta 320.733 toneladas, aunque su valor aumentó un 2%, hasta 323,9 millones de euros.
El crecimiento de las compras exteriores se produce en un contexto de especial sensibilidad para el sector productor español, que viene reclamando mayor reciprocidad en las condiciones exigidas a las importaciones procedentes de terceros países.
La preocupación no se limita al aumento de toneladas. También afecta al calendario de entrada, a los precios, a los controles en frontera y a las diferencias normativas en materia fitosanitaria, laboral y medioambiental. En zonas productoras como Almería, Murcia, Huelva, Valencia o Canarias, el debate sobre la competencia exterior se cruza directamente con la rentabilidad en origen.
Costes internos frente a competencia internacional
El sector hortofrutícola español afronta una estructura de costes cada vez más exigente. La energía, la mano de obra, el agua, los insumos, las obligaciones ambientales y las limitaciones en el uso de determinadas materias activas han elevado la presión sobre las explotaciones y las empresas comercializadoras.
Frente a ese escenario, el avance de determinadas importaciones refuerza la demanda de controles eficaces y de reglas equivalentes para todos los operadores que compiten en el mercado europeo. FEPEX ha defendido de forma reiterada la necesidad de reforzar la preferencia comunitaria y garantizar que los productos importados cumplen los mismos estándares que los exigidos a la producción europea.