Apenas unas semanas después de que haya empezado la siembra de los cereales de invierno de la campaña cereal 26/27, el sector se mueve en un contexto complicado. A la caída media del 12,8 % en los precios respecto al inicio de año se suma el contraste con una cosecha que este 2025 ha sido un 17 % mayor que la de 2024.
Por Julia Álvarez García, periodista
Según ACCOE, Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España, además del encarecimiento constante de los insumos, el otoño comenzó con un nivel de sequedad muy alto en gran parte del país, lo que frenó las siembras y aumentó la inquietud entre agricultores y operadores. En las últimas semanas el panorama ha cambiado: las lluvias de noviembre han permitido recuperar la humedad, pero la intensidad de las precipitaciones ha obligado a paralizar las labores en muchas explotaciones logrando que la superficie sembrada no llegue ni a la mitad de lo previsto a estas alturas.
“Hay mucha irregularidad en la superficie sembrada, con diferencias claras entre zonas y con Castilla y León entre las más afectadas. No hay ni la mitad de la siembra hecha; quizá incluso menos. Si deja de llover, con las máquinas se podría avanzar, pero de momento todo va muy lento”, explica José Manuel Álvarez Blasco, secretario general de ACCOE.
Desde esta asociación, los comerciantes recuerdan que, “aunque las lluvias recientes han mejorado las expectativas de siembra y que en las últimas semanas los precios han repuntado por la situación geopolítica, especialmente tras los acuerdos entre Trump y Xi Jinping, siguen muy lejos de los niveles de inicio del año y mantienen caídas acumuladas que lastran la rentabilidad del sector”.
Por el contrario, la campaña española de cereales de invierno 25/26 se encamina hacia un año excepcional. Las estimaciones de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) han situado la producción nacional de trigo blando, trigo duro, cebada, avena, centeno y triticale en 21,68 millones de toneladas, con un rendimiento medio nacional de 4,23 t/ha, muy por encima de las 3,56 t/ha alcanzadas en 2024. Ligeramente más optimistas se muestran en Cooperativas Agroalimentarias de España con una estimación de 22,4 millones de toneladas. Ambas cifras auguran la segunda mejor cosecha de la historia en nuestro país.
Estos datos reflejan una recuperación clara del potencial productivo tras varias campañas marcadas por la sequía e irregularidad climática. Como clarifica José Manuel, la mejora se debió, sobre todo, a la buena distribución de las precipitaciones a lo largo del año hidrológico, lo que ayudó a que los cultivos se desarrollasen con más estabilidad en casi todas las zonas.
En el mismo sentido, conforme al Consejo Internacional de Cereales, las previsiones a nivel mundial señalan que la producción total aumenta por tercer año consecutivo para situarse en una cifra sin precedentes de 2.425 millones de toneladas, como consecuencia de unas cosechas más abundantes de los tres cereales principales.
“Aun así, como suele ocurrir en estas situaciones, el exceso de oferta está presionando de forma clara los precios de comercialización”.
Tanto agricultores como comerciantes coinciden en que los valores de mercado siguen muy por debajo en comparación con el inicio del año, con caídas acumuladas significativas.
Según los datos proporcionados por el MAPA y ACCOE, las cotizaciones acumulan importantes descensos en lo que va de año. El trigo blando ha caído desde enero un 10,03 %; la cebada un 7,67% mientras que la cebada malta ha bajado un 12,19%. Las caídas más fuertes se han registrado en la avena, que pierde un 24,40 %, y en el trigo duro, que ha retrocedido un 27,90 %.
“Es cierto que, pese a la buena evolución de las producciones, cunde el desánimo por la evolución de los precios. Nos movemos en un escenario con cotizaciones escasamente rentables”, confirma José Manuel Álvarez Blasco.
