Tras más de dos años sin registrar brotes de gripe aviar en explotaciones avícolas, España confirmó el pasado viernes un nuevo brote de gripe aviar en una granja de pavos ubicada en Ahillones, provincia de Badajoz.
Este caso pone fin a un periodo de 28 meses en los que la producción avícola nacional se mantuvo libre de la enfermedad, a pesar de la presencia recurrente del virus en aves silvestres.
El foco afecta a una explotación con aproximadamente 7.000 pavos de 60 días. La sospecha surgió tras observar un aumento inusual en la mortalidad y la aparición de síntomas compatibles con la influenza aviar. Tras las pruebas realizadas por la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria y confirmadas en el laboratorio central de Algete, se identificó la cepa H5N1.
Como medida inmediata, se ha inmovilizado la granja afectada y otras dentro de un radio de 10 kilómetros, incluyendo la prevención del sacrificio de 5.000 pavos en una explotación cercana, aunque aún no presentan síntomas. Además, se han intensificado las medidas de bioseguridad y se están realizando inspecciones y encuestas epidemiológicas para rastrear el origen del brote y las posibles conexiones con otras explotaciones.
Este brote coincide con la detección de dos focos adicionales en aves silvestres, también en Extremadura, donde ocas muertas dieron positivo a la enfermedad, confirmando la circulación activa del virus en la fauna salvaje.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación insiste en la importancia de mantener estrictas medidas de bioseguridad para evitar el contacto entre aves de granja y silvestres y refuerza la vigilancia sanitaria para proteger al sector.
La aparición del brote implica que España pierde temporalmente el estatus de país libre de gripe aviar, lo que podría impactar en el comercio exterior, con algunos países imponiendo restricciones o cierres a productos avícolas españoles.
Por último, desde el Ministerio de Sanidad se asegura que el virus no representa un riesgo para la salud humana a través del consumo de productos avícolas correctamente cocinados, aunque se recomienda precaución en el manejo directo de aves enfermas o muertas.