Entrevistamos a Cesar Claramonte, CEO de Clasol, quien nos analiza la actual campaña de cítricos y la estrategia de la compañía para los próximos años.
Clasol ha cerrado 2025. ¿Cómo describiría el ejercicio?
Hemos cerrado 2025 bastante bien. Hemos cumplido los objetivos que nos habíamos marcado y eso nos permite afrontar 2026 con una base sólida. El año ha sido exigente, pero los resultados han acompañado.
Para 2026 habláis de una apuesta agresiva, especialmente en Europa. ¿Qué objetivos os habéis marcado?
Para 2026 hemos planteado un crecimiento ambicioso, en torno al 20% en Europa. Es una cifra importante, pero creemos que es alcanzable. Lo que llevamos visto hasta ahora y la planificación que tenemos para fruta de hueso y sandía de cara al verano nos hace pensar que vamos por buen camino. Nuestro fuerte sigue siendo las grandes cadenas de distribución y estamos presentes prácticamente en todos los países europeos.
¿Tenéis previsto abrir nuevos mercados en Europa este año?
No, en principio no. Estamos bien posicionados donde queremos estar. La estrategia no pasa por abrir nuevos países, sino por crecer dentro de los clientes que ya confían en nosotros. Creemos que ahí está el mayor potencial.
¿Cómo se está desarrollando la campaña de cítricos?
La segunda parte de la campaña se está complicando. Los precios en campo, tanto de las naranjas como de las variedades Nadorcott y Orri, están subiendo bastante, y es complicado trasladar ese incremento al cliente. Además, países como Egipto están empezando a cerrar acuerdos para exportar naranjas. Eso nos preocupa, porque condiciona la relación entre el precio en campo y el precio final al cliente.
¿El cambio climático está afectando a la planificación de las campañas?
El cambio climático afecta a todo el mundo, pero no creemos que el problema principal sea que las cosechas se adelanten o se atrasen. Lo que realmente está influyendo es el aumento de volumen en terceros países por nuevas plantaciones. Egipto tiene más volumen, Sudáfrica también va a tener más Nadorcott y, como ocurrió el año pasado, acabarán cubriendo parte de la venta de octubre del año que viene. Ese incremento global de oferta es lo que está cambiando el escenario.
A nivel corporativo, ¿cómo definiría la estrategia y el posicionamiento de Clasol?
Nuestra idea es convertirnos en el punto de contacto preferente para la mayoría de nuestros clientes. Queremos ser un proveedor universal, no monofamiliar, sino plurifamiliar. Eso significa poder servir toda la categoría de cítricos, de fruta de hueso, parte de la categoría de berries y seguir incorporando nuevas familias. Estamos haciendo inversiones y cerrando acuerdos para que los supermercados sepan que, llamando a la persona designada para cada mercado en Clasol, tienen la mejor solución, no solo de España, sino global.
¿Tenéis previsto incorporar nuevos cultivos o productos próximamente?
Tenemos planes a futuro, pero ahora mismo estamos centrados en desarrollar con fuerza los berries y, sobre todo, los cítricos y la fruta de hueso. Son nuestras prioridades actuales.
