En marcha el World Seed Congress que este año se está celebrando en Lisboa. Hasta allí se ha desplazado el equipo de Siete Agromarketing, bajo la cabecera de eComercio Agrario para ser testigos de las tendencias en semilla a nivel mundial y las necesidades que plantea un sector tan importante como el protagonista del inicio de la cadena agroalimentaria.
A lo largo de la mañana se están sucediendo los paneles de expertos, conferencias y entrevistas. En el inicio de la jornada, tuvo lugar el acto de inauguración en el que participó, entre otros el ministro de Agricultura de Portugal, José Manuel Fernandes, quien además de destacar la labor que se está haciendo en su país, reconocía que los retos globales no se pueden afrontar desde el individualismo. «Es necesaria la cohesión global y la cooperación entre organizaciones, federaciones, empresas y entidades públicas entre otros, para lograr alcanzar los retos que plantea la sociedad, que precisa de alimentos en cantidad y calidad». En su discurso, como viene siendo habitual entre sus ‘colegas’ de los distintos países de la Unión Europea, puso sobre la mesa el asunto de las Nuevas Técnicas Genómicas en el que trabaja la organización de integración de países europea. Una iniciativa que, al igual que España, se apoya desde Portugal, con un desarrollo normativo que genere seguridad, competitividad, mejoras e innovación, para el sector agroalimentario.
La mayor parte de los mensajes lanzados en el primer tramo, que vienen a ser, las premisas sobre las que se construye este Congreso Mundial de la Semilla, parte de la máxima necesidad del sector de contar con la colaboración de todos los implicados (agentes de la cadena) y territorios del mundo (administraciones, gobiernos…) para favorecer un escenario mundial en el que la inversión ya no sea un lastre y la utilización de técnicas mejoradas llegue al producto final, que alcance el primer eslabón de la cadena.
No en vano, distintas zonas del mundo en materia regulatoria avanzan a distintas velocidades. Un hecho que genera discriminación entre productores de distintos puntos del planeta. Mientras a unos le llega directamente semillas mejorada con técnicas que incrementan la productividad entre otras ventajas, otros quedan relegados a un último plano, a ese en el que sus Gobiernos lo sitúan, por tradiciones, culturas, desconocimiento o convencimiento, según se mire.
El secretario general de la IFS, organizadora y alma máter de este congreso mundial, Michael Keller, así como la futura presidenta de la IFS, Lorena Basso, la primera mujer en presidir la Federación Internacional de Semillas, tras su más de cien años de historia, coincidían en sus intervenciones en conceptos necesarios como unidad, cohesión, cooperación, dialogo y colaboración, entre otros, para alcanzar entre todos una coherencia mundial en regulación del sector de las semillas, en la apertura de los diferentes territorios al uso de técnicas que son una realidad, pero que no todos los Gobiernos ven aún sus beneficios.
Una de las grandes rezagadas sigue siendo Europa, que va a una velocidad más lenta que un país como China, o India, o incluso Latinoamérica. Lejos de ofrecer un nuevo panorama que repercuta en incrementar la producción de alimentos por las limitaciones que mantiene es el continente africano.
Parte este congreso pues, con bases filosóficas, fundadas en la necesidad de redefinir un marco general normativo en que plantear nuestras estrategias con políticas en las que prevalezca la generación de alimentos en base a la innovación, sostenibilidad, competitividad y rentabilidad. Unos pilares sólidos sobre los que avanzar gracias a las nuevas tecnologías, con la que, como se implementa y ocurre en otras actividades económicas, se pueda llevar hasta el final en la agricultura.

Hoy el sector de la semillas, como recalcó Keller, mueve 20 veces más que hace 50 años. Su inversión en innovación se ha disparado, pero a la vez se ve frenada por la falta de regulación favorable. “Hay que trabajar juntos, unidos, para lograr herramientas comunes y estrategias en beneficio de toda la cadena agroalimentaria”.
En la rueda de prensa posterior a la inauguración, en la que estuvieron presentes además de Michael Keller y Lorena Basso; Arthur Santosh Attavar, presidente de la IFS; Anup Jagwani, director de agricultura del Grupo del Banco Mundial y Pedro Pereira Dias, director general de Anseme, se mantuvo el mismo mensaje. Asimismo, temas como el impacto de la guerra en Ucrania, la guerra en Irán o el conflicto en Ormuz, entre otras tensiones beligerante y políticas mundiales, también se pusieron sobre la mesa, destacando como está impactando negativamente en el sector de la agricultura en general, sobre todo por la subida de precios de los fertilizante.
Precisamente sobre el precio del fertilizante el representante del Banco Mundial explicó que se están dando créditos para que agentes del sector puedan adquirir fertilizantes, además de estar diseñando préstamos con el mismo fin, y trabajando con empresas para determinar soluciones a la actual situación de precios que se están registrando y que están impidiendo el buen desarrollo de agriculturas en zonas más vulnerables.

