La campaƱa de cereal de invierno estĆ” marcada por una profunda preocupación en el sector. A la fuerte dependencia de la climatologĆa se suma un contexto económico adverso que amenaza la viabilidad del cultivo. Los agricultores afrontan asĆ una campaƱa condicionada por unos costes de producción elevados, precios en origen insuficientes y una creciente presión de los mercados internacionales.
Aunque la cosecha de cereal de 2025 fue la segunda mejor de la historia en EspaƱa, con mĆ”s de 26 millones de toneladas, el paĆs continĆŗa necesitando importar cerca de 12 millones de toneladas adicionales para cubrir su consumo interno, tal y como confirman desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
En este contexto, la campaƱa general de siembra de cereales de invierno presenta retrasos significativos, especialmente en las principales zonas productoras como Castilla y León, Castilla-La Mancha y AndalucĆa.
La campaƱa de cereal en AndalucĆa provoca algo de alivio
Las copiosas y continuas precipitaciones registradas desde el otoƱo y durante el invierno en AndalucĆa estĆ”n condicionando de forma significativa la campaƱa de los cereales de invierno.
En AndalucĆa Occidental, provincias de Sevilla, Córdoba, CĆ”diz y Huelva, donde predominan mayoritariamente estos cultivos, la situación muestra una evolución inicialmente favorable tras las primeras lluvias. Las precipitaciones registradas a finales de octubre y principios de noviembre fueron recibidas con alivio, ya que permitieron recuperar el tempero del suelo en amplias zonas y retomar las labores de preparación del terreno para la siembra.
No obstante, en las Ćŗltimas semanas la situación se ha complicado notablemente. Las lluvias persistentes han provocado saturación hĆdrica del suelo y encharcamientos, con consecuencias directas sobre la nascencia y la uniformidad de los cultivos.
Castilla y León atraviesa uno de los momentos mÔs delicados
La campaƱa de cereal de invierno 2026 en Castilla y León arranca con preocupación. La dependencia del clima, los altos costes de producción, los precios en origen insuficientes y la presión de los mercados internacionales condicionan la siembra y la superficie finalmente implantada. āEn Castilla y León se siembran habitualmente entre 1.000.800 y 1.900.000 de hectĆ”reas de cereales de invierno, y este aƱo probablemente se registre un descenso de alrededor del 7%, segĆŗn los datos de Agroseguro y los propios agricultoresā, comenta Lorenzo Rivera Prieto, coordinador de COAG Castilla y León.
AdemÔs, explica que «la lluvia empezó muy tarde, casi a finales de octubre». Esta demora impidió realizar las labores previas habituales, condicionando de manera decisiva el calendario de siembra en gran parte de la Comunidad.
SegĆŗn detalla Rivera, la ausencia de precipitaciones en septiembre y octubre impidió preparar correctamente el terreno. Ā«Como no llovió prĆ”cticamente nada, no habĆamos podido hacer nada en el campoĀ», afirma. En condiciones normales, esas lluvias permiten adelantar trabajos, controlar malas hierbas y dejar las parcelas listas para la siembra, algo que este aƱo no fue posible en muchas explotaciones.
Cuando finalmente llegaron las lluvias, lo hicieron de forma persistente. «Todas las semanas de noviembre, diciembre, enero y lo que llevamos de febrero ha llovido», relata el coordinador regional de COAG. Esta situación obligó a muchos agricultores a trabajar «entre borrasca y borrasca», aprovechando ventanas muy cortas de tiempo y, en muchos casos, sin las condiciones adecuadas para una siembra óptima.
Como consecuencia, una parte importante de la superficie cerealista se ha quedado sin sembrar. «Ha habido mucha tierra que se ha quedado por sembrar, sobre todo las parcelas mÔs complicadas», explica Rivera.
Superficie y producción
El sector cerealista abarca una superficie de aproximadamente 5,4 millones de hectÔreas, y es destacable el descenso paulatino que estÔ experimentado en los últimos años hacia otros cultivos o usos de suelo.
La producción nacional media de cereales se sitĆŗa en el entorno de los 20 millones de toneladas, siendo las especies mĆ”s relevantes en tĆ©rminos productivos la cebada, seguida del trigo, y en tercer lugar el maĆz.
Por comunidades autónomas, destaca Castilla y León seguida de Castilla la Mancha, tanto en trigo blando como en cebada, AndalucĆa en trigo duro, y Aragón y Castilla y León en la producción de maĆz.