España representa en torno al 1,1% de la producción mundial de ajo, con más de 315.000 toneladas, lo que la sitúa como líder en Europa, concentrando el 42,1% del total del continente. No obstante, esta cifra queda muy lejos de la de China, principal productor mundial, que supera los 20 millones de toneladas anuales y acapara cerca del 72% de la producción global. Así lo refleja el estudio ‘Relevancia del subsector del ajo cooperativo en la economía de Castilla-La Mancha’, elaborado por Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha a través de la Fundación CooperActiva.
En el ámbito nacional, Castilla-La Mancha lidera claramente la producción de ajo con cerca del 60% del total. Le siguen Andalucía y Castilla y León.
Por provincias, Albacete se sitúa como la principal productora, con un 34,4% del total regional, seguida de Ciudad Real (12,2%) y Cuenca (11,6%).
Producción
La campaña de ajo español de 2025 cerró con una superficie cultivada estable, alrededor de 23.000 hectáreas. No obstante, el ajo morado sufrió un retroceso del 8 % debido a un menor calibre de los bulbos, provocado por condiciones climáticas adversas, como un marzo lluvioso con pocas horas de luz y temperaturas bajas hasta mediados de mayo, que afectaron el desarrollo del cultivo, según datos facilitados por la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo, ANPCA.
Previsiones 2026
El ajo español ha experimentado un crecimiento del 9 % a nivel nacional, con Castilla-La Mancha consolidándose como líder en este cultivo. Para la próxima campaña, se prevé una posible bajada de precios debido a la mayor competencia exterior. Tras las fuertes subidas registradas en campañas anteriores, el mercado podría entrar en una fase de estabilización. Con un consumo todavía marcado por la prudencia y sin una recuperación clara de la demanda, el sector afronta la próxima campaña con cautela, aunque con expectativas de mejora.
Se espera que la superficie cultivada se mantenga estable respecto a la campaña anterior, ya que la fuerte presión del ajo importado ha dificultado la comercialización del ajo español, cuyo coste se ha visto incrementado por factores como el aumento de los salarios, la mano de obra, la regulación, los insumos y la energía. Esta situación ha ralentizado la venta del ajo español, haciéndolo menos competitivo frente a importaciones de terceros países, que presentan costes de producción mucho más bajos tal y como comentan desde la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo (ANPCA).
Cebolla
El futuro del sector se presenta incierto, condicionado por el sobrestock europeo, los problemas de almacenamiento y la falta de herramientas fitosanitarias que permitan mantener rendimientos estables. Además, la preocupación por la calidad, los cambios en los flujos de exportación y las transiciones estacionales determinan la dinámica comercial en los principales orígenes.
España: lluvias intensas y preocupación por la campaña
Las intensas lluvias de los últimos meses en España han generado un panorama preocupante para la campaña de cebolla. En Andalucía, el desbordamiento de varios ríos ha afectado de forma significativa a las plantaciones tempranas en Córdoba, Sevilla y Málaga, causando asfixia radicular y comprometiendo la producción destinada a cubrir el inicio de la campaña española.
En Castilla-La Mancha, las lluvias han retrasado la preparación de los campos para la siembra, especialmente en Albacete y Ciudad Real, principales zonas productoras del país.
La sobreproducción golpea los precios
La campaña de cebolla en Castilla-La Mancha atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Aunque la calidad del producto es alta y los rendimientos han mejorado, el incremento de la superficie cultivada ha generado una sobreproducción cercana al 30 % respecto al año anterior. Como consecuencia, los precios han caído de manera drástica, situándose entre 10 y 12 céntimos por kilo, por debajo de los costes de producción, que rondan los 15-16 céntimos, señalan desde PROCECAM.
Mercado y exportación
A pesar de los precios bajos, España mantiene un prestigio internacional por la calidad de su cebolla, destinada principalmente a mercados de alto poder adquisitivo como Alemania, Francia y Portugal. Los calibres grandes se diferencian de otros orígenes y siguen teniendo demanda, mientras que los calibres pequeños registran precios bajos y escaso movimiento comercial.
