El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha intensificado el diálogo con toda la cadena agroalimentaria y pesquera para anticipar y mitigar los efectos derivados del conflicto en Oriente Medio, en un momento de creciente incertidumbre en los mercados internacionales.
Durante una intensa jornada de reuniones, el ministerio ha abordado con los principales representantes del sector los riesgos asociados al encarecimiento de insumos clave, las tensiones logísticas y el impacto en los costes de producción, especialmente en actividades estratégicas como la pesca, la acuicultura y la agricultura.
El encuentro ha arrancado con organizaciones del ámbito pesquero, entre ellas Cepesca, Apromar y Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, que han trasladado su preocupación por el aumento de los costes energéticos y su repercusión directa en la rentabilidad de la flota.
Posteriormente, el titular de Agricultura, junto al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha mantenido reuniones con industrias clave como la FIAB, Cesfac y asociaciones del sector de fertilizantes como Anffe, Acefer y AEFA. En estos encuentros se ha puesto el foco en la evolución de los precios de materias primas y en la necesidad de garantizar el suministro.
La ronda de contactos ha concluido con las organizaciones agrarias y cooperativas, entre ellas Cooperativas Agro-alimentarias, Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones, que han insistido en la necesidad de medidas urgentes para sostener la viabilidad de las explotaciones en un contexto de costes al alza.
Como respuesta, el Ejecutivo prevé aprobar este viernes un paquete de medidas en un Consejo de Ministros extraordinario, centrado en amortiguar el impacto económico del conflicto. Este Plan de Respuesta Integral combinará actuaciones estructurales y coyunturales, con especial atención a los sectores más expuestos y a los colectivos más vulnerables.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca reforzar la resiliencia del sistema agroalimentario español ante un nuevo escenario internacional marcado por la volatilidad y la presión sobre los costes, en línea con su estrategia de apoyo a sectores considerados esenciales para la economía y el abastecimiento.