Copa y Cogeca han convocado para el 18 de diciembre una gran movilización paneuropea que reunirá a unos 10.000 agricultores y ganaderos en Bruselas.
La tensión entre el sector agropecuario europeo y las instituciones comunitarias ha alcanzado un punto crítico. “Estamos ante una estrategia que funciona como una auténtica cortina de humo”, denuncian desde Copa y Cogeca. “La Comisión ensalza la agricultura en sus discursos, pero sus decisiones reflejan justo lo contrario: un repliegue de la ambición agrícola común de la UE”.
Desde 2024, productores de toda Europa advierten de que la reforma de la PAC, el insuficiente respaldo presupuestario y la proliferación de normas están limitando la capacidad productiva y la viabilidad económica de las explotaciones. A ello se suma el avance de acuerdos comerciales que el sector considera inaceptables. “El tratado con Mercosur es, sencillamente, inadmisible en las condiciones actuales. No protege nuestros estándares ni a nuestros sectores más sensibles”, recalcan.
La elección del 18 de diciembre como fecha de protesta no es casual. Ese día, Bruselas acogerá una sesión clave del Consejo Europeo en la que se debatirá el futuro presupuesto comunitario. Solo unas horas después, la presidenta Ursula von der Leyen tiene previsto volar a Brasil para cerrar las negociaciones con Mercosur. “No podemos quedarnos de brazos cruzados ante un error estratégico que puede comprometer la propia soberanía alimentaria europea”, subrayan las organizaciones convocantes.
La movilización contará con el respaldo de unas 40 organizaciones agrarias de toda Europa, que trasladarán un mensaje conjunto e inequívoco: “Queremos una PAC sólida, bien financiada y realmente común; reglas comerciales equitativas y transparentes; y una simplificación normativa que deje de asfixiar a nuestras explotaciones”.
“No nos basta con palabras. Necesitamos soluciones audaces, claras y tangibles para el futuro del campo europeo”, concluye la organización.
La protesta del 18 de diciembre se enmarca en una etapa especialmente delicada para la política agraria comunitaria, marcada por la falta de consenso en torno a la PAC post-2027, la presión presupuestaria y la redefinición de las relaciones comerciales exteriores. El sector primario, históricamente uno de los pilares del proyecto europeo, reclama claridad estratégica en un momento en el que las decisiones de Bruselas son percibidas como desconectadas de la realidad productiva y rural.
Este episodio refleja una tensión creciente entre ambición política y sostenibilidad económica. La movilización no solo cuestiona la orientación actual de la Comisión, sino que pone sobre la mesa el debate que marcará la próxima década: qué modelo agrícola quiere y puede sostener la Unión Europea. El resultado de esta confrontación influirá directamente en la competitividad del agro europeo, en la seguridad alimentaria del continente y en la cohesión rural que sostiene buena parte de su territorio.