La innovación en el sector de la semilla en general y en hortícolas en particular, por sus características, no cesa en busca de nuevas vaiedades. Los obtentores varietales invierten cada año alrededor de un 10-15% de sus beneficios en I+D+i, principalmente en programas destinados a encontrar nuevos materiales que den respuesta a toda la cadena agroalimentaria; a nuevas semillas en todos los productos hortofrutícolas, que integren los que se pide desde el campo a la mesa.
Son cruciales en la cadena. Me refiero a esos obtentores varietales. En ellos comienza todo. Son los idearios de los que podrán cultivar los agricultores en un futuro (cada proyectos desde que comienza a que se pone en el mercado un nuevo material, se prolonga alrededor de siete años, un tiempo largo pero que se ha acortado en los últimos años gracias a las nuevas tecnologías aplicadas en los procesos) y también los que ‘diseñan’ de forma natural, teniendo en cuenta todos los elementos que toman parte en las nuevas propuestas de semillas, los que generan alimentos que se demandan desde los consumidores atendiendo a nuevas formas de vida y exigencias de una sociedad dinámica y cambiante.
Tienen por tanto la responsabilidad de generar esas frutas y hortalizas que aglutinen los que piden agricultores, comercializadores, empresarios de la distribución y consumidores. Cada uno necesita que los nuevos frutos ofrezcan algo diferente y aunar todo ello es cosa de los obtentores varietales.
En el campo en estos momentos, tal y como coinciden las empresas dedicadas a la producción y venta de semillas, las principales características que está pidiendo el agricultor, además de que sean materiales muy productivos, es que cuenten con la mayor aportación de resistencias posibles.
Y es que, en la agricultura dedicada tanto en invernadero como en aire libre, las principales necesidades se centran en que las variedades sean resistentes, que tengan la capacidad de soportar, con el menor daño posible, la acción de plagas y el efecto de enfermedades, bacterias y virus.
Técnicas de Cultivo
Las técnicas en el cultivo para minimizar estos efectos se agudizan. Por ejemplo, en portainjertos, con los que el productor cuenta cada vez con materiales muy potentes capaces de convertirse en el pie que necesitan las nuevas plantas. Pero no lo es todo. Los profesionales hortofrutícolas que son el primer eslabón de la cadena quieren variedades, tanto de pimiento, como de tomate, pepino, calabacín, lechuga, brásicas, cultivos de hoja en general, berenjena, melón o sandía, entre otros, con una carta de presentación en la que, como decíamos, destaquen sus resistencias, sin renunciar a su alto rendimiento en kilos.
La calidad de la variedad y la producción van de la mano en las nuevas variedades. Por ejemplo, en pimiento, las resistencias a oídio e incluso a nematodos, se hacen habituales en los nuevos materiales. En estos momentos, además de esas resistencias y debido a la presencia masiva de Trips parvispinus, que está generando verdaderos ‘dolores de cabeza’ a los profesionales del campo, también se demandan variedades que desarrollen plantas abiertas, en las que las hojas no toquen al fruto. En pepino, al margen de que integren cualidades que potencien su fortaleza, quieren plantas con hojas menos ‘carnosas’ y más pequeñas que favorezcan a luminosidad y la ventilación.
En destino
Los investigadores de las casas de semillas consultadas coinciden en que las tendencias en la cadena agroalimentaria marcan una camino dirigido al sabor para los nuevos materiales. Eso sí, y aunque tradicionalmente no han sido muy compatibles (sabor y durabilidad), también expresan los supermercados su deseo de que integren la cualidad de la larga vida, es decir, que los frutos sean consistentes.
La sociedad es dinámica. Modifica sus hábitos, pero también se consolidan nuevas formas de vida. Familias con menos miembros que precisan productos de tamaños más pequeños y formatos, en cuanto envases, que sean diferentes.
Así, los obtentores varietales están trabajando en sus proyectos estas cualidades, integrándolas con las que demandan los agricultores para que toda la cadena cuente con esas frutas y hortalizas que anhela.
Artículo publicado en la Revista ECA Fruits Ed. 29


