La vendimia riojana, históricamente, arranca a finales de agosto y es septiembre el momento clave para recolectar la uva. Sin embargo, con el aumento de las temperaturas y las sucesivas olas de calor de este verano, la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOCa) ya ha inaugurado su vendimia más temprana.
La campaña inicia en Viñedos de Aldeanueva y Bodegas Ilurce, un adelanto sin precedentes, que la sitúa entre las más tempranas de la historia de la Denominación. Además, se prevén buenas perspectivas sanitarias y de producción. La incógnita reside en cómo se presentará la maduración del viñedo y en cómo evolucionarán las temperaturas en las próximas semanas.
Los primeros controles, correspondientes exclusivamente a Rioja Oriental, muestran unos valores de acidez y pH adecuados para estas fechas en el tempranillo blanco, además de buenos indicadores de madurez fenólica.
Incertidumbre con la maduración de la uva
Sin embargo, el informe constata un claro retraso en los parámetros de maduración alcohólica respecto a la campaña de 2025 a raíz de las olas de calor extremas.
El Consejo Regulador ha puesto en marcha un Plan Especial de Seguimiento Vitivinícola con 24 medidas destinadas a reforzar el control del viñedo antes, durante y después de la vendimia. El operativo mantiene herramientas ya implantadas, como el sistema de predicción de cosecha basado en inteligencia artificial, e incorpora nuevas actuaciones para intensificar la vigilancia de las parcelas, supervisar explotaciones que permanezcan sin vendimiar una vez finalizada la campaña y reforzar el control sobre aquellos operadores que incumplieron las normas en ejercicios anteriores.
La vendimia de 2026 será, además, la primera en la que se aplicarán las modificaciones del pliego de condiciones que permiten elaborar y amparar vinos de menor graduación alcohólica. La denominación podrá comercializar tintos, blancos y rosados con hasta un grado y medio menos de alcohol y espumosos con una reducción de hasta un grado.