La evolución del foco de peste porcina africana detectado en jabalíes de Cerdanyola del Vallès muestra una circulación localizada pero persistente del virus. Aunque no se han registrado casos en explotaciones porcinas, el Ministerio de Agricultura advierte de que será necesario mantener e intensificar las medidas de vigilancia, bioseguridad y gestión de fauna para evitar que el brote se expanda.
El brote de peste porcina africana (PPA) detectado a finales de 2025 en jabalíes del área de Cerdanyola del Vallès continúa bajo estrecha vigilancia. Según el informe inicial elaborado por el Comité Científico del Ministerio de Agricultura, la situación epidemiológica se mantiene contenida, con todos los casos confirmados dentro de la zona de alto riesgo delimitada en torno al foco. Sin embargo, la persistencia del virus en fauna silvestre y la complejidad del entorno obligan a reforzar las medidas de control.
Desde la detección de los dos primeros jabalíes positivos, los equipos de vigilancia han intensificado el muestreo en animales abatidos y hallados muertos. Los análisis confirman que la circulación del virus sigue restringida a un perímetro de seis kilómetros, sin que hasta la fecha se haya detectado ningún contagio en cerdos domésticos. Este dato es clave para mantener la actividad del sector porcino, uno de los pilares de la producción ganadera española.
El informe destaca, no obstante, que la presencia de jabalíes con anticuerpos sugiere que el virus podría llevar semanas circulando en la zona. Esta circunstancia, unida a la elevada densidad de fauna silvestre y al carácter periurbano del foco, incrementa el riesgo de dispersión y dificulta las labores de erradicación.
Para contener el brote, las autoridades han puesto en marcha un paquete de medidas que el comité científico considera imprescindible mantener e incluso intensificar. Entre ellas figura la búsqueda activa y retirada inmediata de cadáveres de jabalí, una de las herramientas más eficaces para cortar la cadena de transmisión. También se ha reforzado la vigilancia en explotaciones porcinas, con controles estrictos de accesos, desinfección de vehículos y formación específica para trabajadores.
Otro de los pilares de la estrategia es la gestión poblacional del jabalí, cuya abundancia en Cataluña constituye un factor de riesgo. El informe propone reducir la densidad en áreas estratégicas y crear “zonas blancas” que actúen como barreras naturales frente a la expansión del virus. Asimismo, se recomienda limitar temporalmente determinadas actividades cinegéticas y reforzar la supervisión de residuos y puntos de alimentación no controlada.
El Ministerio de Agricultura subraya que la evolución del brote exige una respuesta sostenida en el tiempo y una coordinación estrecha entre administraciones, sector ganadero, gestores de fauna y ciudadanía. Aunque la situación permanece acotada, la PPA es una enfermedad de alto impacto económico y sanitario, por lo que cualquier relajación podría comprometer los avances logrados hasta ahora.
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