El algarrobo (Ceratonia siliqua L.), históricamente relegado a zonas marginales, vuelve a situarse en el debate agrario mediterráneo. Su rusticidad, su capacidad para prosperar en condiciones extremas y el creciente valor industrial de la goma de garrofín han reactivado el interés por un cultivo que España conoce bien.
Así lo recoge el informe Posibilidades del Algarrobo en Andalucía, elaborado por el IFAPA, que ofrece una radiografía detallada de su situación actual y de las oportunidades —y limitaciones— que presenta para el sur peninsular.
España, líder mundial de un cultivo histórico que vuelve a ganar protagonismo
Según el informe del IFAPA, España es hoy el primer productor mundial de algarroba, con entre 60.000 y 80.000 toneladas anuales, lo que supone alrededor del 30% de la producción global. Aunque la superficie llegó a superar las 190.000 hectáreas en los años 30, el retroceso del uso ganadero y la falta de modernización redujeron el cultivo hasta las 39.825 hectáreas actuales, de las cuales 38.718 ha corresponden a secano (Datos MAPA).
La distribución territorial del cultivo muestra una fuerte concentración en el arco mediterráneo:
- Comunidad Valenciana: 17.179 ha (Castellón 7.720 ha, Valencia 8.730 ha, Alicante 729 ha).
- Islas Baleares: 13.022 ha.
- Cataluña: 6.266 ha (principalmente Tarragona, con 6.129 ha).
- Región de Murcia: 952 ha.
- Andalucía: 2.402 ha (destacan Málaga con 915 ha, Huelva con 888 ha y Cádiz con 363 ha).
- Extremadura: 4 ha.
Esta distribución confirma que el cultivo sigue fuertemente ligado al litoral mediterráneo, aunque el IFAPA subraya que existen zonas interiores —incluida Andalucía— donde podría expandirse si se dan las condiciones adecuadas.
En los últimos años, el sector ha experimentado un repunte. El IFAPA destaca que la mejora de las cotizaciones —impulsada por la demanda de goma de garrofín— ha favorecido nuevas plantaciones y la profesionalización del cultivo. La industria transformadora española, muy consolidada, absorbe entre el 70% y el 80% de la producción nacional.
Andalucía: un territorio con condiciones favorables y un potencial aún por desarrollar
Aunque Andalucía no esté viviendo una expansión del algarrobo, pero sí podemos identificar condiciones objetivas que podrían favorecer su desarrollo futuro.
Según el estudio, la comunidad cuenta actualmente con:
- 2.400 hectáreas cultivadas de forma regular.
- 1.200 hectáreas adicionales de árboles diseminados.
- Una amplia población silvestre, con gran variabilidad genética útil para programas de mejora.
Y es que se trata de un cultivo que se adapta muy bien climas secos, precipitaciones escasas, suelos pobres o pedregosos, zonas de pendiente y escenarios de estrés hídrico.
En un contexto de sequía estructural y desertificación creciente, desde el IFAPA consideran que el algarrobo podría convertirse en una alternativa agronómica de interés. Además, España cuenta con una industria transformadora muy superior a la producción actual, lo que garantiza demanda y estabilidad comercial.
El informe subraya que, en buenas condiciones de suelo y manejo, el algarrobo puede ser un cultivo mecanizable, productivo y rentable, especialmente en regadío o en secanos frescos.
Retos clave antes de consolidar su expansión en Andalucía
Pero para que el cultivo pueda desarrollarse con garantías en Andalucía, es necesario profundizar en tres cuestiones fundamentales:
- Caracterización varietal por comarcas, evaluando productividad, adaptación y sensibilidad a plagas y enfermedades.
- Identificación de zonas sin riesgo de heladas, uno de los principales factores limitantes del cultivo.
- Disponibilidad de planta certificada y de calidad en viveros, con garantías sanitarias.
El informe advierte que, sin resolver estos aspectos, el potencial del cultivo en Andalucía seguirá siendo una oportunidad latente, no una realidad consolidada.
Un fruto con múltiples usos y un mercado en expansión
El informe del IFAPA también destaca la creciente valorización de la algarroba y sus derivados. Tradicionalmente destinada a la alimentación animal, hoy la algarroba se ha convertido en un ingrediente de alto valor añadido, presente en:
- harinas para panadería y repostería,
- bebidas vegetales,
- barritas energéticas,
- productos dietéticos,
- sustitutos del cacao,
- siropes y concentrados,
- goma de garrofín (E-410), utilizada como estabilizante alimentario,
- productos farmacéuticos y suplementos.
La goma de garrofín, extraída del endospermo de la semilla, representa hasta el 80% del valor comercial del fruto, lo que explica el renovado interés industrial.
Además, el IFAPA recuerda que el algarrobo aporta beneficios ambientales: actúa como sumidero de CO₂, contribuye a frenar la erosión y la desertificación y es útil en reforestación tras incendios.
Un cultivo con historia y futuro, pendiente de decisiones estratégicas
Según el informe del IFAPA, el algarrobo puede desempeñar un papel relevante en la diversificación agrícola andaluza, pero su desarrollo dependerá de decisiones técnicas y estratégicas: caracterización varietal, zonificación climática y disponibilidad de planta certificada.
España lidera el cultivo a nivel mundial. Andalucía tiene las condiciones para sumarse con fuerza. El potencial está ahí; convertirlo en realidad será cuestión de planificación, investigación y apuesta agronómica.

1 comentario en «El algarrobo en España: radiografía del cultivo y las posibilidades que se abren para Andalucía»
Interesante el potencial que tenemos en España para el algarrobo, en este marco debemos trabajar para modernizar y profesionalizar el cultivo y asi poder aumentar la producción por hectárea, y también muy necesario mecanizar las tareas.