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“Defendemos la Ley de la Cadena porque hay que respetar los costes de producción a los agricultores”

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El responsable estatal de Frutas y Hortalizas de COAG, Andrés Góngora, valora la modificación de la Ley de la Cadena, aunque entiende que debe mejorar en aspectos, porque “ya era hora de que una normativa hable de contratos, periodos de cobro, precios, etc.” El Problema, entiende, reside en la Unión Europea, a la que reprocha que no se vele por una normativa similar homogénea en todos los estados miembros.

Por José Esteban Ruiz, periodista agroalimentario

-¿Qué balance le merece el transcurso de la campaña?

-Por lo que hemos visto hasta la fecha, vamos a tener un año de precios muy inestable. Este es uno de los factores que van a ser determinantes en el balance que podamos hacer al final de la campaña. Los altibajos se suceden. Comenzamos el ejercicio en Almería con precios muy buenos, sorprendiéndonos este inicio hasta mediado octubre. Pero, cuando aumentó la producción, los precios se hundieron. Después, con la entrada del frío, volvieron a repuntar. Queda constancia de la relevancia del aspecto climatológico en la formación de los valores en origen de las frutas y hortalizas. Estas situaciones extremas se van convirtiendo, año tras año, en cotidiano. Pasamos de las altas temperaturas de inicio de diciembre, con una elevada producción, por tanto; a una caída de la oferta derivada de un descenso térmico, justo un mes después. Es lo más destacado del inicio de la campaña.

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En otro plano, resaltaría nuestra vuelta a la Interprofesional hortofrutícola andaluza para trabajar en materia de gestión de crisis. En estos momentos estamos preparando la solicitud de Extensión de Norma que vendría muy bien para tratar de solventar las malas situaciones que padece este sector. En unión se va a trabajar mejor.

-¿Cómo cree que se podría contrarrestar ese vaivén de los precios en frutas y hortalizas?

-Desde hace años defendemos que este sector se debe dotar de herramientas para poder regular la oferta en origen. Que sea el propio sector el que la ejecute. No podemos obviar que actuamos en un mercado abierto, con la presión que ejercen las producciones de terceros países en la Unión Europea, pero nos encontramos sin capacidad y medidas para gestionar crisis de mercado. De contar con la Extensión de Norma de Calidad y hacer una ejecución adecuada de ella, al ser de obligado cumplimiento para todos el llevar a cabo retiradas en el momento que se active, nos sería de gran ayuda. La Interprofesional lo plantea ahora, y bienvenido sea.

-¿La situación de las frutas y hortalizas bajo abrigo es similar a la de otras producciones del resto del país?

-Tienen ciertas similitudes, pero la problemática a la que se enfrentan es diferente. Cada uno tiene sus peculiaridades. En la formación del precio y la rentabilidad la situación es generalizada para todos, pero es cierto que no todos lo viven desde la misma perspectiva que el sector hortofrutícola bajo abrigo. El sector se está viendo afectado por fenómenos inversores en los últimos veinte años, aunque en la horticultura intensiva se está notando ahora. Me refiero a plantaciones de cítricos, el extensivo de hoja, como la lechuga, la uva de mesa, etcétera, son modelos que marcan diferencias con las frutas y hortalizas que se cultivan bajo abrigo en el sureste español. Incluso en hortícolas, existen grandes distinciones en el modelo, entre, por ejemplo, plantaciones al aire libre enfocadas al mercado nacional, y las de Almería, que tiene un marcado carácter exportador.

También se da una situación paradójica con la figura de las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH). La Unión Europea nos conduce a este tipo de agrupaciones como respuesta de la PAC a crisis de mercado. Y en España, por actividades, también existen grandes diferencias que, precisamente evidencian, ese grado de afiliación a OPFHS en unos y otros. Además, por otra parte, podemos distinguir cómo en algunas zonas la horticultura está ampliamente profesionalizada, y en otras, es más un complemento a una actividad económica principal, es en este caso, más parcial.

-¿Qué zonas están menos profesionalizadas?

-En el norte de España, por ejemplo, sigue existiendo una presencia predomínate de la huerta tradicional. En Cataluña y Aragón también se da esta parcialidad en la actividad, en la que los hortelanos compatibilizan con su profesión principal, distinta a la agricultura.

-La Comercialización defiende que la modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria no resuelve la problemática de la rentabilidad en el sector. Es más, aseguran que endurece las condiciones y perjudica a la venta. ¿Qué piensa como agricultor?

-Nosotros defendemos esa normativa que hable de que a los agricultores hay que respetarles sus costes de producción, que puedan vender por encima de ellos; que hable de contratos y de seguridad jurídica. En COAG creemos que esta normativa sí que puede ofrecer garantías.

El problema es que se ha elaborado de forma ‘chapucera’. Hay aspectos que deben seguir desarrollándose y mejorando. Pero tal y como se plantea la modificación nos parece positivo. El sector tiene situaciones en las que no existen contratos, no se respetan los periodos de pago, se forma el precio por debajo de los costes, etcétera. Es cierto que no es generalizado, puesto que hay comercializadoras que hacen bien las cosas, pero este campo es muy grande. Por tanto, hay situaciones individuales dentro del comercio que pueden ser ejemplo, pero las hay, y más extendidas, en las que los productores no se están beneficiando.

-¿En qué se debe trabajar para mejorar en la Ley?

-En el establecimiento del umbral de precios que cubran los costes de producción y que se respete. Es una medida positiva, pero que debe ir acompañada por los controles de las importaciones, con mecanismos de gestión de mercado que venimos demandando desde años atrás y con una homogenización de la medida en el entorno de la Unión Europea. La directiva marco europea lo contempla, pero cada Estado Miembro desarrolla una normativa de la cadena diferente, y eso es preocupante. El Parlamento Europea, ahí, debería insistir en que esta regulación sea homogénea en todo el territorio UE. Es el gran problema porque realmente se demuestra que no existen políticas europeas coordinadas.

-Las importaciones de terceros países están afectado al cultivo de productos hortofrutícolas como el tomate, en el caso de Almería.

-Cada vez tenemos más claro que la competencia de terceros países, ese incremento progresivo, sobre todo la que ejerce Marruecos en el territorio europeo, es la problemática más importante de este sector en los últimos años. Más que cualquiera otra. El tomate es el claro ejemplo. Dejó de crecer en superficie cultivada hace muchos años y hace, aproximadamente cinco campañas, comenzó a retroceder. Esta tendencia está desestabilizando por completo al sector hortofrutícola de Almería. Nos está haciendo ‘polvo’.

-¿Qué solución cree más factible para este problema?

-La solución es muy compleja. La presencia de tomate en el segmento de especialidades, algo a lo que se supone que debería ir dirigida Almería para diferenciarse de sus competidores extracomunitarios, es este año más notable en plantaciones marroquíes. Me refiero a un cherry apreciado en el mercado. Y es que, no podemos olvidar que las empresas que actúan en Marruecos, en su agricultura, son, en su mayoría, europeas. Por tanto, trasladan a Marruecos lo que más se demanda. Y una variedad que se ha desarrollado en Almería, al final también se cultiva en Marruecos. El mercado pregunta poco, compra al mejor postor.

-¿Cuál sería el escenario ideal para el sector hortofrutícola español una vez finalice el acuerdo transitorio post Brexit?

-Creo que lo mejor para todos es que la Unión Europea llegue al estatus que existe con Noruega o Suiza. Sería el marco ideal. Con estos países hay una relación muy fluida en frutas y hortalizas. La forma idónea que debería institucionalizarse con Reino Unido es la que ya se mantiene con estos países. Y claro está, importante que se mantenga el valor de la libra, que es una divisa atractiva.