La cosecha española de cereales alcanzará los 20,5 millones de toneladas en 2026, según las previsiones de Cooperativas Agro-alimentarias de España, tras una campaña marcada por la climatología. La organización señala que el comportamiento climático de los últimos meses ha condicionado el desarrollo de los cereales de invierno y ha limitado su potencial productivo. Las abundantes precipitaciones durante la siembra dificultaron las labores en algunas zonas, mientras que las altas temperaturas y la irregularidad de las lluvias en fases avanzadas del ciclo han afectado de forma desigual a los cultivos en las principales regiones cerealistas.
A pesar del retroceso respecto a 2025, la previsión se sitúa en niveles próximos a la media de campañas anteriores y confirma el peso estratégico del cereal dentro de la agricultura española. No obstante, la evolución final dependerá todavía de las condiciones meteorológicas de las próximas semanas.
Ajuste en los cereales de invierno
La mayor parte del descenso productivo se explica por el comportamiento de los cereales de invierno, cuya cosecha se estima en 16,8 millones de toneladas, cerca de seis millones menos que en la campaña anterior. Esta previsión podría ajustarse conforme avance la campaña de maíz, cuya producción se conocerá más adelante.
Por cultivos, el trigo blando alcanzaría los 6,5 millones de toneladas, un 25,1% menos que en 2025. El descenso responde principalmente a la reducción de los rendimientos medios, que pasarían de 4,79 t/ha a 3,70 t/ha, lo que supone una caída del 22%.
La cebada, principal cereal por volumen de producción, registraría 7,56 millones de toneladas, un 26% menos que en la campaña anterior. Sus rendimientos medios bajarían de 4,35 t/ha en 2025 a 3,39 t/ha en 2026.
El trigo duro alcanzaría las 498.135 toneladas, con un descenso del 26%, debido tanto a la reducción de superficie como a la caída de los rendimientos. La avena se situaría en 1,17 millones de toneladas, un 34,5% menos que en 2025, con un rendimiento medio de 2,21 t/ha.
Por su parte, el triticale y otros cereales llegarían a 828.710 toneladas, con una caída del 15% y un descenso moderado de los rendimientos hasta 2,88 t/ha. En conjunto, los datos reflejan una campaña marcada por la pérdida de potencial productivo, ligada sobre todo a la reducción de los rendimientos y al impacto del estrés hídrico y térmico.
Castilla y León lidera la producción
Por comunidades autónomas, Castilla y León seguirá siendo la principal región productora, con 7,4 millones de toneladas, seguida de Aragón, con 3,7 millones; Castilla-La Mancha, con 3,4 millones; Cataluña, con 1,9 millones, y Andalucía, con 1,2 millones de toneladas.
El análisis regional evidencia el impacto desigual de la climatología. En Castilla y León, principal zona cerealista, el trigo blando registra una caída notable de los rendimientos, que pasan de 5,50 a 3,80 t/ha, un 31% menos. En cebada, el rendimiento baja un 38%, uno de los mayores ajustes registrados.
Andalucía también muestra una reducción acusada, con descensos del 23% en trigo blando y del 21% en cebada, reflejo del efecto del estrés hídrico. En Extremadura, los rendimientos descienden un 10% en trigo blando y hasta un 17% en cebada.
En Aragón, las caídas se sitúan en el 10% en trigo blando y en el 11% en cebada. Castilla-La Mancha registra descensos del 23% en trigo blando y del 17% en cebada.
Más resiliencia ante la volatilidad climática
Cooperativas Agro-alimentarias de España subraya la importancia de reforzar las herramientas que permitan mejorar la resiliencia del sector cerealista ante la creciente volatilidad climática.
La organización también considera necesario avanzar en medidas que garanticen la rentabilidad de las explotaciones y contribuyan a la estabilidad del abastecimiento.