La Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, que reúne a más de 2.500 agricultores y agricultoras de la comarca, ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad tras el incendio forestal declarado en Jarilla, que ha arrasado más de 17.000 hectáreas de monte alto y ha afectado a algunas explotaciones agrícolas en las cotas más elevadas de la sierra.
Aunque determinadas fincas de cerezos y castaños se han visto dañadas, la organización subraya que se trata de una parte minoritaria del total y que la continuidad de los cultivos está garantizada. “En ningún caso está en riesgo la producción de cereza y castaña en la comarca, ni para esta campaña ni para la próxima”, han asegurado desde la Agrupación.
La pérdida es especialmente dura para los agricultores afectados, en su mayoría pequeños productores familiares, ya que deberán afrontar tanto el coste de la replantación como los años de espera hasta que los nuevos árboles entren en producción. La Agrupación ha manifestado su compromiso de colaborar con la Administración y con las familias perjudicadas en todas las iniciativas de apoyo que se impulsen. El incendio ha vuelto a poner de manifiesto el papel de la actividad agrícola y ganadera como cortafuegos natural. Desde la organización reclaman que se reconozca la importancia de la agricultura familiar en la conservación del territorio y en el equilibrio ecológico.
La entidad insiste en que la comercialización de los productos del Valle del Jerte tras el incendio de Jarilla, continúa con normalidad. “Con su compra, los consumidores estarán apoyando al mejor cortafuegos posible: que las personas agricultoras puedan seguir desarrollando su proyecto de vida en estas tierras”, señalan.
Además, recuerdan que ni las poblaciones ni las zonas bajas del valle, incluidas sus piscinas naturales, se han visto afectadas por las llamas, por lo que el entorno sigue siendo un destino seguro y atractivo para el turismo.