El DOE publicó el pasado 13 de junio el decreto por el que se establecen las bases reguladoras de las subvenciones para la financiación de préstamos a titulares de explotaciones agrícolas de olivar y viña de secano radicadas en Extremadura y se aprueba la única convocatoria.

Estas ayudas tienen una dotación total de 3,5 millones de euros y responden a la difícil situación que los cultivos estratégicos del olivar y la viña de secano han atravesado durante estos últimos años, con sequías prolongadas y temperaturas excepcionalmente elevadas

Las ayudas están diseñadas para poder beneficiar a más de 8.200 titulares de explotaciones y 190.000 hectáreas de olivar y viñedos que durante el año 2024 sufrieron las consecuencias de escasez de precipitaciones y que podrán solicitar préstamos de entre 3.000 y 40.000 euros por titular de explotación.

El plazo de amortización de los préstamos será de 4 años, de los cuales el primero será de carencia para la amortización del principal. El tipo de interés aplicable será fijo y como máximo del 3%, subvencionando la Junta el 1,5% del interés.

La comisión de apertura será como máximo del 0,5% del volumen del préstamo formalizado.

Las solicitudes de ayudas se dirigirán a la Dirección General de Agricultura y Ganadería de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible de la Junta de Extremadura. El plazo de presentación de solicitudes es de 60 días naturales quedando abierto desde el pasado el lunes 16 de junio de 2025.

En Extremadura, tanto el viñedo como el olivar de secano atraviesan una situación marcada por la sequía persistente, el descenso de rendimientos y la presión del cambio climático. El viñedo, con variedades tradicionales como la Cayetana Blanca o el Tempranillo, mantiene su importancia en zonas como la Ribera del Guadiana, aunque sufre por la baja rentabilidad y la falta de relevo generacional. El olivar, mayoritariamente tradicional y con variedades autóctonas como la Manzanilla Cacereña o la Morisca, acusa también la escasez hídrica y el abandono progresivo en zonas menos productivas, si bien se abre paso un interés creciente por modelos más sostenibles y de mayor valor añadido como el ecológico o con DOP.