Más tipologías, con diferentes formatos y multitud de presentaciones enriquecen las opciones del consumidor de tomate.
Por José Esteban Ruiz Álvarez, periodista agroalimentario.
Uno de los principales activos hortofrutícolas en la producción, comercialización y exportación de frutas y hortalizas frescas en España es el tomate. Considerada una fruta, cuenta con una amplia variedad de tipologías que lo hacen atractivo en diferentes escenarios culinarios. El consumidor va ganando día a día en exigencia y avanza en sus gustos y, por tanto, en su demanda. Pareceres, que sin duda, hacen que el sector en origen se reinvente constantemente para contar con la oferta adecuada.
El tomate es uno de los básicos de la cesta de la compra, pero también se ha convertido en un producto, en alguna de sus vertientes, considerado como gourmet. No en vano, en el mercado, a modo de ejemplo, podemos encontrar algunos tipos de tomate que llegan a costar más de 20 euros por kilogramo. Y aunque pueden ser casos minoritarios, la apuesta por un tomate que se distinga del resto es una de las situaciones que se hace cada vez más visible, no solo para la alta restauración, sino en aquellos hogares que aprecian la aportación que tiene el tomate en la mesa.
Pero la tendencia general la marca el día a día de la familias. En ello, y aunque con giros cada vez más exigentes, prima un tomate con sabor y a su vez con consistencia, característica esta imprescindible tanto para el consumidor como para la distribución.
Gracias al trabajo que se está realizando en innovación, a través de la obtención varietal, son más las opciones que tiene a su servicio la cadena alimentaria de contar con ese tomate que aúna ambos caracteres a la perfección: una vida postcosecha larga y al mismo tiempo ese sabor que conquista al consumidor de tomate.
En estos últimos años, el consumo de tomate en Europa está en alza, con una marcada tendencia a incrementar la apuesta por variedades de pequeño tamaño como el cherry o tipo cocktail, que cuentan además, con un plus de sabor. Pero también, por el contrario, los clientes de las comercializadoras, buscan un tomate gordo, tipo beef, que sin renunciar a esos grados Brix que atraiga a los consumidores, cuenten con ese añadido de larga vida, para que aguante en el lineal y llegue a las mesas con la dureza que se le espera. Estas son las dos principales tendencias en tipología de tomates que busca el consumidor nacional y europeo.
Formatos
La distribución, porque así lo perciben del consumidor en sus predilecciones y también necesidades, claro está, tiende a demandar innovación en el sector productor y comercializador en cuanto a presentaciones y formatos. En la actualidad, la tendencia más notable la protagonizan las pequeñas presentaciones y los materiales alternativos que se buscan (debido al principio de sostenibilidad), aunque esta última no suela ser tan ejecutable debido a los sobrecostes que en algunos casos manifiesta y que se traduce en la venta final del producto.
Las tarrinas o ‘sobres’ de 250 a 750 gramos son las que suelen evidenciar más innovaciones cada año, y sobre todo se ciñen a la venta de tomates de tamaño pequeño y mediano, que generan un valor añadido por distinguirse, principalmente, por su sabor. En un producto de mayor tamaño las modificaciones en formato son más escasas, tanto para la comercialización del tomate en el mercado nacional como europeo.

En el apartado de materiales alternativos al plástico se está trabajando con malla compostable o también celulosa. Pero, su coste en el proceso de confección es más alto, en gran parte de los casos, lo que hace que, finalmente, no se esté imponiendo en el mercado, y siga siendo el plástico, el que siga protagonizando la mayor parte de las presentaciones. También el cartón ondulado o la madera, en menor medida tiene presencia en el conjunto de materiales que se están utilizando actualmente. Así, en este caso, la teoría esté siendo muy diferente a la práctica. El sobrecoste del material alternativo y su prestación final, en general, deja de compensar a la cadena agroalimentaria.
Gustos por destinos
Las preferencias varían según a los países a los que se destine el tomate. En el caso de la exportación española, el principal destino de los envíos de este producto sigue siendo la Unión Europea, y dentro de este territorio, Alemania manda en la recepción de esta fruta procedente de España. El país teutón demanda un tomate tradicional de tamaño mediano, como por ejemplo el bola o pera, M o doble M. Sin embargo otros países como Polonia o Francia, también en los primeros puestos de los importadores de tomate español, sus gustos son los de consumir un tomate, en general, de tamaño más grande. También los prefieren asurcados.
En Reino Unido, donde ha disminuido el envío tras el Brexit, en beneficio de países terceros como Marruecos, la tendencia que marca es un tamaño más mediano, incluso en formatos pequeños, como tarrinas o mallas.
No obstante, gran parte de la pérdida de cuota de mercado que ha registrado el tomate español en Reino Unido, se está canalizando hacia países de Europa del Este, un territorio que ha incrementado su importación de este producto procedente de la agricultura española.
Las tendencias cambian con el paso del tiempo, las exigencias se incrementan y es necesaria la rentabilidad en origen para hacer frente con solvencia al mercado. En los últimos años, los precios han acompañado a este sector, que ha registrado un valor medio del tomate más elevado.