La UE abre aún más su mercado a las frutas y hortalizas de Mercosur sin generar oportunidades para el sector comunitario, según FEPEX
La aprobación del acuerdo entre la Comisión Europea y Mercosur vuelve a encender las alertas en el sector hortofrutícola europeo. Según la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX), el texto mantiene el contenido pactado en diciembre de 2024, aunque incorpora cláusulas de salvaguardia cuya eficacia está por demostrar. El elemento central del pacto es el desmantelamiento progresivo de los aranceles ad valorem aplicados a las importaciones de frutas y hortalizas procedentes de Mercosur, lo que se traducirá en un acceso prácticamente libre al mercado europeo.
El calendario de eliminación arancelaria se estructura en tres fases: los aranceles inferiores al 5% desaparecerán desde la entrada en vigor del acuerdo; los situados entre el 5,1% y el 10% se suprimirán en cuatro años; y los superiores al 10,1% lo harán en un periodo de siete años. Para FEPEX, este desarme arancelario refuerza la competitividad de las producciones sudamericanas frente a las europeas, que ya operan en un contexto de costes crecientes y exigencias regulatorias más estrictas.
La federación recuerda que la balanza comercial de la UE con Mercosur es estructuralmente deficitaria, una tendencia que no se revertirá con el nuevo acuerdo. En 2024, la UE exportó a estos países 201.503 toneladas de frutas y hortalizas por valor de 255 millones de euros, mientras que importó 759.843 toneladas por 984 millones. Los productos más importados fueron melones, sandías y papayas (278.253 toneladas), seguidos de dátiles, higos y piñas (195.113 toneladas) y cítricos (187.902 toneladas).
España reproduce esta misma dinámica. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones españolas al bloque sudamericano cayeron un 36%, hasta 31.545 toneladas, mientras que las importaciones crecieron un 10%, alcanzando 159.785 toneladas. En el conjunto de 2024, España exportó 63.000 toneladas e importó 193.000, un 9% más que el año anterior.
FEPEX subraya además que el acuerdo no mejora el acceso de las producciones comunitarias a los mercados de Mercosur, donde siguen siendo necesarios protocolos fitosanitarios específicos por producto, un requisito que dificulta la entrada de frutas y hortalizas europeas. Esta asimetría, señala la federación, limita cualquier posibilidad de equilibrio comercial.
Respecto a las nuevas cláusulas de salvaguardia, FEPEX se muestra prudente. Aunque su inclusión es la principal novedad del texto, la experiencia con otros acuerdos —como el firmado con Marruecos— demuestra que estas herramientas rara vez se activan incluso en situaciones de exceso de importaciones.
La organización concluye que el acuerdo, tal y como está planteado, favorece claramente a los países de Mercosur y no ofrece oportunidades reales para el sector hortofrutícola comunitario, que afronta un escenario de mayor competencia sin mejoras equivalentes en el acceso a mercados.